Si no lo veo no lo creo

No había visto Salvados, el programa de Jordi Évole, hasta ayer. Tampoco lo vi completo, aunque sí la mayor parte de la entrevista al etarra Rekarte.

Lo sorprendente del asunto, como de costumbre, no es la entrevista en sí, sino la reacción de la gente que habla en las redes sociales, incluidos comentaristas y opinadores varios.

Rekarte me pareció un personaje de pocas luces, un hombre que había sustituido una retórica por otra. Naturalmente la de ahora es mucho mejor que la que él mismo decía tener antes, siquiera porque se queda en eso, en retórica, y no la convierte en justificación previa del asesinato. Y, claro está, prefiero al criminal que tras pagar (como dicen acertadamente los reos) asume que hizo mal, aunque luego dedique la mayor parte del tiempo a explicar cómo jodió su vida. Es decir, que el mal que más se le hace presente es el que se causó a sí mismo, algo bastante obvio al echar en cara a otros que usasen el “ETA mátalos” sin hacerlo ellos o sin pagar ellos, como si el crimen se justificase, en cierta medida, por el sacrificio que asume el criminal; en suma, como si el que se suicida matando a otros pagase con su vida lo que debe por el mal que provoca.

No es Rekarte un personaje con interés. Y tampoco nada de lo que dijo me pareció que hiciese luz (una luz que no tuviéramos) sobre lo que ha sido la ETA o las pasadas décadas en España. Todos los datos estaban disponibles, incluidos el de la burricie y la perversidad de los que durante años han justificado el terrorismo etarra. Ya sabíamos que ETA era una secta llena de gente torpe y extraviada, incapaz de la mínima empatía abstracta (sí, ya sé que parece raro) y con una capacidad enorme para tragar mierda y regurgitarla. Y ya sabemos que no hay en el ADN de los vascos nada especial y que fenómenos así se han producido y se pueden producir en casi cualquier sitio en cuanto se dan las condiciones.

Lo patético del asunto no es lo que Rekarte pueda ser ni lo que contó. Tampoco criticaré al entrevistador. Yo habría hecho quizás otro tipo de preguntas, pero básicamente el etarra se mostró e imagino que ese debe ser el fin de una entrevista. Lo patético es que tanta gente haya considerado que hay un antes y un después; que hemos descubierto qué es ETA; y que Rekarte merece el elogio por su valentía y por su arrepentimiento.

Yo no sé qué más necesitaba la gente para saber qué es y qué ha sido ETA. No sé qué más necesita la gente para descubrir cómo funciona la mente del terrorista. No sé qué más necesita la gente para darse cuenta de lo hijoputa que hay que ser para retirar la palabra a tu vecina, viuda de un asesinado por ETA, precisamente por ese asesinato.

Me temo que la euforia llena de lágrimas de tanto comentarista es fruto de un indisimulado alivio. Rekarte funciona como el símbolo fácil de una forma de pensamiento débil que cree que este tipo de entrevistas, en las que vemos al etarra como a un ser humano (como si hubiese dudas de que lo es), hablando del odio, del caldo de cultivo del odio, de la estructura argumentativa del discurso del odio, de las consecuencias del odio, nos permite dar carpetazo. Y así ETA se convierte en algo distinto de los etarras. ETA como accidente histórico, como causa de fuerza mayor, un ente sin cara. El rostro de Rekarte es la de la víctima de la secta, pero a fuer de serlo la secta se queda sin rostro. Al final ETA es un lugar con muchos Rekartes, ovejas, como dice él, pero autogestionadas por lo que parece. Un paso más y los pastores serán la trilateral, el club Bilderberg o la troika.

Sí, que alivio. No sabíamos nada. Nadie en España ni, sobre todo, en el País Vasco, sabía que las cenizas que salían de esas chimeneas sobre las que no se hablaba eran los restos de cuerpos humanos sacrificados en la estúpida y tribal ara del pensamiento mágico nacionalista.

Rekarte no es nadie, pero qué bien nos viene.

Ahora ya somos civilizados.

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2 comentarios en “Si no lo veo no lo creo

  1. Hoy, estas palabras de Soares Gamboa de hace casi 20 años retumbarían en el pensamiento débil como lanzas de un derechista rancio: “No conocía a Yoyes, pero no puedo dejar de ser honesto. A Dolores González Kataraín la matamos entre todos. Hoy me arrepiento de ello. Cuando digo todos, estoy pensando en todo aquel que deposita un voto para ETA en cada consulta electoral. Que cada uno lo tenga muy presente, porque cada voto a Herri Batasuna es una bala regalada a ETA”.

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