El pensamiento no delinque. Pues no nos digas lo que piensas, gilipollas.

 

Ayer detuvieron a un cantante por la presunta comisión de uno o varios delitos del artículo 578 del código penal. El artículo dice esto:

Artículo 578

El enaltecimiento o la justificación por cualquier medio de expresión pública o difusión de los delitos comprendidos en los artículos 571 a 577 de este Código o de quienes hayan participado en su ejecución, o la realización de actos que entrañen descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas de los delitos terroristas o de sus familiares se castigará con la pena de prisión de uno a dos años. El Juez también podrá acordar en la sentencia, durante el período de tiempo que el mismo señale, alguna o algunas de las prohibiciones previstas en el artículo 57 de este Código.

Antes de entrar en algunas cuestiones, les diré que tengo muchas reservas acerca de delitos como este (y de ciertas agravantes como las del artículo 22.4, que agrava la pena si se actúa por motivos racistas, antisemitas o que impliquen, en general, discriminación). También incluiría aquí lo que se denomina a veces delito de negacionismo, es decir, el previsto en artículo 607.2.

Sin embargo, mis reservas, que se basan en una idea de la libertad de expresión que solo encontraría límites en el atentado contra personas concretas (es decir, en la injuria y la calumnia) no me llevan al punto de negar que existe una base ética y un desarrollo conceptual justificativo de la existencia de estos delitos y de esas agravantes extremadamente sólidos. El horror de los totalitarismos genocidas, los crímenes contra la Humanidad y las diferentes formas de terrorismo son un punto de partida muy poderoso para justificar la penalización de lo que se conoce como discurso del odio.

En consecuencia, mis dudas no me impiden admitir que la penalización de esas conductas no puede considerarse con facilidad arbitraria o injustificada. Estamos, seguramente, en los límites más delicados del propio derecho penal.

Esto, en román paladino, quiere decir que cualquiera que diga que castigar esas conductas supone un atentado contra la libertad de expresión lo lleva crudo. Hay muy buenas razones para que la sociedad ponga ahí límites y con esos límites nos protegemos de algunas de las versiones más malignas del comportamiento humano.

Por esa razón, las declaraciones del cantante detenido no pueden ser más lamentables. Veamos por qué.

Para empezar, el tipo, en varios tuits, decía esto:

AAA Straw

El primero y el segundo son, objetivamente, justificación terrorista. El último es menosprecio a dos víctimas terroristas.

Naturalmente, este delito, como cualquier otro delito doloso, exige voluntariedad. Es decir, exige que la persona quiera justificar o enaltecer el terrorismo o humillar a sus víctimas. Y es tarea del cantante explicar por qué no concurre ese dolo, ya que sus palabras dicen lo que dicen: que el comportamiento de Aguirre justificaría la existencia de los GRAPO y que cree que un hombre que estuvo casi dos años secuestrado por ETA debería ser secuestrado de nuevo. Es él quien tiene que explicar por qué, de su conducta previa o coetánea, se deriva que en realidad no quiere decir eso sino otra cosa. Y es él quién tiene que explicar QUÉ quería decir exactamente si quería decir otra cosa, ya que hemos de presuponer que sabe hablar español y sabe qué significan las palabras que utiliza. Explico esto porque, a menudo, hay quien dice algo y luego afirma que era broma o que era satírico, pero es incapaz de explicar por qué hemos de entender los demás que no hablaba en serio. Y no basta con decir: es que sabemos cómo es o es que es muy burro o es que es muy majo pero se le va la pinza. Eso es como el clásico “siempre saludaba” o el clásico “sí, la pegó, pero realmente no quería”. Cuidado con las justificaciones para todo. Tengamos en cuenta que, de admitirse sin más la justificación esa de “estoy de broma”, eso bastaría para evitar cualquier condena por delitos de amenazas, coacciones, injurias o calumnias. Y que un delito como el que nos ocupa tiene que ver precisamente con la malignidad de ciertos discursos ideológicos -que por su naturaleza suelen hacerse con publicidad-, por lo que no precisan de ninguna actuación añadida para consumarse. Si no tenemos esta prevención, un grupo de nazis podría dedicarse a esparcir sus mierdas añadiendo al final constantemente una jetilla 🙂 o haciéndose llamar “los alegres amigos de Adolf”.

Así que, si era en broma, el cantante va a tener que esforzarse en explicar por qué nos lo tenemos que creer. Por qué tenemos que pensar que, en realidad, no le molan los GRAPO si se trata de acabar con la fascista Aguirre, o no le mola la ETA si se trata de que se calle ese molesto tipo de VOX. Y verá que en el juzgado no basta con decir que lo ha dicho en tuiter o con soltar una gracieta. Tendrá que ser más convincente.

Y no va por buen camino, ya lo anticipo. Si su estrategia de defensa es esta le recomiendo que contrate un buen penalista. Veamos por qué:

NOTA DE PRENSA ANTE MI DETENCIÓN

Hoy, en plena campaña electoral, [Mal: está acusando a la Guardia Civil de no tener caso y sí, lo tienen; y cuando se ha cometido un delito nunca es justificación que los demás se aprovechen de la noticia] he estado 4 horas privado de libertad. [Suele pasar cuando te detienen. Es delito terrorista. Es irrelevante, tron]. He sido fichado por la Guardia Civil. [Vaya, qué raro] Consideran que he enaltecido y/o justificado delitos de terrorismo o que he menospreciado a sus víctimas. [No. Si no estoy equivocado quien lo considera INDICIARIAMENTE es un juez que ha ordenado la detención] Puedo ser juzgado por la Audiencia Nacional y condenado hasta con dos años de prisión. [No lo tengo tan claro; pueden ser más si se considera que has cometido más de un delito]

Llevo 25 años ejerciendo una labor artística independiente en la que la crítica irónica, e incluso bufonesca, hacia el entorno sociocultural -a través de la música, novelas, prensa escrita, e intervenciones en radio y televisión- ha marcado mi trayectoria profesional y vital. [Pues ya es hora de que enteres de qué es una crítica irónica y qué es delito; es como si me dices que llevas 25 años follando con tías a las que les mola que las aten y las fostien y que no entiendes que te detengan cuando una dice que la has violado] Siempre he luchado por la libertad de pensamiento, enfrentándome así a un sistema que pretende que todo sea analizado desde el pensamiento único. [Blablablablablabla].

Un Estado que se entienda democrático debería aceptar la crítica sociopolítica, por ácida e incómoda que ésta sea, como parte del pluralismo político que la propia Constitución declara nada menos que en su artículo primero, y no señalar como enemigo político a quien piensa diferente y osa expresarlo así. [Error gravísimo. La crítica ácida e incómoda está permitida. Justificar el terrorismo y mofarte de las víctimas del terrorismo no]

Comprendo y lamento que algunos tuits, molesten a algunas personas; al igual que entiendo que incomoden algunas letras de nuestras canciones, o que haya a quien no le guste mi ética o estética, al igual que a mí me pueden no agradar las de otras personas. [Nuevo error. No es cuestión de gustos. Es cuestión de derecho penal. La sociedad democrática ha decidido penalizar el discurso del odio que ha causado cientos de millones de víctimas. ¿Te parece bien que alguien escriba un artículo alabando a Hitler y riéndose de los millones de judíos muertos? ¿O llamando al asesinato de todos los palestinos o mofándose de sus niños muertos?].Pero en modo alguno podía imaginar que el Estado iba a responder privando de libertad al disidente político que se dedica a escribir pensamientos satíricos [El Estado no te priva de libertad durante cuatro horas por ser un disidente político, sino por, presuntamente, haber cometido un delito; es lo que suele hacer con los que cometen delitos], pues siempre había creído que, en Democracia, el pensamiento no delinque [Error gordísimo: el pensamiento no delinque. La expresión del pensamiento sí, a veces. A eso se le llama conducta y en ocasiones es delictiva: lo es cuando amenazas, cuando coaccionas, cuando injurias, cuando calumnias, cuando enalteces actos terroristas, cuando emites opiniones que niegan el genocidio nazi. ¿Te parece mal que se condenase a alguien si por ejemplo dijera -y esto es un ejemplo y en modo alguno digo que lo seas- que eres un gordo apestoso hijo de mil putas al que le gusta fornicar con niños a la fuerza? Eso también es pensamiento verbalizado y también sería objetivamente delito de injurias y calumnias. Y hay una buena manera de que nadie te lo reproche penalmente: no hacerlo].

En todo momento he considerado que esta actividad se encontraba amparada por la libertad de expresión [¿Qué actividad? ¿La que consiste en mofarte de las víctimas y añorar a grupos terroristas? Esa te aseguro que no], pero es obvio que era una ilusión [No llames ilusión a tu ignorancia o a tu mala fe]. El Gran Hermano se ha quitado la careta [Qué gracioso: llama Gran Hermano a un código penal que puede consultar cualquiera]. ¿Orwell tenía razón? [Imagino que a veces sí] La policía del pensamiento ha venido a buscarme y puedo ser juzgado por un delito, ¿Crimental? ¿Pretenden encarcelar todo pensamiento satírico? [No te des tanta importancia hombre; que eres el cantante de Def Con Dos.].

Una cosa más, esta ya estrictamente profesional. No solo lo que dice el cantante en su comunicado es bastante bobo y engolado. Es que se ha olvidado de sentar las únicas bases que podrían servir para su defensa. Yo se las explico: en todo su escrito faltan un par de cosas. Falta que diga que le parece muy mal el terrorismo del GRAPO y de ETA. Falta que diga que, por muchas discrepancias que pueda tener con las ideas políticas de Aguirre y de Ortega Lara, en ningún caso añora o justifica la existencia de grupos terroristas ni, por supuesto, querría que un hombre víctima del terrorismo que estuvo encerrado casi dos años en un agujero y que padeció un sufrimiento que él no puede llegar ni a imaginar, pase de nuevo por lo mismo. Que utilizó esas expresiones para exponer su oposición a las posiciones políticas de esas personas y que admite que literalmente pueden entenderse como enaltecimiento o justificación terrorista y además como mofa de sus víctimas. Pero que no tienen esa finalidad y que por impericia y necedad se expresó de forma que puede entenderse como un aval del discurso del odio que tanta muerte y sufrimiento han ocasionado a la Humanidad.

Algo así sería un comienzo de que empieza a entender algo. O de que tiene un buen abogado.

De momento va de cráneo.