Sobre democracia y otras cuestiones

A la gente le entretiene mucho el cotilleo. Como somos gremiales formamos grupos y grupitos desde la más tierna infancia y disfrutamos con el proceso. Y el proceso, básicamente, consiste en atribuir a los demás características positivas y negativas. Las positivas nos permiten incluirlos entre los nuestros; las negativas nos permiten excluirlos y, de paso, dar nombre al adversario, al enemigo, al objeto de nuestras burlas, nuestro odio o nuestro desprecio. Pinten este análisis con todos los grises que quieran; creo que esta es una descripción simplificada, pero correcta.

Una de las ventajas de los sistemas democráticos es precisamente que pueda gestionarse este proceso de cotilleo y de formación de grupúsculos de amiguetes de manera mínimamente racional. En cierto sentido se basa en algo a la vez natural y antinatural: la idea de que existe una Humanidad y una naturaleza humana y, por tanto, que por mucho que ese proceso de diferenciación sea instintivo, podemos refugiarnos en la existencia de un grupo único, superior, que no dejaría fuera a ningún hombre. Es como si después del partido de rugby todos los hombres hiciéramos un tercer tiempo al que llamamos “fiesta de la democracia”.

Por eso, pese a las masturbaciones mentales de tantos, la discusión sobre la representatividad de un sistema electoral es bastante idiota, una vez alcanzados ciertos umbrales. Un sistema electoral sirve para hacer aritmética y para que, más o menos, los que salen elegidos tengan algo que ver con el tamaño de grupos de votantes. Y esto se consigue con un sistema mayoritario o con cualquier sistema proporcional. Sobre todo porque todo sistema electoral rehúye -por razones muy razonables- la cuestión espinosa de por qué todos los votos valen lo mismo.

También por la misma razón, hay gente planteándose estos días preguntas sobre la “legitimidad” de los pactos electorales y sobre la existencia de pactos “contra natura”. Es muy divertido porque todos esos “argumentos” son un atentado contra el propio sistema. El sistema se basa en fijar unas reglas, comunes, previas y conocidas, para nombrar representantes. Y más tarde en la existencia de reglas, comunes, previas y conocidas, que fijan qué número de representantes hace falta para conseguir el poder. Cualquier pacto, por definición, dentro de las reglas, es democrático y admisible. Y cualquier argumento en contra de que sea democrático es cotilleo. Digo argumento en contra; no me refiero a las consecuencias en posteriores elecciones o a la incoherencia del político elegido. Esa es otra película. El tipo que dice que A no se puede juntar con B para conseguir una mayoría, aunque la legislación lo permita, porque eso es contrario a un principio que formula en ese momento, simplemente está haciendo corrillos y decidiendo con sus amiguetes que ese niño no puede formar parte de nuestro grupo porque es muy bajo, muy alto, muy feo o lleva aparato en los dientes.

En gran medida de esto tienen culpa los propios políticos, que son como vecinos de una corrala. Porque ellos, sí, claro, pueden reunirse en corrillos y decir: “me caes bien y te invito a mi piscina, pero no al niño ese que nos da tanta grima”. A ellos, una vez que el sistema les da una cuota de representatividad, les toca el juego tribal. La ventaja de esta parodia tribal que llamamos gobierno democrático es que, cada cierto tiempo, cambiamos de actores.

Naturalmente, hay una cuestión añadida. Si surgen estas polémicas es, en parte, porque hay gente que lleva muy mal eso de que gobiernen los “otros”. Este es un mal muy acentuado en la izquierda. Es consecuencia del factor “pueblo elegido”, del factor religioso. Todo lo que ayuda a que se haga la obra de Dios en la Tierra es admisible; todo lo que lo dificulta es anatema. La gente de izquierdas se cree mejor. No solo piensa que su proyecto político o su ideología sean más eficaces o más útiles, más racionales o prácticas. Cree que son mejores porque ellos son mejores. Se basan en juicio morales, en valoraciones, conforme a las cuales los que son liberales o conservadores son o ciegos incapaces de ver el futuro o malas personas, sujetos egoístas que siempre piensan en lo mejor para ellos. No conciben la alternativa de que esto -la discusión sobre el gobierno, las leyes, la sociedad, la economía, la capacidad del gobierno de decidir sobre las vida de la gente- sea una cuestión susceptible de análisis sobre consecuencias reales dejando de lado juicios de intenciones, segundas venidas y reinos de los cielos.

Por eso, para mucha gente de izquierdas, la democracia, por definición, solo existe cuando produce como resultado que gobiernen ellos. Si produce otro resultado siempre habrá una causa exógena, fuera del sistema, que explique la distorsión. Como el fiel de una religión, la verdad solo te hace libre si la verdad coincide con el dogma.

El problema de un planteamiento así es siempre el mismo: ¿hasta qué punto te puedes fiar de aquel para el que el sistema democrático es solo una forma de acceder al poder y luego instaurar la auténtica democracia que consiste en que siempre gobierne el pueblo, es decir, ellos?

Esta polémica es mucho más grave. No tiene que ver con el tamaño del Estado o con subir o bajar impuestos o con que el despido sea más sencillo o más difícil. Tiene que ver con las reglas que nos damos para evitar matarnos o tiranizarnos unos a otros.

Esta sigue siendo una causa pendiente. Mucha izquierda aún ve con buenos ojos regímenes liberticidas. Los consideran todo lo más experimentos fallidos cargados de buenas intenciones. Esa añoranza, desaparecida en la derecha en la mayor parte de los países civilizados y prósperos (¿cuántos en Europa añoran un “espadón”?), se basa precisamente en su estúpida superioridad moral: la izquierda nunca es criminal; todo lo más se equivoca.

28 comentarios en “Sobre democracia y otras cuestiones

  1. Coincido en gran medida con el principio del artículo, aunque por supuesto, los pactos sientan precedente para próximas elecciones, un “dime con quien vas y te diré quien eres” para por ejemplo ciudadanos que intenta mantenerse equidistante.
    Opino que es un poco arriesgado generalizar con todas estas cosas:

    > “La gente de izquierdas se cree mejor.”

    Toda? ¿Qué es creerse mejor? Obviamente si tenemos una opinión tendemos a defenderla, seamos liberales o lo contrario, otra cosa es despreciar la opinión de quien piensa diferente. Y creo que esto es algo que tanto la izquierda como la derecha hace a menudo.

    > “No conciben la alternativa de que esto -la discusión sobre el gobierno, las leyes, la sociedad, la economía, la capacidad del gobierno de decidir sobre las vida de la gente- sea una cuestión susceptible de análisis sobre consecuencias reales ”

    Creo que sí tratan de analizar las consecuencias, de hecho, la izquierda en este país ha sido bastante escéptica sore las medidas tomadas debido a la crisis porque piensan que sus consecuencias reales perjudican a los ciudadanos.

    > “Como el fiel de una religión, la verdad solo te hace libre si la verdad coincide con el dogma.”

    Creo que este problema se da en ambos “bandos”, creo que hay mucho partidismo, mucha defensa del partido pase lo que pase, ocurra la Gurtel o los ERE. Es un problema de ambos y no creo que se de más en la izquierda que en la derecha. Ambos defienden lo suyo, hasta que no queda más remedio.

    > “Por eso, para mucha gente de izquierdas, la democracia, por definición, solo existe cuando produce como resultado que gobiernen ellos.”

    Esto es una generalización muy arriesgada, es casi decir que la izquierda no tiene un pensamiento democrático real, y creo que es una grave acusación para los millones de personas que se consideran de izquierdas. Creo que la historia reciente demuestra que han aceptado los resultados en todas las elecciones, ha habido pactos, ha habido derrotas, etc.

    De hecho, he visto al partido en el gobierno y otros tratar de convencernos de que si viene otro gobierno distinto al actual todo lo hecho se echará a perder. Que otro gobierno sería peligroso para el país. Que si gobiernan otros, será la última vez que votemos libremente, etc. Esa clase de comentarios que no ayudan en nada a la discusión de los problemas del país y que los puede hacer la derecha o la izquierda. Ya se sabe, el PP es la sombra del franquismo y la izquierda la del comunismo. Creo que estas cosas deberían estar superadas.

    > “Mucha izquierda aún ve con buenos ojos regímenes liberticidas.”

    Mucha? cuanta? No sé, al menos donde me muevo sólo se cuestionan ciertas prácticas del capitalismo orientadas a dar más prioridad a los grandes mercados que a los intereses de las personas, los ciudadanos. Todo cuestionable y debatible claro. Pero de nuevo, se podría argumentar que el gobierno actual (y otros pasados, de izquierda), no tienen tampoco problema en negociar con regímenes de todo tipo, desde Venezuela, China o Arabia Saudí.

    > ” ¿hasta qué punto te puedes fiar de aquel para el que el sistema democrático es solo una forma de acceder al poder y luego instaurar la auténtica democracia que consiste en que siempre gobierne el pueblo, es decir, ellos?”

    Creo que podemos fiarnos bastante habiendo visto cómo han sido los anteriores gobiernos de izquierda y de derechas. De hecho, yo me pregunto entonces ¿qué le parece la decisión que tomó Cospedal de alterar el número de escaños, los umbrales etc.? Perdón por el artículo, a mi tampoco me gusta el lenguaje, y quizá tenga algo interesante (como casi siempre) que decir sobre esto. Creo que el sistema debe asegurar que nadie pueda perpetuarse en el poder, ni cambiar las leyes electorales unilateralmente, de la misma forma que se protegen ciertos artículos de la constitución.
    http://www.eldiario.es/escolar/Cospedal-consuma-pucherazo-electoral_6_283881647.html

  2. “Toda? ¿Qué es creerse mejor? Obviamente si tenemos una opinión tendemos a defenderla, seamos liberales o lo contrario, otra cosa es despreciar la opinión de quien piensa diferente. Y creo que esto es algo que tanto la izquierda como la derecha hace a menudo.”

    *********

    Lo explico en el texto: no es que crean mejores sus propuestas: es que se creen mejores ellos. No lo digo yo, mucha gente de izquierdas lo dice a menudo. El ejemplo más gracioso fue ZP, cuando dijo aquello que le había dicho su hija: “papá, ¿a qué los de izquierdas somos mejores?”.

    Sobre el resto de sus comentarios: generalizo y doy por sentado que quien me lee asume que no me refiero a todos los que son de derechas o de izquierdas. Simplemente digo que estas son características más acusadas en la izquierda que en la derecha.

    Sobre el lo arriesgado de generalizar acerca del pensamiento democrático real de la izquierda, lo que digo es precisamente que muchas personas de izquierdas añoran, claramente o en su cerebro reptiliano, un cierto discurso revolucionario y liberticida. ¿Cuánta? No lo sé. El ruido, en cualquier caso, en la izquierda, minimizando, justificando y “explicando” los totalitarismos de izquierda son constantes. Hay de todos los grados, naturalmente. Alguien tan sensato como Francesc de Carreras cae en ese misticismo: http://tsevanrabtan.blogspot.com.es/2007/11/un-pegote-de-mierda-en-la-espalda.html

    Por cierto sobre el cambio de leyes uniltaeralmente dos cosas: la primera, no fue unilateralmente, sino que se hizo con una mayoría absoluta. La segunda, si es inconstitucional que lo diga el TC, que para eso está. Y no parece que haya evitado que Cospedal no renueve su mayoría.

  3. De acuerdo en casi todo, pero no creo que la derecha sea ajena a la superioridad moral ni a las simpatías hacia ciertos regímenes liberticidas (“es un hijoputa, pero es nuestro hijoputa”).

  4. > “Por cierto sobre el cambio de leyes uniltaeralmente dos cosas: la primera, no fue unilateralmente, sino que se hizo con una mayoría absoluta. La segunda, si es inconstitucional que lo diga el TC, que para eso está. Y no parece que haya evitado que Cospedal no renueve su mayoría.”

    Unilateralmente me refiero sin necesidad de apoyos de la oposición. Independientemente de que fuera legal hacerlo ¿Qué le parece? ¿Le parecería bien que hiciera lo mismo el PP o el PSOE (u otros) en todas las comunidades? Dejando fuera a partidos pequeños y favoreciendo al partido grande. No sé, creo que debería tener apoyos de 2/3 partes de la cámara o alguna restricción que asegurara que hay un buen consenso ya que estamos tratando con leyes que afectan a la forma en que los ciudadanos son representados en la cámara.

  5. pepe, yo creo que ese mal se da mucho más en la izquierda. Además hay otra cuestión. La derecha lo ve mal, sabe que ese tipo es un hijoputa, no lo quiere para su país (todo lo más lo tolera para el ajeno porque cree que favorece sus intereses); la izquierda no lo ve mal, no cree que sea un hijoputa, solo piensa que todo lo más es alguien que se descarrió y lo prefiere también para su país, solo corrigiendo excesos.

  6. Carlos, el sistema electoral es como cualquier otra ley: tendrá las mayorías que exija la CE. Puede que fuera bueno lo que dice, pero la cuestión es que el sistema electoral ha de ser democrático y la CE contiene unas reglas y hay una jurisprudencia constitucional sobre qué entendemos por democrático. Por eso, aunque lo que plantea pueda ser o no conveniente, lo que hizo Cospedal no es antidemocrático.

  7. Obviamente no es antidemocrático pero sí creo que tanto la derecha como la izquierda se comportan más o menos de la misma forma, desgraciadamente, en cuanto a sus defectos se refiere. Cada uno, por supuesto, tiene unos valores de personalidad asociados quizá con el origen de cada uno de los “bandos”, unos más idealistas, más “revolucionarios” etc. pero ninguno mejor. Creo que muchos de los defectos que comentas de la izquierda, los tiene también la derecha, y sobre todo creo que es una pena que la derecha no tenga un buen partido que les represente, uno sin amiguismos ni corrupción. La izquierda también está, más o menos, en esa tesitura.

  8. Yo coincido con lo de la superioridad moral de la izquierda (con lo demás, también): http://es.blastingnews.com/showbiz-y-tv/2015/03/alberto-garzon-en-el-objetivo-un-corrupto-no-puede-ser-de-izquierdas-00289661.html

    Y además la entiendo; al fin y al cabo, una persona de izquierdas se ve a sí mismo como alguien que cree estar preocupado por los problemas de los demas, por proteger a los débiles; si encima tiene veleidades ecologistas, aún mas: se preocupan hasta por los no humanos, tan débiles ellos. Esto les lleva a ver a los que no hacemos bandera de eso como egoístas, que se preocupan por el dinero: en definitiva, como gente más bien mala. Pero además, es que para defender a los débiles, les parece lógico que lo que hay que hacer es atacar a los fuertes, que ya no sólo no se preocupan por los débiles, sino que sacan su fuerza de ellos. Y todo empieza a cuadrar: todos los males de la historia vienen de los fuertes, que son los que declaran las guerras, los que se quedan con los tributos, los que se quedan con los beneficios, los que tienen el poder y ejercen la violencia: lo malo viene de los poderosos, que no son de izquierdas, son de derechas. Incluso los poderosos que son de izquierdas sin remisión, o son poderosos como reacción a alguien peor (los EEUU) o bien, se les mira de otra forma para ver qué han hecho bien (hasta Franco hizo pantanos; pero pantanos malos), o se les tiene en cuenta su “buena” intención.
    Eso, además, en España se ve reforzado por la historia del siglo XX, en la que, efectivamente el malo y antidemocrático fue un señor de derechas.

    Esa visión tiene cura; basta con un poco de autocrítica: realmente, ¿son importantes las intenciones? ¿si la intención no tiene fuerza para llevarla a cabo por los sacrificios que nos supone, es una intención o es un engaño? ¿si la intención es irrealizable por ficticia, es una intención o un engaño? Pero claro, de pronto te ves como el que era inferior a ti, tu enemigo… mejor seguir con el autoengaño, es más llevadero.

    Pero es sólo mi punto de vista de por qué existe esa superioridad moral de la izquerda; también es verdad, como no puede ser de otra forma, que los de derechas ven a los de izquierdas como algo peor a ellos (bienintencionados catastróficos, cínicos, ignorantes, contradictorios o incluso inmorales), pero desde luego no hay esa mítica visión de lo que uno es.

    Un saludo.

  9. No, Carlos. Lo que yo defiendo es que no se comportan igual. Mucha izquierda aún no ha asumido los horrores de los totalitarismos de izquierda. Los defectos de la derecha (la española) son otros, bastantes más pedestres y que tienen que ver con el hecho de que España se perdiera las revoluciones liberales del siglo XIX.

  10. “y sobre todo creo que es una pena que la derecha no tenga un buen partido que les represente, uno sin amiguismos ni corrupción”

    Por si había dudas. Derechas e izquierdas son iguales, pero los que tienen un partido malo son los de derechas, con amiguismo y corrupción (me imagino que no hablamos de CiU ni PNV;no, todos sabemos de qué partido hablamos). Los de izquierdas, más o menos, también.
    Todavía recuerdo cuando en tiempos de ZP salían los disitintos representantes de los muchos y buenos partidos de izquierda hablando de la corrupción del PP, hasta que salió un informe de la fiscalía (Cándido) indicando que había no se cuántos casos más de corrupción asociados al PSOE que al PP. No recuerdo que político de izquierdas se reconocía sorprendido, pero le daba igual.

    En fin.

  11. 1- No creo que los sistema electorales mayoritarios cumplan su función de representar de forma eficiente “más o menos” como los proporcionales. Por ejemplo, la representación de UKIP en Reino Unido (3 millones de votos, 14% , 1 asiento de 650) respecto al SNP (300k votos, 56 asientos). La calidad, de democracia(en sentido electoral) no es sólo votar, implica una forma de elegir a los representantes que suponga una muestra razonable del universo electoral.

    2- Te refieres “la izquierda” como si el PSOE durante años no hubiera aceptado perder las elecciones. No te refieres a “la izquierda”, sino a otro grupo de gente que reivindica la democracia para sí. Y ni siquiera es “mucha”. Si pensamos que según el CIS los españoles se sitúan mayoritariamente en el centro-izquierda (4.63 histórico, si no recuerdo mal) y que, sin embargo, Podemos e IU consiguen una representación aproximada en torno al 20% como mucho. Es decir, serían minoría en la izquierda.

    3- Cabe recordar que, aunque lo de Cospedal es democrático y amparado por la CE, que esta lo permita no significa que se esté utilizando la legalidad para modificar las reglas del juego de forma interesada para acumular poder. Que le haya salido mal no es relevante. Una extensión de lo que hizo podría ser igual de legal y parece razonable criticarlo como una distorsión interesada del sistema.

    Por lo demás, de acuerdo con lo que aparece en texto y comentarios. 🙂

  12. Ultimamente me estoy haciendo facha. Bueno no, eso es de lo que se me acusa, por ir a veces en contra de lo que piensan algunos de izquierdas. Con los que curiosamente, suelo estar de acuerdo. Pero ahora, al parecer ya no me dejan.
    Esto parece que no solo me pasa a mí. Decir que se quiere regularizar la prostitución porque ya no podemos seguir ciegos, cambia por completo el significado dependiendo de la posición desde que la dices. O desde la posición en la que te posicionan. Si eres de izquierdas es que quieres acabar con el sufrimiento del mundo, si eres de derechas es porque eres malo y lo que pretendes es recaudar dinero, pero recuerda, dinero malo.
    No puedo evitar ser reirme con este tipo de tonterias. Como alguien que intenta partir de una posición neutral, ve cada vez con más claridad que la gente se deja influir por el quién dice las cosas, más de por el qué es lo que dice.
    Como dicen, todo es mucho más complicado de lo que parece, pero no lo compliquemos más. Si yo digo que esta idea puede ser buena, no por ello me hago mala persona. O mejor, si uno de derechas tiene una idea buena, no por el hecho de que lo haya dicho uno de derechas esa idea se convierta en mala en ipso facto.
    Por último, creo que sí que es verdad que los de izquierdas tiendan más a recordar el pasado más que los de derechas, sea porque a los de derechas les dé vergüenza o sea por la razón que a uno le apetezca dar. Eso de fachas o republicanos cada vez queda más lejos, y no quizá para mi generación pero sí para los que vienen detrás.

  13. Es cierto que en la mayor parte de la izquierda existe ese sentimiento cuasi-religioso de sentirse el pueblo elegido; pero es exagerado suponer que todos los “izquierdistas” piensen así. Si bien es un rasgo común en cierta izquierda de España, sobre todo en los partidos con una ideología marxista, no creo que sea extrapolable ni a toda la izquierda española ni tampoco el resto de la izquierda europea.

    Es decir, que uno puede perfectamente pensar que es más conveniente tener un sistema público de educación de calidad y accesible a todos, una sanidad pública que garantice la asistencia con independencia de los recursos de los ciudadanos y una red que ayude a los más desfavorecidos; y al mismo tiempo abominar de regímenes genocidas presentes y pasados, por más que repriman y asesinen a sus ciudadanos en nombre la de “revolución proletaria” y espantajos similares.

    Supongo que la identificación tribal de muchos marxistas y su sentimiento de superioridad moral, les lleva a desconocer un hecho fundamental (estudiado con detalle por Porro para el caso de los idiotas): el porcentaje de personas íntegras, idealistas, bobas, corruptas, sociópatas y criminales es idéntico en todos los grupos sociales, a poco grande que sea éste. Produce por eso melancolía comprobar que las únicas medidas para combatir la corrupción que nos propone la “nueva izquierda”, tan celebrada por la afición, sea poner al frente de las administraciones a “personas íntegras”, obviando que muchas tal vez lo sean por no haber tenido oportunidad de demostrar lo contrario; en lugar de incrementar los controles para que la corrupción sea más difícil.

    Como izquierdista (sin creencias mágicas), me avergüenza que un partido de izquierdas haya sido el responsable de eliminar en la práctica los controles de las administraciones locales, en aras de una “autonomía local” buenrrollista y cegata. El resultado de esa política idiota (y espero que al menos bienintencionada) es que la corrupción municipal es una epidemia y no un brote aislado. Y por lo que he escuchado en estos días vamos camino de empeorar (también con mucho buenrrollismo y “controles ciudadanos”)

  14. o sea que pierde la mayoría absoluta con la reforma; mayoría que habría conservado sin la reforma, y todavía tenemos hoy que comprar el argumento de que lo hizo *para* acumular más poder.

    La lógica es aplastante, prístina, iluminadora y reveladora.

  15. Tse: A mí lo que me hace ilusión de los recientes resultados es que lo llaman democracia y parece que *ahora* lo es.

    Q: Que un plan salga mal no quiere decir que no hubiera plan, sino que fue un mal plan.

  16. Tse, lo de la pulserita creo que es una que pone #NoPodéis. Debe ser un anuncio de Viagra. De momento ni caso.

    No sé yo. El conocido mantra de la superioridad moral de la izquierda. Si bien generalizar es una manera de acercarse a la verdad, esas afirmaciones me producen la melancolía que siento cuando se hacen ensayos periodísticos a partir de 100 comentarios en las webs o 50 de Tuister. No veo el país que yo frecuento ahí. Ni en los comentarios ni por supuesto en las conclusiones a partir de ellos. Todo lo más veo una pantalla de ordenador.

    En mi círculo de amistades y conocidos predominan, ligeramente, la gente de izquierdas. Incluso alguno votó a IU. Ni uno solo, ni borracho, querría para su país un régimen chino o cubano, por muy descafeinado que fuera. Igual es un asunto de CI, porque al final es eso, ¿no? La izquierda ilusa y la derecha hijoputa pero inteligente. (Por cierto, no veo yo tan nítido esa claridad moral en la derecha: “La derecha lo ve mal, sabe que ese tipo es un hijoputa, no lo quiere para su país (todo lo más lo tolera para el ajeno porque cree que favorece sus intereses)”. Me vale en el destinatario original de la famosa frase “es nuestro hijoputa”, Somoza, pero no con Pinochet. Éste todavía sigue produciendo orgasmos.)

    En una democracia europea apenas hay diferencias entre derechas e izquierdas, ni morales ni programáticas. A ver, supongamos que todos fuéramos de derechas, siempre. ¿Qué diferencias habría? Ninguna. Los niños seguirían trabajando en las fábricas. No habría derecho de huelga, ni jornadas de 8 horas. Los sindicalistas estarían en la cárcel o muertos. Las mujeres no podrían votar; tampoco tener cuenta en un banco. El aborto sería delito. Y la homosexualidad. No podríamos divorciarnos, el que quisiera. Para compensar esto ultimo las lesbianas no podrían casarse… ¡Hostia! ¿Qué han hecho los romanos por nosotros?

  17. Epítome de la Roma de izquierdas esa mítica que nos quiere soltar.
    Como decía al principio, No soy superior a ti, pero gracias a mi los niños no trabajan en las fábricas, las mujeres pueden votar, el mundo es un paraíso que yo he hecho sobre tu infierno. Esa mítica visión reconfortante.
    Un saludo, y no salpique.

  18. Me da que lo de Roma no lo pilla. Y el resto, tampoco. En cuanto a lo de salpicar, me voy a atener a las santas normas de Nuestro Señor Tse. A estas alturas no quiero repetir locuras de hace ocho. Hacer otras diferentes.
    Fin del asunto, con usted.

    Sámuel, tú siempre serás mejor. Y más joven, cabrón.

  19. Primero: van a tener razón los podemistas en que los términos derecha e izquierda han quedado obsoletos por la incapacidad de ser comprendidos.
    Si nos dedicamos a hacer silogismos a troche y moche, lo que hacemos es ciscarnos en la resolución de las cosas de forma razonable.
    Después, insisto, reitero y me voy cansando de hacerlo. Unos seres humanos, poquitos, con la base de la creación de riqueza ficticia dominan y esclavizan a la inmensa mayoría (en África, América, Asia, Europa y Oceanía) y no van a consentir que, por las buenas, esto deje de ser así. Consiguen inculcar en personas, como el artículista y los opinantes, que este es el sistema bueno. Pero, claro, eso no puede ser cierto, ¿verdad? ¿Cómo va ser posible que esa forma de pensar responda a una manipulación? ¡Ah, pero los otros, esos de izquierdas, son los que se creen en posesión de la verdad y lo que pasa es que están manipulados por el oro de Moscú! Si el ser humano quiere liberarse de la esclavitud de la división, la violencia, el temor (religión) y la aceptación de la desigualdad como única forma posible de vivir, puede hacerlo con instrospección y ejemplaridad, ¡largo, pero, bueno!; o por las malas, matando malos, ¡malo, malo!. Pero, puestos a elegir, claro que me quedo con Stalin, Castro… que igualaron las cosas. Cuba, la pobre y ancestralmente esquilmada Venezuela que comienza a alumbrar expectativas para los más débiles aun con la limitación de aceptar el sistema demoesclavistaelectoral, Corea del Norte… ¿agraden y fuerzan a otras naciones a someterse a su forma de organizar la cosa? Yo debo de ser un poco tonto, (de izquierdas), para no ser capaz de ver las cosas como vosotros. ¿Cuándo, como migaja, vais a invitarme a vuestro mundo de lujo y constantes orgías? Porque vosotros sois de esos ínfimos a quienes parece estarles todo permitido. ¿Sí?
    Acabo, el capital no tiene ningún valor por sí mismo, ni aporta nada al conjunto. Son los trabajadores quienes tienen valor, las personas que producen, muy obligados o menos obligados. ¡Ala! Salud.

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