Lean mis labios, soy David Jiménez

 

Ayer tuve una charla con un amigo sobre David Jiménez, el nuevo director de El Mundo, y este artículo.

El artículo me parece en general bien. Hay detalles que no me gustan como el que resulta de esta frase:

La respuesta que voy dando por ahí es que regreso a la redacción donde empezó todo para mí con la idea de hacer periodismo, nada más. Pero me está costando encontrar alguien que me crea. “Hay demasiados intereses y no te van a dejar”, me dicen.

Yo no creo que los periodistas no hagan periodismo porque no les dejen. No solo al menos. También ayuda que ellos se hayan olvidado de cuál es su trabajo.

Tampoco me gusta eso de que la “irresponsabilidad colectiva” deje fuera a los “de siempre”, como si los males de España los hubiesen acarreado unos extraterrestres.

No obstante, como decía, el artículo me gustó por una razón: no elude el mal esencial del periodismo. El resto simplemente plantea una cierta visión ideológica de las cosas que no comparto, pero eso es lo de menos frente a la apuesta que plantea en su artículo. Dice, ojo al dato, que viene a hacer periodismo.

Me parece muy bien y no seré yo el que rastree en su pasado. Antes no era director de un medio muy importante. Ahora sí.

El amigo del que hablaba al principio me acusó (y es algo que se repite desde el comienzo de los tiempos) de naíf. Es curioso cómo se suele repetir esa acusación en sus diferente formas: naíf, ingenuo, adanista. La ventaja de llevar miles de cosas escritas y publicadas y que son fáciles de encontrar por ahí es que ya escribí una respuesta sobre esto que me sirve:

Y al hilo de ese “espero” voy a hacer una pequeña digresión: a menudo, cuando hago ciertas afirmaciones, se me acusa de adanista, de ingenuo, de optimista antropológico, de buttercup. Esas acusaciones o, sin ir tan lejos, esos calificativos puede que sean ciertos. Pero yo creo que no lo son. Creo que hay, a menudo, cierto malditismo simplón (sí, me voy a poner chulo, para que no digan que soy el Emilio) estilo el Señor de los Anillos que huye como de la peste de la complejidad. Que cree que los malos saben que son malos, que piensa que todos los malos son iguales y que cree que la historia de la humanidad es una eterna lucha entre el bien y el mal y que no hay peor peste que un listillo que se pone a considerar por qué pasan las cosas. Que todo lo más esos listillos son ingenuos con antiparras y que menos mal que están los marines para protegerlos en sus urnas de cristal. Pero hace tiempo que decidí no comportarme, más que cuando pierdo un poco los estribos, como el hijoputa que llevo dentro, y dejar de hacer aquello que hice, arrancarle los brazos al madelman del tipo de al lado.

Sí, muchas veces hay adanismo en las acusaciones de adanismo. Son como el primero y el último capítulo de una mala novela negra. Son adanistas porque no son capaces de explicarnos por qué el mundo sí prospera, a pesar de estas casandras. Hay una razón para ello: el cinismo es un camino siempre más fácil y corres menos peligro de que alguien se ría de ti.

En fin, seguiré siendo como soy. Así que haré, como siempre, algo muy sencillo. Le tomo la palabra al director de El Mundo. Desde hoy es responsable de lo que se publica en papel y en la web. Y, sobre todo, desde hoy es responsable si no corrige lo que está mal y manipulado y no pide disculpas.

Veremos lo que dura su apuesta.

 

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8 comentarios en “Lean mis labios, soy David Jiménez

  1. Bueno, yo reconozco haber sido uno de esos que le han acusado (seguro que de forma inmerecida) de cierta ingenuidad.

    Tal vez le esté entendiendo mal, pero creo que usted piensa que ‘solo’ con que los periodistas cambien su actitud y empiecen a ser más profesionales y honestos todo se solucionará. Que es, básicamente, un problema de los periodistas. No es mi intención ofenderle, pero me recuerda a los análisis de Podemos sobre la corrupción: “Es un problema de las personas (o de su moralidad). Con cambiar de personas, o cambiarlas a ellas, todo arreglado”.

    Eso está ahí, obviamente. Pero no es solo eso. Existe en el mundo del periodismo una corriente de opinión bastante infantil (y un tanto arrogante) que les lleva a tener una visión demasiado inflada de sí mismos. Y, David Jiménez, mucho me temo, es uno de esos.

    Esta visión no es solo bastante corta de miras, también es muy, muy ombliguista. Analiza la realidad siempre desde la perspectiva del periodismo y no tiene en cuenta otros factores de la realidad en la que está inmersa ese periodismo (población, target, nivel de las instituciones, leyes, mercado, formación, educación, economía, historia, cultura, sociedad…). Es como si nada de eso importara y solo con salud y buenos propósitos pudiéramos lograr, por fin, unos medios de comunicación dignos y de calidad.

    Que los periodistas bajaran sus humos sería un buen primer paso. No se trata de una visión de “buenos y malos”, como usted mismo dice.

    Frente al artículo de David Jiménez, recomiendo la lectura de este otro.

    http://bcnmedialab.org/2012/11/el-presente-y-futuro-politico-del-periodismo/

    Me parece un análisis bastante más fino y acertado.

    Saludos.

  2. De momento se ha cargado la columna de Sostres. A éste le vendrá bien. Por un lado podrá hacerse el mártir y fichar por La Razón. Y por otro volverá, durante unos días, “al candelabro”. Ya nadie le hacía caso, por más frikadas que escribiera.

  3. Tal vez le esté entendiendo mal, pero creo que usted piensa que ‘solo’ con que los periodistas cambien su actitud y empiecen a ser más profesionales y honestos todo se solucionará.

    *******

    Sí, me está entendiendo mal. Yo no he dicho eso. He dicho lo que pone. Que el director ha prometido algo y que vamos a ver si lo cumple. Y si lo cumple será mejor que si no lo cumple. Es bastante sencillo.

  4. Sí, es verdad. Le pido disculpas. Me habré dejado llevar por mis prejuicios (siempre traicioneros) y no me molesté en leerle con atención.

    El problema de estos artículos (como el Jiménez) cantando loas al frasco de las esencias del periodismo es que ya huelen. Mire estos tres (y vaya tres):

    http://cultura.elpais.com/cultura/2014/12/01/actualidad/1417408148_066797.html

    http://clubencuentro.es/casimiro-garcia-abadillo-hablo-del-futuro-del-periodismo-en-el-club-de-encuentro/

    http://blogs.20minutos.es/arsenioescolar/2015/03/12/metiendo-el-dedo-en-el-ojo-al-periodismo/

    Si no quiere perder el tiempo, ya le cito yo algunas de las joyas que sueltan: “oficio necesario”, “una brújula que ayuda en la navegación diaria”, “diálogo permanente con los lectores”, “frenar el abuso de las grandes corporaciones”, “forma de trabajar inconformista”, “poderes oscuros que han surgido con la globalización”, “el cuarto poder se ha rendido al resto de poderes”, “no a las ruedas de prensa sin preguntas”, “no a la prensa proxeneta”… por no hablar de la cita pedante de turno, bastante estúpida por otro lado: “Herodoto introducía elementos atractivos en las historias. Eso es un periodista”.

    ¿Le suenan de algo? Es la misma morralla de siempre, los mismos brindis al sol. Me los sé de memoria. Llevo leyendo y escuchando lo mismo desde hace años. Muy buenas intenciones, mucho blablabla sobre la necesidad de respetar las fuentes, sobre ser objetivo, honesto, sobre las buenas prácticas… Menudo descubrimiento. Anda que se han exprimido las meninges para llegar a esa conclusión. Pero luego, eso, ¿cómo se hace?

    Yo no quiero atacarle, Tsevan. Yo también creo que el periodismo da pena y celebro que haya lectores exigentes como usted. Pero le sigo desde hace mucho tiempo y no creo que comparta toda la sarta de topicazos que sueltan los periodistas sobre su oficio cada vez que explican sus geniales ideas para rescatarlo. Ninguno ofrece nunca una solución. No hay plan, no hay coherencia, no hay nada. Solo son capaces de mascullar mamonadas sobre valores y ética.

    Jiménez hace lo mismo. Tiene el mismo cuento que los otros. Es que los veo venir. Yo querría saber de verdad cuál es su estrategia, qué cambios estructurales va a emprender, cuál es su modelo de negocio, a qué tipo de lectores se va a dirigir, cómo se va a financiar, de dónde saldrá la pasta, cuánto pagará a sus periodistas, cómo organizará la redacción, por dónde irá su línea editorial… cosas concretas, por favor.

    Perdone la parrafada. Ya sé que su entrada no iba por ahí, pero necesitaba decirlo. No sé usted, pero yo me apuesto lo que quiera a que este Jiménez no tardará en decepcionarnos. Y lo mejor de todo es que ni siquiera él mismo sabrá por qué.

    Un saludo.

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