El Español

 

Por tuiter (y gracias a algún soplo de la competencia) me voy enterando de la agresiva política de fichajes de El Español, que está contratando a algunos de los mejores periodistas y escritores de este país, algunos de ellos increíblemente olvidados durante años -en un país en el que hay tanto juntaletras soltando paridas.

Veremos si esa acumulación de talento produce el efecto que parece inevitable. Sobre todo porque tendría una virtud añadida: mover a los demás medios hacia el camino virtuoso, premiando el mérito y soltando lastre, al menos si quieren competir por cierto nicho ecológico ocupado por lectores inteligentes.

Esta es la parte buena. La mala es que hay una sección política y de periodismo de investigación que no va a contar con nadie (yo al menos no lo veo) que defienda lo que sería para mí un modelo de prensa seria. Y esa es la parte más ruidosa e influyente de un medio. Si tus secciones de ciencia, economía, internacional, sociedad, entre otras, cuentan con gente sensacional, pero luego en la parte de política y nacional te dedicas a producir algo similar a que se publicaba en El Mundo, el resultado será un monstruo.

También en esas secciones (las más politizadas) se puede hacer un periodismo serio, basado en los hechos, en los datos y en el trabajo a largo plazo.

El problema es que esas secciones dependen enormemente no tanto de la propia línea política del medio, sino de si el medio quiere o no tener influencia política directa, de si se moverá por fobias e intereses personales, y de si, en su caso, de querer tenerla abiertamente, lo hará conforme a un cierto código de buenas prácticas que busque una influencia basada en principios o, como suele ocurrir, se apuntará a lo inmediato, al populismo, a la manipulación que busca hundir al oponente y al manoseo fácil de los instintos de los lectores para atraer su atención.

Supongo que lo veremos bien pronto.