La razón política no se puede imponer

 

Cayetana Álvarez de Toledo, actuando en nombre de la plataforma Libres e Iguales, ha pedido a Rajoy que evalúe la inconstitucionalidad del plan electoral “plebisciario” de Artur Mas.

Eso dice, al menos Europa Press.

Me gustaría conocer con más detalle los argumentos, porque, en fin, eso de que las elecciones se van a celebrar en una situación de “corrupción institucional” es un argumento jurídico equivalente a la nada. Como lo es el que una candidatura se haya diseñado con una forma plebiscitaria o que entre sus objetivos declarados se incluya la secesión en un plazo de seis meses.

Nada de eso es inconstitucional. Los partidos políticos, nos dice la Constitución deben ser democráticos, y la Ley de partidos añade que será declarado ilegal “cuando su actividad vulnere los principios democráticos, particularmente cuando con la misma persiga deteriorar o destruir el régimen de libertades o imposibilitar o eliminar el sistema democrático, mediante” una serie de conductas que se caracterizan precisamente por su naturaleza violenta.

Ni la ley ni la Constitución exigen una adhesión de los partidos al sistema constitucional vigente. Y es perfectamente legal y constitucional querer acabar con ese sistema y sustituirlo siempre que se haga por medios no violentos. Véase que no digo por medios legales: digo por medios no violentos.

En consecuencia, querer dar un significado concreto a una candidatura no puede ser inconstitucional, porque la ley y la constitución ya nos dicen para qué sirven las candidaturas en cada elección concreta. Tampoco es inconstitucional ni ilegal presentarse a unas elecciones anunciando que tu programa es la secesión por una razón muy concreta: porque no puedes hacerlo. Ni el parlamento catalán ni el gobierno de la Generalidad tienen facultades en esa materia. Si hacen esa declaración de secesión, eso será inconstitucional y, en consecuencia, nulo y quizás incluso delictivo, pero eso lo será cuando tenga lugar. Como digo, cualquier acto para el que no tengan competencias será ilegal y nulo. El monopolio de la violencia corresponde a las instituciones del Estado, sometido a una jerarquía, al control jurisdiccional y a la ley, incluido el uso de lo dispuesto en el artículo 155 de la Constitución. Y solo si se pretendiera por algún partido político imponer de manera violenta decisiones nulas, estaríamos en presencia de una causa para su ilegalización.  

La constitución española dio un margen de autogobierno a las comunidades autónomas. Ese margen implicaba que tuvieran una cierta capacidad de autoorganización y, en consecuencia, que sus ciudadanos pudieran elegir a sus representantes. Que existe una deslealtad institucional por parte de los nacionalistas y secesionistas es una obviedad. Que llevan décadas usando las instituciones para acabar con nuestro sistema y disgregar España es otra obviedad. La cuestión es que no hay nada que impedir cuando se trata de ideas y proyectos pacíficos. Cualquiera es admisible, en particular si lo que se pretende es crear un estado que también sea democrático y que reconozca los derechos fundamentales habituales en un estado moderno y avanzado.

No se puede proceder preventivamente; ni siquiera en una materia así. Porque la acción política y la legislativa no son idénticas. Por eso me molesta esa referencia a una supuesta táctica del apaciguamiento. El Gobierno hizo lo que debía: recurrió ante el Tribunal Constitucional y el Tribunal Constitucional le dio la razón. Y lo hizo incluso cuando el referéndum se convirtió en una farsa impresentable, pese a que muchos defendían que precisamente, por serlo, era absurdo dar esa “baza” al secesionismo. No lo era, porque era ilegal. Porque era un fraude de ley. Porque apestaba a mendacidad.

En las próximas elecciones algunos partidos secesionistas se van a presentar juntos y van a llenar sus listas con bustos parlantes. Más aún, su programa es cristalino. Todo esto es indiferente: las elecciones son para elegir un parlamento autonómico y ese parlamento solo podrá legal, constitucional y democráticamente hacer aquello que permite la Constitución. Negarles el derecho a presentarse (pese a cumplir la ley) por plantear una futura acción ilegal sería exigir una militancia que es contraria a los principios que nos dimos al aprobar la Constitución. Y para que más tarde podamos exigir que se cumpla, la debemos cumplir incluso cuando no nos gusta como la utilizan los que la utilizan dentro de sus límites para acabar con ella.

No es apaciguamiento: es democracia y ley.

Y ya puestos, no estaría de más que los que pensamos que esos partidos secesionistas, en su huida hacia adelante, llevan a Cataluña a un callejón sin salida lleno de peligros y frustraciones intentásemos convencer a sus posibles votantes del error que supondría apoyarles.

 

Un estudio o no lean esto que no tengo ni puta idea

 

Hoy se va a presentar en una sala del Parlamento Europeo un informe que se llama Scenarios of Macro-economic Development for Catalonia on Horizon 2030 encargado y pagado por alguien, aunque no les puedo decir exactamente por quién. No vean nada raro en esto; seguro que es una información disponible, pero voy a dedicar a esta entrada unos minutos y no voy a utilizarlos en ver quién está detrás de cada institución y quién pone la pasta, ¿verdad?

 

Tampoco puedo hablar del informe, porque no está publicado. Todo lo más he podido ver algunos datos en la noticia de La Vanguardia. Al parecer, el think tank belga (del que tampoco les puedo decir nada, porque no sé quiénes son), que ha colaborado con el CIDOB (perdonen, no sabía que existiera el CIDOB) y otras dos instituciones que la noticia no menciona y que se llaman ISIS (un instituto italiano que no tengo el gusto de conocer y que ya podía cambiar de nombre) y un laboratorio de la Universidad de Atenas, que se llama E3 modelling (no, tampoco tengo ni idea de quiénes son), todos ellos dicen que sería mejor para Cataluña, en caso de secesionarse (en la noticia se dice independencia), un pacto con “el Estado”. Aunque la noticia no lo indica, colijo que con “el Estado” se refieren a España.

Al parecer, de ser así, Cataluña vería su PIB incrementado en 110.000 millones de euros en el plazo de quince años. Y el paro descendería en un 3,1%.

Si la secesión es “unilateral” hay riesgos e incertidumbres a corto plazo, pero a medio o largo plazo terminaría habiendo un crecimiento: al final de esos quince años sería de 67.000 millones de euros. El paro descendería en un 3,2 % (y esto debe de ser una errata, porque es difícil comprender que haya menos paro con menos crecimiento del PIB previsto).

Lo curioso es que la noticia no nos dice cuál sería el incremento del PIB de Cataluña en esos quince años si Cataluña continúa en España. Ni su paro previsto. Lo único que nos dicen es esto:

En cambio, el informe apunta que el escenario continuista, que Catalunya siga siendo una autonomía española bajo el régimen fiscal común es “insostenible a largo plazo” y “supone la asfixia económica y financiera”. Estiman que el déficit fiscal seguiría en el 8% del PIB, similar a los últimos años.

Nos hablan del “déficit fiscal” (ya saben, eso en lo que ni dios se pone de acuerdo) y de que esto es insostenible y supone la asfixia económica y financiera. No comprendo: ¿quieren decir que si Cataluña sigue formando parte de España, Cataluña dejará de hacer lo que ha hecho durante todas estas décadas en que ha formado parte de España?  ¿Ya no crecerá su PIB? ¿Ya no disminuirá su paro?

Lo pregunto porque el PIB de Cataluña era en 2000, de 119.273 millones de €, mientras que en 2014 era de 199.786 millones de €.  Es decir, en un período de catorce años (del que forman parte seis años con una crisis económica muy importante), el PIB anual de Cataluña creció en más de 80.000 millones de euros. Saco el dato de aquí. Durante estos catorce años de “expolio insostenible a largo plazo” Cataluña siguió creciendo (a un ritmo parecido al de la media española). Y, conforme a esos datos, creciendo (en un período de 14 años) a un ritmo superior al que crecería en ambos escenarios. Cuando se dice “expolio insostenible” y se observa que Cataluña siguió creciendo, uno tiende a pensar que (salvo que insostenible signifique algo diferente en estudios económicos) los autores han decidido mezclar dos cosas: por un lado, unas previsiones de crecimiento que se supone indican que la cosa irá viento en popa o, al menos, no demasiado mal si contamos un plazo suficientemente largo y, por otro, un dato sobre balanzas fiscales que parezca indicar que si Cataluña sigue en España los catalanes serán cada vez más pobres. Algo falso, por supuesto. Madrid también aporta más al conjunto que lo que recibe y, sin embargo, Madrid ha crecido por encima de la media y los madrileños viven mejor que los gaditanos, por ejemplo.

Yo no sé si el estudio está mejor o peor hecho, ni hasta qué punto ha podido valorar algo tan complicado como lo que supondría la salida de Cataluña del euro y de la UE y la pérdida del mercado que tiene en el resto de España. Lo digo porque, con todos los datos en la mano, montones de expertos discutían sobre el impacto que una salida del euro tendría para Grecia y para Europa. Insisto, con todos los datos, en la mano, ya, y a pocas horas de un posible Grexit, eran incapaces de decidir cuán malo iba a ser. Ya me dirán cómo se puede valorar algo como una salida de Cataluña de España, cuando ni vislumbramos cómo sería ese escenario en sus grandes líneas (no vean en sus detalles). Digo esto porque una cosa es lo que sucedería realmente de producirse una declaración unilateral de secesión y otra es lo que hayan planeado los secesionistas. Acabamos de ver hasta qué punto la gente que se deja llevar por una visión ideologizada y académica en el peor sentido termina desbordada por la realidad. Cambiar un status quo como este implica modificar tantas variables que es muy fácil que lo que tú crees calculable termine siendo caótico. Por cierto, ese caos, en el caso griego ha terminado en un corralito, con la gente llorando por la calle y jodiendo aún más tu maltrecha economía.

En fin, también es verdad que no conozco el estudio (solo la noticia), ni sé quiénes son los señores que lo hacen, ni quién lo financia, ni soy economista. Vamos que no tengo ni puta idea del asunto.

Es una lástima no ser doctor en economía y profesor en teoría económica como … No, mejor lo dejo.