Qué vergüenza, qué vergüenza, aquí se censura

 

La reacción de muchos periodistas a la web de la verdad de Carmena es divertidísima. En sí el asunto no debería merecer mucho interés, pero ellos se lo han prestado a raudales. Carece de interés porque si se trata de que parezca mal que un organismo público gaste dinero en transmitir información, deberían los periodistas quejarse de todos los gabinetes de prensa. Y los hay a montones. Y en ellos, por cierto, han encontrado una ocupación muy bien remunerada muchos periodistas, normalmente afines al que gobierna. Algunos han hablado de censura o de coacción, y esto es simplemente un chiste: ya me contarán en qué consisten la una o la otra. Una web más es solo eso, una web más. Otro sitio donde se contará la verdad o la mentira. También he escuchado que la web es perniciosa porque pretende imponer una versión oficial frente a los periódicos. Y esto ya es de chiste. Esa imposición es una simple declaración de intenciones. Mientras no se silencie al que discrepa, la web solo intentará lo que intenta todo cristo: vender que lo que uno dice es lo correcto y que, los que discrepan, o están equivocados o son unos mentirosos manipuladores.

La única razón razonable para una reacción tan desaforada tiene que ver con la pretensión de los periodistas como gremio de ser la última voz de la verdad y con que joda que alguien fiscalice lo que haces. Los periodistas quieren tener el monopolio de la información. Y, sobre todo, quieren usar sus estructuras como una última voz que no sea criticada. Como bomberos que no se pisan la manguera, aunque den informaciones diferentes, no suelen entrar en una guerra de versiones (en un análisis de mentiras, manipulaciones y errores como hace Malaprensa, por ejemplo). Cuando denuncias como lector esas manipulaciones y errores, la reacción normal es el silencio. Incluso aunque interpeles directamente al periodista, ahora que es posible, en tuiter.

En realidad, los periodistas deberían estar encantados con la página porque, o es una mierda partidista (y esto es lo más probable) y se convertirá en un lugar del que sacar jugosas meteduras de pata, o será un lugar con información válida, es decir, una fuente más. Pero no, les jode porque es posible que en algún asunto muestre las vergüenzas de la prensa: los errores, las malas interpretaciones, las manipulaciones. Y, claro, la web puede tener una relevancia para los ciudadanos que no tendría un blog o web privados. No obstante, como digo, lo previsible es que sea sectaria y partidista y que termine dando munición contra Ahora Madrid. Y, por tanto, que termine cerrada en dos telediarios.

Eso sí, muchos periodistas han demostrado, una vez más, lo mucho que les gusta la “impunidad” en la que viven.