Oh catalán, mi catalán

 

Despotrico en twitter contra Ciudadanos, su líder, Albert Rivera, y contra el, al parecer, ministro de economía in pectore de dicho partido, Luis Garicano, por una frase que aparece hoy en un artículo de este, que se publica hoy y Pepe Albert de Paco me pide un link. Como el artículo trata del “capitalismo de amiguetes”, uso esa expresión más el nombre del autor y me encuentro con este artículo de El País de hoy mismo y deduzco que ese es el artículo de marras.

Doy el link y empiezo a releer el artículo y veo que no, que ese artículo no es, y otro amable tuitero (Antonio Portero, @ParmenioOle) me indica que el artículo que critico es uno publicado en La Vanguardia, también hoy, y que no se puede leer porque es de pago. Pero me da un enlace.

Y ahí está lo maravilloso: los lectores de La Vanguardia (en la web, si pagan, o del periódico en papel), verán que Luis Garicano dice esto:

Existe una alternativa. En nuestra opinión, Catalunya no rechaza al resto de España, rechaza a Rajoy y su capitalismo de amiguetes. La deriva nacionalista se ha alejado de la esencia catalana: el dinamismo económico, el emprendimiento, el europeísmo, el conocimiento, la apertura, el cosmopolitanismo. El modelo de sociedad que Catalunya necesita no sería más fácil de alcanzar con la independencia, dado que el impulso separatista está dominado por un populismo rancio que (incluso sin los problemas de transición que hemos analizado) llevarían a Catalunya al provincianismo y la irrelevancia económica.

Catalunya puede elegir, en vez de la ruptura, contribuir a construir una España dinámica, abierta y cosmopolita. Una España basada en la economía del conocimiento y la innovación, que elimine y no construya muros en el mercado interno, que simplifique las regulaciones, que despolitice las instituciones y acabe con la corrupción. Esta es la España que quiere construir Ciudadanos, con una Catalunya fuerte, y en la que se gobierne, con las manos limpias, para todos. Una España en la que, creemos, se reconocen la gran mayoría de catalanes. Porque la mejor alternativa al separatismo de Mas no es el inmovilismo del Gobierno, o el populismo de algunos, sino una España y una Catalunya que funcionen.

Sin embargo, los que hoy lean a Garicano en El País leerán un artículo en el que precisamente habla del “capitalismo de amiguetes”, desarrollando una serie de ideas sobre el particular, pero eso sí, no aparece ni una sola vez el nombre del presidente del Gobierno.

Esto es interesante: en El País desarrolla una tesis sobre un mal de España y plantea sus soluciones. El lector de El País quizás piense: vaya, este hombre nos explica una de las claves de un importante mal de nuestro país, pero no pensará que Luis Garicano crea que ese mal se debe al PP o al PSOE o a CiU o al PNV o a cualquier otro partido concreto que haya gobernado, en particular. Pensará que habla de todos ellos. Y no pensará que habla de Andalucía, Madrid o Cataluña. Pensará que habla de toda España.

Sin embargo, cuando se trata de publicar un artículo en La Vanguardia sobre las elecciones catalanas que son dentro de un mes, ah, amigo, ahí el capitalismo de amiguetes ya tiene dueño: el PP. Y no solo tiene dueño, sino que es la causa del rechazo de muchos catalanes a España. Sí, añade que la deriva nacionalista puede hacer que Cataluña termine siendo aún más provinciana, pero eso solo serviría para alejarla de su esencia: el dinamismo económico, el emprendimiento, el europeísmo, el conocimiento, la apertura y el cosmopolitanismo (sea esto lo que sea).

Ya ven: España tiene capitalismo de amiguetes (que hoy es de Rajoy) y Cataluña puede resolverlo volviendo a su esencia (ah, Cataluña tiene una esencia) y exportándola a España. Ese es el mensaje para el catalán (mensaje que no recibe el que no lea La Vanguardia): lo del capitalismo de amiguetes es cosa del PP y del turbio Rajoy (es corto el paso hacia el españolismo rancio) y, por tanto, de España, pero vosotros sois otra cosa, catalanes, aunque os habéis desviado un poquito. Vosotros sois Europa y podéis ayudar al resto de españoles a salir de África.

Naturalmente, puede que haya una lectura más benévola y todo sea coincidencia.

NOTA: Eso sí, como bien me dice @maralhino Rivera tuitea solo uno de los artículos: ¿adivinan cual?

Aunque siempre cabe la posibilidad de que no quiera aumentar el número de suscriptores de La Vanguardia.

 

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2 comentarios en “Oh catalán, mi catalán

  1. ¿Garicano no era el astuto economista que quería que nos interviniesen pidiendo el rescate?

    Quizás lo único que han hecho bien los actuales gobernantes sea no pedir ese rescate que nos hubiese traído el vudú económico de la troika y rescatar las cajas.

    Garicano tiene razón en que la economía española tiene grandes distorsiones que hacen que el mercado funcione mal, y desde luego Rajoy no ha hecho nada para solucionar a eso. También puedo apuntar que el sistema del bienestar español es un engendro incapaz de luchar de forma eficiente contra la pobreza y exclusión, sin que Rajoy haya hecho nada para resolverlo. Incluso podríamos sumar a esto, que la mitad de la fuerza laboral de este país (nosotras) somos injustamente discriminadas, como en todo el mundo. Podemos esperar sentadas a que Rajoy haga algo respecto a eso.

    Pero no creo que esas sean las causas de que Cataluña quiera la independencia. Ni tan siquiera de la situación económica que padecemos.

  2. Curioso es que todo un “Catedrático” de la “London School of Economics” se invente un “palabro” como “cosmopolitanismo”… ¿Quién dijo aquello de que “Lo que se pretende es que sepan mínimamente leer y escribir”?

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