El dislate nacional

 

Tiempo atrás, cuando el proceso secesionista catalán aún quería guardar las formas, uno tenía que efectuar juicios de intenciones para demostrar la mendacidad de muchos políticos y dirigentes catalanes al utilizar los instrumentos del ordenamiento jurídico para dinamitarlo. Es cierto que no resultaba un juicio muy complicado, porque cada vez era más evidente que se estaba imponiendo un permanente uso fraudulento de la ley y que la propia dinámica del discurso, necesitado de tintes gloriosos, dificultaba enormemente el encubrimiento de las auténticas intenciones. Basta con leer las sentencias del Tribunal Constitucional sobre el circo del año pasado para comprobar lo simple que resultó demostrar ese uso compulsivo del fraude.

Hoy ya no es preciso ningún juicio de intenciones. La convocatoria electoral es, para una de las candidaturas, un fraude declarado y buscado. Pretenden que unas elecciones que, conforme a ley solo pueden servir para una cosa, sirvan para otra diferente. Más aún, han anunciado que de lograr su objetivo fraudulento directamente dejarán de cumplir todo el ordenamiento jurídico español (pues esa es la consecuencia de arrancar la clave de bóveda de ese edificio) y lo sustituirán por otro cimentado en un sujeto político diferente.

Que esto es así me parece indiscutible. Sin embargo, cuando el Partido Popular, hoy, ha presentado una proposición de ley para, al parecer, dotar al Tribunal Constitucional de mecanismos añadidos para obligar a que se cumplan sus sentencias, esto, que es perfectamente legal, ha sido tildado de electoralista.

No vean hasta dónde llegan mi perplejidad y mi cansancio.

Que un partido o unos partidos que se presentan a unas elecciones rompiendo radicalmente las reglas del juego electoral y anunciando que lo siguiente será incumplir todas las reglas del juego, acusen a otros de hacer algo legal por razones exclusivamente electorales es una burla. Son como el violador que acusa a la mujer forzada de vestir provocativamente.

Y que los otros partidos que denuncian la maniobra secesionista se apunten a la acusación resulta sangrante. ¿Les parece mal que las sentencias del Tribunal Constitucional se cumplan? Porque uno comprendería que se afirmase que el Partido Popular lleva años gobernando con mayoría absoluta y podría haber hecho esto antes, pero esto mismo es aplicable a los otros partidos con mayorías suficientes para proponer una ley similar. También podrían haberlo hecho antes. ¿Creen que el Partido Popular pretende ganar votos con esto? Pues apúntense a la manifestación y estropéenles la jugada. Porque la cuestión es sencilla: estas elecciones no se han planteado como las anteriores elecciones autonómicas. Se han planteado en unos términos tales que solo caben dos bandos: los que están en el lado de la ley y los que no.

Lo electoralista es seguir jugando a dos bandas y situar en el mismo nivel al que anuncia que va a romper las reglas de juego y a tu oposición política, pese a que tu oposición política actúe dentro de la constitución. Por eso es sangrante acusar de electoralismo a los que mal y tarde anuncian una medida manifiestamente higiénica, porque lo hacen mal y tarde, pero lo hacen, mientras que tú sigues apostando por ganar votos entre los que creen que es una opción saltarse la ley.

Llegados a este punto, con los mendaces ya sin careta, no habría que admitir que comiencen una frase en la que se usen palabras como electoralismo o ley sin dejar constancia de que han perdido el derecho a usarlas rectamente.

Sin embargo, el coro de los ambiguos no solo no deja constancia de eso, sino que apuntala el disparate.

No es extraño que tanto catalán ande confuso, cuando tantos que dicen defender la constitución y las leyes actúan como si prefiriesen a los que quieren acabar con ellas frente a los que quieren que se cumplan.

Quién sabe; quizás no las defiendan tanto.

 

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