Qué escándalo, aquí se procura

 

Vean:

La noticia es que la señora esposa del señor ministro es procuradora. Y que, al parecer, como procuradora ha “representado” a “grandes compañías” “reguladas por el Ministerio que encabeza su marido”.

Añaden que por la intervención de la señora esposa del señor ministro en esos pleitos el señor ministro se tenía que haber inhibido porque así lo dice la ley:

Esta última norma estipula que los altos cargos están “obligados a inhibirse del conocimiento de los asuntos en cuyo despacho hubieran intervenido o que interesen a empresas o sociedades en cuya dirección, asesoramiento o administración hubieran tenido alguna parte ellos, su cónyuge o persona con quien conviva en análoga relación de afectividad o familiar dentro del segundo grado y en los dos años anteriores a su toma de posesión como cargo público”.

El propio diario nos informa de qué hace un procurador:

Estos profesionales no se limitan a recoger papeles en el juzgado: informan a sus clientes del coste aproximado de un procedimiento con carácter previo; se encargan de agilizar los procedimientos; se responsabilizan de todos los trámites (recibir y firmar los emplazamientos, citaciones, notificaciones, y asistir a todas las diligencias a favor de su cliente) y transmiten al abogado todas las resoluciones que reciben y presentan, entre otras funciones.

No copio el resto del artículo porque para qué.

En la mayoría de las ocasiones, el abogado escoge al procurador. En la mayoría de las ocasiones, el procurador ni siquiera habla con el cliente más allá de decir buenos días cuando lo conoce por vez primera en el juzgado. El procurador, en la práctica, se limita a presentar escritos y a recibir notificaciones, a dormitar en los juicios y vistas, y a mandar correos electrónicos o faxes si es muy viejuno. El procurador no suele tener ni puta idea del pleito ni de los argumentos de los abogados. No suelen leer de las sentencias más que el fallo y, si son buenos profesionales, llevan agendas y te recuerdan las cosas. Un buen procurador, además, se pelea con los del juzgado o les dora la píldora para que las cosas salgan antes o salgan mejor.

Esta noticia es un bluf y si un procurador la lee se estará descojonando una semana.

Escándalos inexistentes basados en conexiones estúpidas. Periodismo a pesar de todo.

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De tirón

 

Un tropezón y me abro la cabeza con el paragolpes de un coche americano. Eso pasó en la colonia. En la colonia la muchachada se alborotaba cuando llegaba Enki, el piloto holandés que nos traía chocolates imposibles. El desfiladero de Pancorbo. La casa en Lemona que cruje cuando Josu pisa. En esa casa las camas tenían un pulsador para apagar la luz. Un sol que aparece en Peñíscola. Los demás duermen, solo yo estoy desvelado dentro del coche. El pasillo en casa de mi abuela. Una bicicleta sin frenos. Tomasín, el mongólico que tira piedras a los niños. La calle llena de mierdas de perro y los bares llenos de cáscaras de gambas. El ratón de Guetaria y una casa en Bilbao en la que como marmitako. Mis perros afganos. Un tiburón azul con faros que giran. El garaje lleno de camiones. Un bofetón mientras subo una escalera. El hijo del legionario que me explica qué es una paja. Los años del colorao y los gitanos del pradolongo. En la calle Castelló mi amigo roba veinticinco pesetas a punta de navaja y luego las gasta en las máquinas de marcianos. Anochece. Los concursos de disfraces. Las timbas. Dos veces que casi me ahogo: una en el mar, otra en el pantano de San Juan. Sus cajas de puros y las agendas del banco. Los veranos solo y las patatas fritas. La cama de mis padres que se derrumba y tengo que dar explicaciones. Las noches en que hago cola y bebo un whisky que no me gusta con gente que sí me gusta. Los carnets falsificados. Exámenes a los que voy en sitios donde no existo. Los cuatro postes y un caimán miserable colgado de un techo. El ratón de Guetaria y un tren apedreado. Ella encima de mí y los toros nos rozan. Un americano patea a su mujer en la puerta de un hotel. El Yiyo escoge a la que se lleva a la cama. Las paredes empapeladas, las calles empapeladas. El muerto del día. Una ventisca con tejas asesinas. La muerte. Caras que se desvanecen. Los zapatos de madera y la cal viva. El olor del cocido. Libros. El aleph. Un aleph de andar por casa.