¿Por qué?

 

Hay algo que sigue sorprendiéndome. Cuando Manuel Toscano contesta en tuiter a mi entrada sobre la necesidad de la filosofía en el bachillerato, lo hace sin subirse por las paredes y, en gran medida, ¡estoy discutiendo si su trabajo sirve para algo! No voy a entrar a responder a lo que plantea porque esta entrada tiene otra finalidad. Sospecho que su reenvío a las obras de algunos autores (de las que solo he leído la de Rawls) pueda ser simple consecuencia de que piensa que digo banalidades, de que no conozco la materia y de que sería muy largo explicarme algo que para él es evidente. Asumo esto. Él es un profesional, yo, ya, ni un aficionado. Aunque parezca extraño, esto mismo digo de cualquier otro berenjenal en el que me meta. Aquí cuento lo que pienso, sin andar disimulando, y no me importa nada que alguien quiera darme un revolcón. Eso sí, el que pretenda eso ha de comprender que no me deje con facilidad. Quiero explicar esto: no se trata de tener razón o de que parezca que tengo razón. A estas alturas eso me da bastante igual, aunque también sé que muy poca gente me cree. Que le vamos a hacer. Me considero una de las personas más abiertas a admitir mis equivocaciones y, en su caso, a cambiar de opinión que conozco. Sigo. Un revolcón, para mí, es que alguien llegue y me convenza de que estoy equivocado. Y eso es algo maravilloso.

Hoy, sin embargo, y frente a la actitud de Manuel (quizás sea que somos viejos colegas de blog), veo a mucha gente que sufre leyéndome. Yo no suelo sufrir leyendo a nadie (todo lo más, me cabreo ligeramente cuando veo que alguien que está en las antípodas de mi pensamiento razona de puta madre y me obliga a exprimirme cuando querría vagar en paz). Digo que no suelo sufrir, porque cuando algo me parece absolutamente irrelevante y gilipollesco, lo dejo y a otra cosa. Y si me parece gilipollesco  solo me preocupo de rebatirlo si el que lo dice tiene influencia y el asunto me interesa. Por ejemplo, si puede terminar de presidente del Gobierno o puede ser determinante en que alguien lo sea.

De ahí mi pegunta: ¿por qué, si os parezco un gilipollas que dice gilipolleces, os preocupáis de lo que escribo y lo leéis? No tengo ninguna influencia. Ninguna trascendencia. Soy irrelevante.

En serio, no lo entiendo. Quizás alguno de los que piensa que soy gilipollas y digo gilipolleces pueda explicarme por qué.

Soy todo orejas.

 

 

11 comentarios en “¿Por qué?

  1. Lo siento, me encantaría dar una respuesta seria y contundente, pero no, no puedo, porque me merece todos los respetos, leo con avidez todas sus publicaciones y es usted libre de opinar lo que quiera, porque es libre, libre y demodeledor.

  2. En mi opinión es por dos motivos. El primero es que cualquier cosa que leemos en las redes nos parece tener la misma relevancia que lo que está a su lado. Nuestro timeline es una especie de templo de la verdad en el que sólo se pueden permitir opiniones coincidentes (con la nuestra). Cualquiera que mancille eso merece reprimenda, sea quien sea, por el simple hecho de estar ahí. Si no lo vemos, no existe, pero si lo vemos (normalmente vía RT de alguien a quien seguimos*) tenemos que rebatirlo.

    Por otro lado, cuando mejor escribe y más seguro de si mismo está quien “mancilla” nuestro timeline, más fuerzas se deben emplear para refutarlo. Aunque no seas nadie (en cuanto a la trascendencia e impacto de tus opiniones), si dices lo que dices con seguridad y sin faltas de ortografía, de repente tu nivel de amenaza a mi templo es mayor. Justamente por lo que dices: no sea que me vayas a convencer.

    Espero que se entienda lo que quiero decir.

    *La gente que sigue a quien odia o que le disgusta es una especie a parte.

  3. Leo esta entrada, y veo un negativo (no sé si suyo) en un comentario que hice en la entrada de la filosofía en las escuelas. Me extrañaría mucho el que decirle que es vd una fuente inagotable de filosofía pueda interpretarse como que pienso que sólo escribe gilipolleces; pero si es así, le pido disculpas. En todo caso sería fruto de mi torpeza al intentar hacerle un halago.

  4. CUENTO FANTÁSTICO
    -Mira: eres matemáticamente idiota por esto, esto y esto que dices, esto, esto y esto otro que aplaudes, esto y esto de más allá que niegas y esto y esto y esto y esto también que haces. No me cabe en un tui pero aquí tienes estos dos folios con la demostración. Que además van a leer dosmil personas.
    -Pues nada, dejaré de leerte y criticarte. Sin rencores; cómo te iba a aborrecer yo, un idiota verificado gracias a ti, por estos tremendos palos que me metes. Un abrazo fuerte.
    Fin.

  5. Es sencillo: responde a la bipolaridad de su pensamiento crítico. Porque en su blog y en su tuiter se puede encontrar un análisis crítico asombrosamente racional, objetivo (e informativo, especialmente en temas jurídicos) pero también desahogos emocionales de sus propios demonios. Que vale que le sirvan de terapia, pero son los suyos… y a los que le seguimos por su otra cara, nos repele…

  6. k.-, no sé bien qué significa esos de “mis demonios” y lo de que me dejo llevar por desahogos emocionales (en particular aquí), pero, dejemos eso y partamos de la hipótesis de que tiene razón y no es una “reacción emocional” suya a opiniones que no le gustan, ¿me convierte eso en un gilipollas que no dice más que gilipolleces?

    Usted mismo contesta que no cuando alaba algunas de mis entradas.

    Como es obvio, yo no critico al que critica alguna entrada mía. Por la razón que sea. Porque sea ilógica, porque esté mal argumentada, porque sea una respuesta emocional, todo en interpretación del que critica.

    Yo pregunto por qué gente que dice que lo que escribo son gilipolleces o mierda, sin matiz alguno, luego me sigue leyendo. Por poner un ejemplo: yo no leo nunca a Sostres. Leídos un puñado de artículos, ya no necesito más.

    En fin. Gracias por su respuesta.

  7. Mire: soy lector fiel desde que le descubrí en los JotDown, revista que me tiene enamorado. Algunos de sus artículos son increíblemente brillantes, de una gran profundidad intelectual y pensamiento crítico. En algunos coincido, en otros no, pero en esos artículos siempre encuentro valiosos punto de vista. De hecho creo que tenemos puntos de vista políticos muy diferentes, pero creo que me enriquece ver los suyos desde esa posición crítica.

    Y luego hay otra categoría de post y tuits en los que (y me temo que de alguna forma es consciente de ello) entra al nivel tertuliano-casposo, entrando a degüello por el degüello. En plan Marhuenda. Artículos como el del otro día a Pablo Iglesias, donde el análisis crítico deja paso a la demagogia barata y sin matices que tanto reclama para sí. Y, al menos a mí, eso no gusta. No es coherente. Pero como bien dice, este es su blog y dice y hace lo que quiere, y el que no, puerta. Yo, si me lo permite, me quedo. Aunque de vez en cuando haya que torcer el gesto…

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