Diarios de un tipo que no tiene horno de gas (XIII)

 

Estoy a punto de cumplir cincuenta años. Seré optimista y partiré de la presunción de que me queda media vida. Creo que debo cambiar y hacerme un amoral para la segunda mitad. Lo malo es que para todo hace falta una práctica. No importa, es ponerse. Mi problema es escoger el sentido. ¿Comienzo por una amoralidad cotidiana y de baja intensidad y asciendo o pienso en la mayor amoralidad posible y la ejecuto y desciendo? Me atrae esta segunda posibilidad y así que alguien pudiera decir eso de “Tse empezó por el asesinato, luego siguió con el robo y finalmente terminó no saludando en la escalera; pero mírale, qué gallardo va”.

Optar por la estética y no ponerme lo primero que pillo en el armario. Y a los cien años volver a ser el de hoy.

El seis de noviembre comienza la segunda parte de mi vida. ¡Sí! ¡Os vais a enterar!

 

3 comentarios en “Diarios de un tipo que no tiene horno de gas (XIII)

  1. Está siendo un muy frustrante entrar cada día al blog esperando su valoración sobre la entrevista de Montoro o el debate de los reyes magos y no encontrar nada un día tras otro 😦

  2. Lo primero que hace un cincuentón al convertirse en ídem es comprarse una Harley y una chupa de cuero negra y llevar a la parienta de paquete a las concentraciones. “Sí, he empezado a levantarme a mear por las noches, pero voy al baño con el amoto”.

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