Band of brothers

 

Es agotador defender constantemente que es imprescindible que se cumpla la ley.

Es agotador insistir constantemente en la inocencia de todo aquel al que no se ha condenado en firme por un tribunal.

Es agotador insistir en la importancia de los derechos del ciudadano individual frente a la turba y frente al Estado.

En muchas ocasiones veo a personas que aplauden cuando defiendo o insisto en eso que me parece tan importante, pero me puede la melancolía al sospechar que muchos lo hacen por conveniencia, siquiera intelectual.

Así, casi siempre animado por multitud de fantasmas sin cara, salvo que el sujeto sea un pederasta o un tipo al que hasta sus propios padres desprecian, miro atrás y veo en cada nueva ocasión menos compañía.

Solo me consuela saber que tengo razón.

Solo la ley

 

Acabo de leer la propuesta de resolución que presentan Junts pel Sí y la CUP . Estos dos grupos tienen mayoría absoluta en el Parlamento de Cataluña.

Esa propuesta de resolución es nula, anticonstitucional y antidemocrática. Lo que están haciendo los portavoces de esos dos grupos es anunciar el comienzo de un golpe de Estado.

En consecuencia, y ante una conculcación tan extraordinaria de la legalidad constitucional no creo que quepa otra solución que la aplicación del artículo 155  de la Constitución. Aplicar la ley, solo la ley. El artículo 78 de la Constitución establece que la diputación permanente del Senado tiene las mismas facultades que la cámara.

En consecuencia, el Presidente del Gobierno, tras requerir al Presidente en funciones de la Comunidad Autónoma de Cataluña a fin de que proceda a restaurar la legalidad constitucional, dando plazo al efecto, y una vez transcurrido, si no ha podido o querido realizar lo preciso para que esa legalidad se restaure, debería someter a la Diputación permanente del Senado un plan con las medidas precisas (las que sean, ya que la Constitución no distingue) para la protección del interés general. Como mínimo hay que apartar de sus funciones a los que anuncian ese golpe de Estado.

Otra cosa sería faltar a sus obligaciones.

Y desde hoy deberíamos considerar que el voto a cualquier formación que se oponga a esas medidas es un voto a favor de gente que incumple la ley.

 

 

Diarios de un tipo que no tiene horno de gas (XVII)

 

Yo soy de barrio. Viví en un chalé estupendo, allá por Arturo Soria, hasta los cinco años. No recuerdo casi nada de aquella época. Toda mi adolescencia la pasé en Usera de las vacas flacas. Luego, cuando ya me daba casi igual, me llevaron a vivir al Parque de las Avenidas.

Tengo aún rastros de chaval de barrio. De barrio chungo. No me separa una generación del hambre como a Clarisse, es algo más sutil.

Antes muchos tenían las señales de la viruela. Algo así quiero decir. No es físicamente perceptible, pero es auténtico.

Cuando era niño, a veces íbamos al centro. Pocas veces. Casi siempre a ver algún especialista. Las aceras inabarcables, al salir del metro, nos delataban.