Diarios de un tipo que no tiene horno de gas (XVIII)

 

En Soria, en una calle empinada, vimos una estampa disparatada. Un tipo grueso y sucio, en camiseta, circula cuesta abajo en una bicicleta. Inmediatamente detrás, un chaval de unos diez años, un remedo en miniatura, le sigue en otra, pedaleando con furia, con un perro pequeño en una cesta casera. Justo a continuación un chico negro con chancletas corre, corre como un loco, intentando mantener la distancia.

Los cuatro que lo vimos coincidimos en esto.

Yo vi, además, una cuerda que iba desde la parte trasera de la segunda bici hasta el cuello del chico negro. Los demás niegan esto, entre risas.

Yo vi esa soga. Lo juro.

 

2 comentarios en “Diarios de un tipo que no tiene horno de gas (XVIII)

  1. Si el chico negro corría moviendo alternativamente los brazos, no había soga. Si corría agarrando la soga con las manos para que no se tensara, había soga. Usted sabrá.

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