Zona de sombra

 

Un dirigente de Podemos fue, al parecer, condenado, cuando era menor, por abusos sexuales.

Lo dice un periódico, así que pongo todo entre paréntesis.

El periódico afirma que la “minoría de edad” del dirigente le salvó de ir a prisión. Es una forma perversa de verlo. Ser menor no le salvó. Ser menor es la razón por la que no va (en particular, serlo cuando se produjeron los hechos). Hemos decidido, en España, fijar una línea (y toda línea es arbitraria) entre la mayoría y la minoría de edad, y lo hemos hecho porque comprendemos que la responsabilidad exige una madurez que no tienen los niños y hay que fijar una frontera genérica por la sencilla razón de que la seguridad jurídica lo exige.

Proyectar en quien es mayor de edad los actos realizados cuando era menor es terrible. En particular, cuando todo el discurso se construye sobre la idea de que, en el caso del menor, toda la actividad ha de dirigirse, no a su rehabilitación, sino a la corrección de su conducta; por eso estas condenas son secretas.

Sin embargo, cuando los actos son especialmente brutales, los propios actos transforman a los niños en monstruos. Los niños siguen siendo niños, pero ya no los vemos así. Los vemos con la misma incomprensión y horror con los que vemos al adulto que comete hechos similares. Como reencarnaciones del mal. Es prácticamente imposible escapar a este prejuicio. Sobre todo porque todos pensamos que esos actos pueden ser producto de un error o una avería imposible de corregir.

Es un asunto sin respuesta. Este hombre está civilmente muerto. Algo que hizo con catorce o con dieciséis años, se le aparece con treinta. Y nadie le va a echar un cable.

Pensaba, y con esto termino, qué habría hecho yo, de saberlo, y tener un periódico. Si publicarlo o no.

No lo habría publicado. Lo habría guardado en un cajón. Simple coherencia.

 

ACTUALIZACIÓN:

Al parecer, el dirigente de Podemos ha dimitido.

El medio que dio la noticia ha publicado esto:

Pederastia2

Guardo silencio sobre la redacción de la noticia de la dimisión. Si reproduzco “eso” es simplemente porque en el diario se han olvidado de contar que el dimisionario ha aportado una, al parecer, carta, escrita por la “víctima”. Igual que pongo entre paréntesis la propia noticia, no podemos afirmar que esa carta haya sido escrita realmente por quien se dice la ha escrito (basta con leer su contenido para darse cuenta de que es así). No obstante, es importante reproducirla.

Esta es la carta:

Pederastia3

Por cierto, hoy de nuevo, la turba tuitera se ha revolcado en sus propias heces.

 

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18 comentarios en “Zona de sombra

  1. Estoy de acuerdo con todo, que se resume en el título.
    Lo único que no tengo claro es “Este hombre está civilmente muerto”. Ya veremos.
    Por último, nunca he entendido a quienes teniendo esqueletos en el armario, se dedican a la vida pública, en su vertiente política. Y mucho más si esos esqueletos, pueden suponer no sólo la muerte política sino, como dice, la civil.
    Un saludo.

  2. “todo el discurso se construye sobre la idea de que, en el caso del menor, toda la actividad ha de dirigirse, no a su rehabilitación, sino a la corrección de su conducta; por eso estas condenas son secretas”.

    Esto no lo acabo de entender.

  3. Gracias. Me falta entender la consecuencia. ¿Se supone que el secreto de las condenas a adultos no contribuiría a su rehabilitación? ¿O que el secreto a las condenas a menores sí contribuye a la corrección?
    Se suele decir que ese secreto es parte de una protección especial al menor, justificada en su mayor fragilidad. Y entonces no entiendo que se proyecte a su vida adulta posterior, cuando no es más frágil que quien delinque siendo ya mayor.
    Lo entendería si se justificara en la irresponsabilidad del menor, que le hace menos culpable. Pero eso llevaría a considerar la publicidad de la condena una parte de la punición social, cosa que no sé si se acepta.
    Lo justo es difícil.

  4. Estoy de acuerdo con usted, Tsevan: esto es una bajeza. Pero bajezas como esta son parte sustancial de las prácticas del partido en la que él milita…y no se paran en una persona concreta, sino que si es necesario se remonta a su estirpe

  5. Sólo he visto una vez a Pablo Iglesias en TV. No recuerdo bien si ya habían dado el bombazo en las europeas o todavía eran simplemente unos chicos prometedores. Imagino que lo segundo, porque si no hubiera cambiado de canal inmediatamente. Salía en una tertulia junto a Carmona, el del PSOE de Madrid, muy bien conchabados el uno con el otro. No sé de qué hablaban, pero sí que salía a relucir Ignacio González. Antes de decir nada, Iglesias dijo que lo primero era centrar el debate en los términos justos y saber de quién se estaba hablando. Entonces empezó a decir que el padre de Ignacio González había sido no sé qué del Movimiento, o no sé que cargo con Franco o algo así. Muy puesto en su papel, muy soberbio: “lo primero es saber de quien estamos hablando”.

    Si ahora les recetan su propia medicina, que no se quejen (lo harán, no conocen la vergüenza).

  6. Lo siento, Lehningen, José Ángel, pero creo que no es oportuno entrar ahora en si el partido de este señor es tal o cual o si sus dirigentes y afiliados practican tal o cual tipo de canalladas o bondades. Es irrelevante.

  7. ¿Irrelevante para qué? ¿Para el debate?: Estoy de acuerdo. Le haré una pregunta. ¿Cuál fue el último debate político que pudo ver? ¿Lo recuerda? Yo no. A mí me parece muy bien desconchar la cal de estos sepulcros blanqueados y que se vea bien la mierda de la que están hechos, aunque paguen justos por pecadores, como probablemente sea el caso de este chico. Ellos no tendrían tantos miramientos con usted, Sr. Giovannini.

    Recuerdo una película en la que el hijo de una familia americana de clase media alta había hecho no sé qué y los padres, acongojados, contratan al mejor abogado que se pueden permitir. Éste despliega una batería completa de manipulaciones, acusaciones sin fundamento pero de las que duelen y siembran la duda, trucos para alargar plazos y confundir al jurado, dossieres sobre la familia adversaria. Los padres muestran sus reticencias ante tal despliegue de juego sucio y el abogado les contesta:

    “Si mis estrategias les parecen sucias, esperen a ver las del fiscal”

  8. Por cierto. Eso de que está civilmente muerto, más despacio. Este chico no va a tener impedimento ninguno en hacer nada. Podrá ser juez, si quiere, médico, funcionario. Ninguna ley le impedirá presentarse a unas oposiciones, buscar un trabajo. Incluso fundar una ONG por el derecho al olvido. Podrá hacer de todo, menos exigir a los demás la pureza de la que él carece. La política no es una actividad civil cualquiera. Es una actividad expuesta a los medios. Todo el mundo va a estar pendiente de ti y todos opinarán sobre ti, igual que lo haces tú sobre los demás. Además, todos alaban la destreza de Podemos en la utilización de las nuevas tecnologías, redes sociales y demás. Pues toma redes sociales.

  9. No sé, Lehningen, no se trata de ganar debates. Más bien se trata de intentar pensar con claridad. El tema planteado por don Tsevan es un problema moral de primera magnitud. No importa si este señor es de un partido u otro. Importa, sí, que sea un cargo público. Pero incluso esa cuestión tiene menos alcance que el problema principal: si es lícito señalar a perpetuidad al que cometió un delito repugnante siendo menor.
    De todas formas, y salvando todas las distancias, que son muchas, piense en quienes deploraban el atentado contra Charlie Hebdo y añadían alguna coletilla del tipo pero a mí no me gusta la revista, etcétera.

  10. Perdón, Lehningen, no había visto su último comentario. Veo que se centra más en la cuestión del derecho de este señor a desempeñar un cargo público y menos en la de cuál es su partido. Pero, como le digo, creo que todo eso es secundario… ¡Incluso le diría que está resuelto! El Hard Problem es cómo tratar -incluso cómo mirar- a quien cometió un delito repugnante siendo menor. (Con todas las reservas acerca de lo que sucedió realmente en este caso.)

  11. Pues yo comparto la opinión de don Tsé y la suya de que al menor hay que protegerlo quizá hasta de sí mismo (por mucho que ese menor tenga ya 17 años, edad a la que se sabe perfectamente lo que se hace y a la que se puede ser un perfecto hijo de puta con perfecto conocimiento de causa. Me parece muy bien. Me parecería muy mal que a este chico, sin venir a cuento, alguien le hubiera sacado eso a colación a propósito de su presencia en una oposición o con el fin de perjudicarle en su vida privada. Pero es que este chico se ha integrado en el partido de los escraches, el que arroja a la cara no ya lo que hicieron los políticos en el pasado, sino sus ascendientes, el partido de la pureza moral, el de los que vienen a regenerar la vida política, los que defienden al tal Alfon, que llevaba bombas en la mochila. Y lo están haciendo por las malas, insultando, despreciando. Creo que si empiezas esa guerra, tienes que aceptar las normas que tu mismo impones a los demás.

    Y sí, lo del periódico es una bajeza, pero es que es de lo que va la cosa, de bajezas. Podemos ponernos muy puros y practicar mucho juego limpio. Pero o todos o ninguno. Eso de que yo juego limpio y tú me mueles a patadas, ni hablar.

  12. Leonard Giovannini, creo que no es sólo cómo mirar a una persona que cometió un delito que la opinión pública califica de nefando, sino la utilización política de ese hecho: la muerte civil.

    Aunque no fuera así, y yo estuviera equivocado, hoy el terreno en el que más se abusa de estas argucias (de estas vilezas), es el mundo de la política, que además cuenta con la coartada de la ejemplaridad pública, la resonancia de los medios y la pasión de los facciosos para darle a la noticia la amplitud necesaria.

    No trato de utilizar a este hombre como un ariete contra su partido, pero es bueno señalar que esa forma de hacer política solo está sirviendo para convertirnos en una jauría.

  13. Sí, Qtyop, es cierto. En realidad con la edad hay un pequeño galimatías entre las distintas informaciones. Yo no había leído el artículo que nos enlaza Tsé, sino otra fuente. Pero aún así tengo que moderar mi comentario. Tampoco había leído la carta de la víctima. Este asunto, de momento, es un galimatías. Hay una sentencia firme y la víctima dice que no le hizo nada. Pues con una sentencia firme algo haría, digo yo. Además también estuvo yendo un año a terapia.

    Pero no le voy a dedicar a este tío más lástima que a las hijas de Gallardón o al bebé de Soraya (más menor, imposible). Ambos sufrieron los escraches de esta gente y además, hasta sancionados judicialmente como una forma de libertad de expresión. Pues esto también es libertad de expresión.

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