Diarios de un tipo que no tiene horno de gas (XXIII)

 

Acabo de hacer un descubrimiento: los tontos funcionan como moléculas polares. Por eso, siempre terminan reunidos.

Por suerte, esto implica también que son enormemente solubles en agua.

¡Necesitamos un diluvio!

 

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Un comentario en “Diarios de un tipo que no tiene horno de gas (XXIII)

  1. (Química recreativa.)
    Hummmm… Podría darse el caso, frecuente en bioquímica, de que los estúpidos se asociasen mediante fuerzas de van der Waals o, sencillamente, mediante repulsiones hidrófugas. Como lo hacen las cadenas carbonadas de los fosfolípidos, que dejan “hacia afuera” a los grupos polares y generan un interior fuertemente hidrófugo, o las proteínas globulares. Esa es la razón por la que el aceite en agua forma gotitas y por la que se forman, en general, las micelas. Por ello, una fuerte lluvia (no sé si la poética de Dylan o la más pedestre de Pablo Guerrero, el de la barba en flor) podría producir un reforzamiento de los lazos entre gilipollas, en lugar de disolverlos. Pero, al menos, acabaría con el smog madrileño de estos días, que alguien tendrá que explicar a Carmena que procede de los diesel (y las calefacciones) y no está formado por óxidos de nitrógeno ni CO2.

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