“Todos somos”, ese eslogan criminal

 

Hace años escribí una entrada sobre las víctimas del franquismo que recuperé en otra entrada reciente. En ese texto decía lo siguiente:

Y cuando se habla de bandos lo implícito no es tanto una comparación entre regímenes, sino entre personas. El hincapié en los restos de las víctimas, setenta años después, se convierte en un remedo de la persecución medieval de reliquias. Objetos que nos hacen buenos, justos, víctimas vicarias, igual da cómo fueran y cómo seamos. Se pretende, en suma, cargando de razón una visión infantil de la vida, fijar en mármol una verdad eterna. Una de las consecuencias actuales es que los descendientes de los que ganaron sean los de derechas, porque ellos no han absorbido la bondad de las víctimas del bando perdedor. Y de esa forma, la responsabilidad en los crímenes  tiene que ver con defender cierta ideología, conservadora, de derechas. Así, si tu padre fue un franquista torturador pero tú estás afiliado al PSOE, ese acto te libera de la mancha, pero si lo estás al PP, eres un heredero del franquismo.

Víctimas vicarias, decía. Ayer fue entrevistado Bertín Osborne por Gemma Nierga en la cadena SER.

Esto dice literalmente la entrevistadora (es hallazgo del robot):

“Pero cómo vamos a olvidarnos de que mató a gente que ahora mismo te están escuchando, Bertín”

Sí, esa es la cuestión. Es cristalino.

 

9 comentarios en ““Todos somos”, ese eslogan criminal

  1. Acabo de escuchar el audio. Bravo por Bertín. Su intervención acaba con un “bueno” cuando la Nierga le dice que respete que haya gente que no olvida, que en realidad quiere decir “no, no lo respeto, el rencor y el resentimiento no son actitudes respetables”.

  2. Hay una diferencia entre unas víctimas y otras: la posguerra de unos y otros.
    Y lo digo sin revanchismos, que además no me corresponden.
    Por reducción al absurdo y sin decir que fuese símil de lo de Bertín: los descendientes de Goebbels también sufrieron pérdidas familiares en la IIGM.

  3. Yo creo que no hay posguerras “de unos” ni posguerras “de otros”, sino que todas las posguerras son iguales. Los que ganan se ceban en los que pierden. Hablar de la posguerra es un contrafáctico. No hay manera de saber lo que hubiera sido si hubiera ganado la república aunque, a juzgar por lo que pasó durante la guerra, no hay duda de que no hubiera sido mejor que la real. Eso sí, los muertos habrían sido otros.

  4. Claro Tsevan, yo creo haberle entendido. Ya le digo que no tengo ningún revanchismo, y tampoco comprendo el empeña de la periodista en hacerle estas preguntas; más aún cuando conoce de antemano las respuestas.
    Solo digo que la respuesta de Bertín no me parece tampoco plausible (esa equidistancia entre sus fallecidos y los de otros que además fuero represaliados), pues basándonos en la historia y salvando los casos particulares que cada uno pueda aportar, no creo comparable unas víctimas y otras. Pero yo tampoco creo en un derecho acreedor de nadie con la historia. Lo que pasa es que la historia hay que contarla lo mejor que se pueda, que es lo más aproximada a esa “verdad imposible”.

  5. Dice usted: “Así, si tu padre fue un franquista torturador pero tú estás afiliado al PSOE, ese acto te libera de la mancha, pero si lo estás al PP, eres un heredero del franquismo”. Totalmente cierto. Es la superioridad moral de la izquierda.

    Ejemplos de lo uno y de lo otro: José María Ruiz Gallardón, verdadero antifranquista en los años 50 (no en 2015); y Juan Luis Cebrián, jefe de los servicios informativos de TVE con Arias Navarro, o Wenceslao Fernández de la Vega, nombrado Delegado Provincial de Trabajo de Zaragoza por Franco a propuesta de Girón de Velasco en 1955.

    Que sigamos hablando de esto 40 años depués de la muerte de Franco, como si no hubiera problemas más importante y acuciantes que resolver, es para hacérnoslo mirar.

  6. Bertín Osborne nació casi 20 años después de la matanza de Paracuellos, donde dice que mataron a sus tíos. Al padre de mi padre lo mataron también en la guerra, pero a mí no se me ocurre decir que perdí a un abuelo que nunca tuve.
    Bertín se marca un “yo soy la medida de todas las cosas” (como hacemos todos muchas veces) y mide a huérfanos, viudas, presos políticos, exiliados…, con su “renuncia”. Indirectamente está legitimando cualquier reclamación, pues la renuncia siempre es personal, y si está renunciando será que considera que él sí tendría derecho a alguna reparación.
    Lo que hubiese ocurrido de ganar el otro es imposible de saber, pero de la guerra surgió un gobierno ilegítimo y revanchista. Si uno es demócrata (no es obligatorio), no puede equiparar los actos de uno u otro gobierno.

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