Uy, Rajoy ha hecho un chiste

 

Hoy Mariano Rajoy ha colgado este tuit:

Estoy muy decepcionado. Han pasado ya dos días desde el puñetazo y solo ha contado un chiste. Cuando a Reagan le dispararon (¡le dispararon!) ya llevaba, al llegar al hospital unas cuantas bromas. Y mucho mejores.

Vean, vean:

> To surgeons, as he entered the operating room: “Please tell me you’re Republicans.”

> In a written note, upon coming out of anesthesia in the recovery room (paraphrasing Comedian W.C. Fields): “All in all, I’d rather be in Philadelphia.”

> In another note, recalling a Winston Churchill observation: “There’s no more exhilarating feeling than being shot at without result.”

> In a third note: “Send me to L.A., where I can see the air I’m breathing.”

> In yet another note written while surrounded by medical staff: “If I had this much attention in Hollywood, I’d have stayed there.”

> Complimented by a doctor for being a good patient: “I have to be. My father-in-law is a doctor.”

> To an attentive nurse: “Does Nancy know about us?”

> To a nurse who told him to “keep up the good work” of his recovery: “You mean this may happen several more times?”

> To Daughter Maureen: The attempted assassination “ruined one of my best suits.”

> Greeting White House aides the morning after surgery: “Hi, fellas. I knew it would be too much to hope that we could skip a staff meeting.”

> When told by Aide Lyn Nofziger that the Government was running normally: “What makes you think I’d be happy about that?”

Que por denunciar no quede

 

La asociación Libres e Iguales ha decidido añadir al puñetazo que el tarado pontevedrés le dio al presidente del Gobierno un puñetazo dialéctico francamente inane.

Se lo da al reprocharle que no denuncie. ¿Qué es una denuncia en un caso como este, en el que las autoridades están obligados a perseguir el delito? Una puesta en conocimiento de esas autoridades de los hechos. Eso y no otra cosa. ¿Sostiene Libres e Iguales que hay algún aspecto de los hechos ocurridos que desconoce la fiscalía? ¿El papelito de Rajoy añadiría algo a la causa o sería una nota de prensa superflua?

La denuncia del presidente del Gobierno es, en un caso como este, la nada. Tan obvio es esto que en el texto de la asociación se dice algo francamente asombroso:

“La renuncia del presidente Rajoy puede que tenga consecuencias prácticas limitadas debido a la automática intervención de la Fiscalía”.

Es asombroso porque esa denuncia no es que tenga consecuencias prácticas limitadas, es que no tiene ninguna. Y, si estoy equivocado, que alguien me indique cuál sería una de esas consecuencias prácticas limitadas.

Naturalmente, esa frase absurda es necesaria para llegar a la conclusión “moral”. Que el hecho de que el presidente no denuncie suponga algún tipo de atenuante y de estímulo de la irresponsabilidad, porque, si la denuncia no añade nada, nada se le puede reprochar.

Por contra, lo que me parece irresponsable es que se reproche al presidente del Gobierno que deje en las autoridades y en las instituciones del estado de Derecho la persecución de este hecho, grave, sin duda. Y que se le exija un gritito, un énfasis, adjetivos acumulados, más papeles impostados. Y que lo pida una asociación que se supone busca ante todo que se cumpla le ley.

La ley se cumple: al autor ya se le han impuesto medidas cautelares. Hay un procedimiento abierto. Y el presidente no solo no está obligado ni por razones prácticas ni por razones morales a denunciar, sino que, si finalmente decide no personarse y que el fiscal le represente (como ocurre en cientos de miles de casos en los juzgados españoles), lo que estará haciendo objetivamente es reforzar esas instituciones.

Para hacer pedagogía, lo primero que hay que enseñar a la gente es lo que las cosas son y no lo que nos inventamos y no pretender que uno es mejor que la víctima porque uno saca notas de prensa con la cara muy seria.

 

 

Pienso biológico, natural, orgánico y ecológico

Ésta es la historia de dos sustancias químicas, el diclorometano y el prión.

Los priones fueron aislados por Stanley Prusiner en 1982, utilizando cerebros de hámsteres infectados con scrapie, una enfermedad conocida por los ganaderos desde hace 300 años, a la que en España se llamaba tembladera. Se resolvía así el enigma del kuru, esa enfermedad degenerativa común en determinada tribu de Nueva Guinea. La enfermedad era un misterio hasta que se pudo comprobar que, efectivamente, los miembros de esa tribu eran antropófagos y afectaba más a las mujeres y los niños que comían los cerebros y no a los hombres, que se quedaban con la parte mejor (ya saben muslo o pechuga). Ahora se sabe que los priones son formas “mutadas” de proteínas normales, que no solo no realizan su función enzimática, sino que fuerzan a otras proteínas, por un mecanismo de imitación no bien conocido, a convertirse a su vez en priones.

Ya conocemos la historia de la encefalopatía espongiforme bovina. Las vísceras de las ovejas sacrificadas (incluyendo las que habían padecido scrapie) eran transformadas en pienso. Las vacas comían pienso que tenía acumuladas cantidades cada vez más importantes de priones y enfermaban. Si estas vacas enfermas se usaban para producir más pienso el proceso continuaba agravándose. La enfermedad, además, saltaba la barrera entre especies. Le pasó a los gatos, a los antílopes del zoo de Londres y al final a los seres humanos que comían carne de vaca.

De ahí a la locura. Millones de vacas sacrificadas, la mayoría en un momento de histeria y sin justificación suficiente. Pérdidas millonarias en el sector ganadero y enormes sumas gastadas para eliminar el ganado.

Le toca el turno al diclorometano. Es un disolvente volátil, transparente y no inflamable. Está formado por dos átomos de hidrógeno y dos de cloro unidos a uno de carbono. Al principio se utilizó para sustituir al éter en hospitales y laboratorios. El éter es inflamable y el cloruro de metileno, que era como se le llamaba entonces, no. Incluso llegó a probarse como anestésico.


Luego comenzó a utilizarse en una multitud de industrias. En productos farmacéuticos y cosméticos, para producir viscosa, filtros de cigarrillos, celofán, para limpiar superficies metálicas, disolver aceites o ceras, para eliminar pinturas.

Su relación con los priones se remonta a principios de los años ochenta. Unos químicos británicos se dieron cuenta de que el diclorometano extraía con gran eficacia la grasa de los desechos de matadero. El proceso era el siguiente: una vez convertidos, por medios mecánicos, en pulpa, los desechos se calentaban a 120 grados para extraer el agua. A continuación había que extraer la grasa. Se solía usar el hexano, otro disolvente, pero muy inflamable, o el tricloroetileno que, aunque más seguro, contaminaba el producto.

Ambos problemas se resolvían con diclorometano y se llegó a construir una planta piloto que producía masa para pienso de ganado de alta calidad. De tan alta calidad que estaba libre de priones.

Sin embargo, resultó que se había estado haciendo pruebas con unos ratones y se demostró que el diclorometano les producía cáncer en un porcentaje estadísticamente relevante. Había, sin embargo, un problema con esos ratones. Se había escogido para hacer las pruebas a ratones específicamente sensibles a los tumores. Sin embargo, pruebas similares con hámsteres y ratas no produjeron los mismos resultados. Algo parecido había sucedido con otras sustancias, los ftalatos. Ahora se sabe que esos ratones tienen un péptido, el glutatión, en el núcleo de sus células que activa el diclorometano produciendo un metabolito capaz de mutar el ADN. Nosotros también tenemos ese péptido, pero no en los núcleos de las células (igual que las ratas o los hámsteres). Por eso no nos afecta. Ahora hay pruebas contundentes (por ejemplo, epidemiológicas con población que ha trabajado con esta sustancia) en contrario.

Además, los ecologistas dijeron que una sustancia que contiene átomos de cloro podría ser dañina para el ozono, igual que sucedía con los CFC. Sin embargo, el diclorometano se oxida rápidamente, formando productos que son eliminados con facilidad por la lluvia.

¿Qué pasó? Se trataba de pienso para animales y las empresas no quisieron saber nada más. Les bastaba con que los ecologistas hubiesen protestado y con el informe de la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos sobre los ratoncitos con cáncer. Abandonaron los métodos tradicionales y usaron uno más “ecológico”. Se secaba la pulpa a unos 80 grados y la grasa se extraía a presión.

El resultado: un estupendo pienso lleno de priones.