Libertad religiosa

 

Leo a @kikollan decir que el cree en un Estado aconfesional, que piensa que está feo protestar en una iglesia, pero que no lo castigaría con una pena grave.

Yo soy partidario de un Estado laico. Un Estado para el que las creencias religiosas de sus ciudadanos le sean absolutamente indiferentes. Al margen de esto, en cuanto a los otros dos puntos, creo que es interesante distinguir entre la libertad religiosa y la blasfemia. Y lo más importante, ser concretos.

Estos son los artículos del Código Penal que se refieren al asunto en cuestión:

Sección 2.ª De los delitos contra la libertad de conciencia, los sentimientos religiosos y el respeto a los difuntos

Artículo 522.

Incurrirán en la pena de multa de cuatro a diez meses:

1.º Los que por medio de violencia, intimidación, fuerza o cualquier otro apremio ilegítimo impidan a un miembro o miembros de una confesión religiosa practicar los actos propios de las creencias que profesen, o asistir a los mismos.

2.º Los que por iguales medios fuercen a otro u otros a practicar o concurrir a actos de culto o ritos, o a realizar actos reveladores de profesar o no profesar una religión, o a mudar la que profesen.

Este artículo es irreprochable: defiende la libertad de la gente de profesar una religión.

Artículo 523.

El que con violencia, amenaza, tumulto o vías de hecho, impidiere, interrumpiere o perturbare los actos, funciones, ceremonias o manifestaciones de las confesiones religiosas inscritas en el correspondiente registro público del Ministerio de Justicia e Interior, será castigado con la pena de prisión de seis meses a seis años, si el hecho se ha cometido en lugar destinado al culto, y con la de multa de cuatro a diez meses si se realiza en cualquier otro lugar.

Este artículo es indiscutible y su diferencia penológica es razonable: si se produce en un lugar de culto es mucho más grave. En otro caso, sería el equivalente a impedir, por ejemplo, una manifestación o reunión. No obstante, quizás debería incardinarse, en este segundo caso, precisamente dentro del 514 del código, que persigue a los que impiden o perturban el derecho de manifestación o reunión.

Artículo 524.

El que en templo, lugar destinado al culto o en ceremonias religiosas ejecutare actos de profanación en ofensa de los sentimientos religiosos legalmente tutelados será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o multa de 12 a 24 meses.

Este artículo, en mi opinión, afecta también a la libertad religiosa. Los que profesan una religión tienen derecho a no ser perturbados, en los espacios cerrados destinados  al culto y visiblemente señalizados como tales, por aquellos que no profesan esa religión o incluso la creen perniciosa. ¿Es esta una pena elevada? Esto siempre es discutible, pero en mi opinión no. Es la pena del delito contra la integridad moral, el de la ocupación con intimidación de una vivienda ajena, del allanamiento de morada sin violencia. En cualquier caso, no comprendo que la gente considere lícito que la protesta dentro del lugar de culto no sea delito. Es como hacerla en el local de una asociación o en el salón de tu casa. Y la profanación dentro del lugar de culto en mi opinión siempre supone una perturbación por vía de hecho.

Artículo 526.

El que, faltando al respeto debido a la memoria de los muertos, violare los sepulcros o sepulturas, profanare un cadáver o sus cenizas o, con ánimo de ultraje, destruyere, alterare o dañare las urnas funerarias, panteones, lápidas o nichos será castigado con la pena de prisión de tres a cinco meses o multa de seis a 10 meses.

¿A alguien le parece mal penar esta conducta? Lo digo por no extender los argumentos innecesariamente.

Verán que falta un artículo. Es el 525. Dice así:

Artículo 525.

1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.

2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.

Este artículo, en mi opinión, es un disparate. No defiende la libertad religiosa, ya que el que, por ejemplo, blasfema, no impide a nadie rezar en una iglesia ni le perturba en el ejercicio de su libertad. En cuanto a la referencia a la vejación pública, debería desparecer, ya que si esa vejación es delito, debería serlo en los mismos términos en los que lo es la vejación a alguien que es carnicero o se dedica a la acupuntura.

El número 2 es absurdo al cubo. Se trata de una engañifa incluida para parecer equidistante. NO SE PUEDE HACER ESCARNIO DE LOS QUE NO PROFESAN RELIGIÓN. ¿Qué les vas a llamar? ¿Ateos? ¿Vas a reírte de su “no-Dios”, de sus “no-mandamientos”, de sus “no-preceptos y dogmas”?

Más aún, este artículo, en todos sus apartados, sí afecta directamente a la libertad de pensamiento y expresión. Cuando protegemos las creencias religiosas hasta ese punto y sus objetos espirituales inexistentes (quién niegue esto que me demuestre que existen) estamos limitando la libertad de los otros a negar su existencia e incluso a mofarse de esa idea. El derecho penal solo debe proteger a las personas, no debe proteger las creencias de las personas. Si yo me río de las creencias de alguien, no me río de esa persona. La legitimación está clara: solo un ente existente, sujeto de derechos, puede reclamar su dignidad en un tribunal. O, en su caso, si se trata de un menor o un incapaz, quien lo represente. Mientras Dios o Alá o la Virgen o el Espíritu Santo o el Mahdi o Buda o la Dama del Lago no se presenten personalmente en un juzgado para demandarme por mofarme de ellos, nadie debería poder castigarme por hacerlo. No existe libertad de pensamiento y expresión de ideas si no se está de acuerdo con esto.

Otra cosa es que la crítica se pueda hacer de forma más articulada o con mejor o peor gusto. Lo cierto es que no castigamos el mal gusto. Tampoco el mal gusto de los que profesan religiones y defienden preceptos que nos parecen a algunos idiotas en grado sumo. Esto a veces se olvida. La tolerancia con el pensamiento ajeno también implica tolerancia con el que cree que lo que piensas es una sarta de sandeces.

Te lo diga o no.

Didáctica

Leon Lederman recibió el premio Nobel de Física en 1988. En aquella época dirigía el Fermilab, un laboratorio de física famoso por contener el Tevatron, uno de los dos grandes aceleradores de partículas junto con el LEP del CERN (hasta la construcción e inauguración del LHC). Se trata de uno de esos sitios enormemente caros de construir donde la factura de la electricidad es algo más elevada de la normal. Sitios donde se le mete caña a las partículas utilizando campos electromagnéticos hasta que se las acelera a velocidades cercanas a la de la luz. Se les hace dar vueltas, se las aprieta y se las hace chocar para ver qué pasa. Después el jefe gana algún Nobel.

En aquella época —hoy se ha optado por la colaboración internacional— le dio a varios países por meterse a planificar grandes aceleradores. Uno de esos proyectos era el SSC (el supercolisionadorsuperconductor), una cosa supercara y supertocha que se iba a construir en Waxahachie (Texas) e iba a medir 87 km de circunferencia. Se pretendía que alcanzase los 40 TeV (una energía bastante bestia, no hay más que ver que el LHC alcanza los 14 TeV —se trata de la energía de cada colisión—). Iba a costar varios miles de millones de dolares.

Un proyecto así pasa por muchas etapas. Una de ellas fue la aprobación por el gabinete del presidente Reagan. Sucedió en 1986. Para presentarle el proyecto al presidente, uno de los secretarios del departamento de energía pidió que se le hiciera un vídeo de no más de diez minutos (el límite comprobado durante el que mantenía la atención).

Era complicado. Se trataba de Reagan y de física de altas energías. Así que se les ocurrió a los del Fermilab, con Lederman a la cabeza, grabar una visita de chicos de bachillerato que hacen preguntas. Algunas de las preguntas estaban escritas de antemano, pero se dejó a los demás preguntar lo que les pareciera. Lo dejaron reducido a los diez minutos y lo mandaron. El vídeo fue devuelto. Demasiaaaado complicado.

Así que borraron la banda sonora, y se grabaron nuevas preguntas y respuestas, usando de fondo a los estudiantes. Simplificaron muchísimo y lo enviaron de nuevo. Fue devuelto. Mejor, pero seguía siendo demasiado difícil.

Optaron por la ficción total. Un mercedes llega a la puerta del Fermilab y un distinguido cincuentón se baja mientras en off se escucha que se trata de un juez federal llamado Sylvester Matthews, que pasa a diario por la puerta del Fermilab. Ha leído que hacen allí cosas con átomos y voltios, y como no sabe nada de física ha decidido pararse y preguntar. Le atienden tres jóvenes físicos (uno de ellos una hermosa mujer), que intentan ser claros y sencillos y que son interrumpidos constantemente por el Juez, que pregunta y pregunta, hasta que, antes de que pasen diez minutos, mira la hora, da las gracias y dice: “Ya sabéis que en realidad no he entendido la mayor parte de las cosas que me habéis dicho, pero he podido hacerme una idea de vuestro entusiasmo, de la grandeza de la empresa. Me trae a la mente, en cierta forma, lo que debió ser explorar el Oeste … el hombre solitario a caballo en una tierra vasta, aún no explorada …”

Es enviado y esta vez recibido con entusiasmo. El presidente lo verá en Camp David durante el fin de semana. Lederman, sin embargo, se despierta de madrugada. Está inquieto porque ha caído en la cuenta de que no ha contado al secretario que el juez no es juez, que es un actor de Chicago. Y además, el presidente está buscando un candidato para el Tribunal Supremo …

Tras una noche en vela, a primera hora llama a Washington. El vídeo ya va camino de Camp David y Lederman le cuenta a su interlocutor su preocupación. El secretario se descojona y contesta: “Mire si le digo al presidente que es un actor, seguro que lo nombra para el Tribunal Supremo”.

NOTA: El proyecto fue aprobado e incluso se comenzó a excavar el túnel. Pero en 1993 fue abandonado. Demasiado caro.