Encefalograma plano

 

Si haces ciencia, es difícil, aunque no imposible, mantener categóricamente afirmaciones inexactas o directamente falsas. Es probable que alguien demuestre que te equivocas.

Sin embargo, en ocasiones se confunde el conocimiento científico con la teoría del conocimiento o con la propia historia de la ciencia o, incluso, hay personas que son capaces de defender, en abstracto, que ese método, que es superior, es aplicable a cualquier tipo de conocimiento. Yo creo en su superioridad o, mejor, en su superior consistencia, pero también creo que, por desgracia, su campo de aplicación es limitado. Y que, incluso algunas de las llamadas ciencias naturales no lo son tanto y que muchas partes del corpus de esas llamadas ciencias son construcciones aproximadas no susceptibles de un control de este tipo y que solo se apuntalan parcialmente con auténticos conocimientos científicos.

¿Conocen la historia de la Tierra Plana?Casi todo el mundo ha pensado que la Tierra es esférica. Ya saben eso de la curvatura, tan visible en alta mar o en una montaña, y lo de los navíos que se hunden en el horizonte. Siempre ha habido rebeldes, pero eran los menos y los de menos influencia.

Lo malo es que desde la luz de la Antigüedad clásica nos hundimos en la oscuridad de la Edad Media y …

Pues no. Los Padres de la Iglesia y los escolásticos, que habían leído lo suyo, también pensaron que la Tierra era una esfera. San Agustín, Beda, Roger Bacon, Santo Tomás, Buridan, Oresme …

Solo unos tíos raros, un tal Lactancio y un tal Cosmas Indicopleustes, pensaban otra cosa. El primero es del siglo III y el segundo del VI. ¿Habían oído hablar de ellos? Yo tampoco. Ni la mayoría de los autores medievales. Entre otras cosas, porque el tal Cosmas escribió en griego y no fue traducido al latín hasta 1706.

Y claro, cuando lo de Colón, todo el mundo, incluidos teólogos, obispos y cardenales, todos esos “bichos de la inquisición” de la comisión real, sabía que la Tierra es redonda. En realidad, tenían mejores conocimientos que Colón que, ya sabemos, hizo la Tierra un tercio más pequeña de lo que es en realidad.

Sin embargo, siempre se ha contado que los de la Edad Media (sobre todo los de las sotanas) eran unos memos ignorantes que creían que el mar se acababa en una gigantesca catarata.

Lo cachondo del tema es que está identificado el origen de la historia. En primer lugar, el libro de Washington Irving La vida y viajes de Cristobal Colón, un panfletillo repleto de inexactitudes. Pero, sobre todo, en dos obras de dos autores.

La primera es History of the conflict between Religion and Science de John W. Draper, de 1874. En este libro se decían algunas cosas interesantes. Les copio algunas:

La historia de la ciencia no es un simple registro de descubrimientos aislados; es una narración del conflicto de dos poderes en pugna, la fuerza expansiva del intelecto humano a un lado, y la compresión que surge de la fe tradicional y de los intereses humanos al otro …”

Lo malo no fue la declaración de principios, sino los ejemplos: el primero fue la imposición por los teólogos de la “planitud” de la Tierra, conforme a las Escrituras.

Fue un éxito de ventas.

La segunda obra es A History of the Warfare os Science with Theology in Christendom, de Andrew Dickson White, publicado en 1876 en una versión más pequeña y en 1896 en la extendida.

En este libro, plagado, al parecer, de narraciones sobre las experiencias personales del autor en sus contactos con mandatarios religiosos, el autor desarrolló su tesis de la guerra entre el dogmatismo religioso y la ciencia.

Su influencia fue tan rotunda que ambos libros introdujeron el mito de que en la Antigüedad y, sobre todo, en la Edad Media, todo el mundo defendía la tesis de que la Tierra es plana por aparecer así en el relato bíblico.

Al final, siempre tenemos que volver a lo mismo: contra el oscurantismo sólo existe un antídoto, el conocimiento. No habría estado de más que esos optimistas autores anglosajones, defensores del progreso científico se hubiesen aplicado el cuento. Nos habrían evitado a todos andar haciendo el memo con la cutrehistoria del huevo de Colón.

Esto está en Parque de San Jeronimo de Sevilla. Es un regalo de Rusia a España en 1995 y lo “inauguró” la infanta Elena. El escultor se llama Zurab Tsereteli, un conocido de Jesús Gil y hay colocada una réplica de un metro en la UNESCO, delante del edificio.

7 comentarios en “Encefalograma plano

  1. El blog “De Tales a Newton”, de José Meléndez Sánchez, se dedica entre otras cosas a desmontar este tipo de mitos sobre los malvados e ignorantes medievales. Los profesores de secundaria de este país harían bien en frecuentarlo: https://detalesanewton.wordpress.com/ Hay un libro del mismo título que todavía no he leído, pero que a juzgar por el contenido del blog debe de ser bastante recomendable.

    Me dolió bastante ver señalados (en De Tales a Newton) algunos vicios en la exposición de la historia de la ciencia en “Cosmos” (el antiguo) porque soy superfán de Sagan. Pero tenía razón Meléndez, claro.

  2. “Los profesores de secundaria de este país harían bien en frecuentarlo”. Mucho me temo que los “profes de uni” lo necesitarían tanto como los de secundaria…

  3. Espero no haber dado la impresión de que considero a los profesores de secundaria menos chanantes que los de universidad. Es más, sospecho que en general saben más los de secundaria cuando llevan unos años; para dar clase en la universidad basta con leerse en profundidad tres libros. O uno. Figurese Vd., hay profesores de ciencias políticas que son marxistas, no le digo más. Sí, en España, en la actualidad. No en Burkina Faso.

    Me refería a que es en secundaria donde suelen asentarse estas ideas. Hay profesores que explican bien su materia en general, pero que aderezan algunas clases con comentarios procedentes de estos mitos tan generalizados.

    De todas formas, los profesores universitarios de ciencias “duras” no creo ni que puedan limitarse a dos o tres libros ni que dediquen mucho tiempo a hablar en clase de injusticias medievales.

  4. Vaya comentario más tonto he puesto. Quería decir que este tipo de cosas deben aprenderse en secundaria, de ahí que me refiera a los profesores de secundaria.

    Es que soy algo ciclotímico (por expresarlo con un término en desuso) pero acelerado. O sea que me dan las fluctuaciones cada dos horas.

  5. ¡Cáspita, digo repámpanos! Gracias a Vd., don Juan; siempre es un placer leerle (y perdone por haberle cambiado el nombre).

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