Ninguno dijo lo que dicen que dijeron

 

Es tal el grado de sobreexcitación y dramatismo enfático, en esta España nuestra, que estamos empezando a perder de manera colectiva los mínimos exigibles a una sociedad adulta.

Veamos un episodio recientísimo. Hace dos días aparecieron dos personas muertas en un bar en Zaragoza. Por lo que parece, un hombre (que vivía en Medina del Campo) había asesinado a su exnovia y luego se había suicidado. Se había dictado una orden de alejamiento previamente.

Europa Press publicó unas declaraciones de Gustavo Alcalde, delegado del Gobierno en Aragón. Esta son las declaraciones entrecomilladas:

“Están realizándose las investigaciones oportunas. La Policía determinará en los próximos días si ha habido algún tipo de contacto entre los dos, pero lo lógico en estos casos es que si la mujer hubiese detectado que él podía venir a Zaragoza lo hubiera comunicado a la Policía para poner un mecanismo de protección y evitar ese acercamiento a menos de 500 metros”

Como consecuencia de estas declaraciones cinco partidos políticos han pedido la dimisión de Alcalde por sus inapropiadas declaraciones en las que culpabilizó a la víctima.

Es asombroso. Podría comprender (aunque no compartir) que se le responsabilizase de un error en la valoración del riesgo (supuesto error en el que habría que incluir al fiscal y al juez de violencia), pero ¿dónde culpabiliza el delegado del Gobierno a la víctima?

La Policía determinará en los próximos días si ha habido algún tipo de contacto entre los dos [por tanto, aún no sabe si dicho contacto existió], pero lo lógico en estos casos es que si la mujer hubiese detectado que él podía venir a Zaragoza lo hubiera comunicado a la Policía [“si … hubiese”; es decir, no afirma que haya existido, sino que hace una inferencia que será o no lógica, pero que es eso, una inferencia: lo normal es que si una víctima “detecta” —del modo que sea— que un posible agresor va a acercarse a ella —y aquí acercarse tiene el componente especial de que reside en otro sitio, bastante lejano, por lo que difícilmente el viaje puede ser casual— se lo diga a las personas que están encargadas de su protección —toda víctima de maltrato recibe desde el primer momento información de cómo contactar con la policía] lo hubiera comunicado a la Policía para poner un mecanismo de protección y evitar ese acercamiento a menos de 500 metros.

Veamos ahora una posible traducción a esta frase, a ver si se ajusta o no a la literalidad:

“no sabemos si la víctima contactó previamente con el agresor, aunque suponemos que no, porque de haberlo hecho nos habría llamado”.

¿Dónde está la culpabilización?

En realidad, lo único que chirría en la frase es el final, cuando dice: lo hubiera comunicado a la Policía para poner un mecanismo de protección y evitar ese acercamiento a menos de 500 metros.

Chirría porque la víctima lo habría comunicado para que la policía hiciera lo que tenga que hacer y no algo tan concreto. 

¿Es posible que esté el delegado, con esa frase, intentando justificar una posible negligencia? Esa es una posible interpretación, pero forzada, ya que la frase es perfectamente admisible en los términos que he dicho. ¿Da el paso de culpabilizar a la víctima? Ni de coña. En esa frase concreta, no.

Más aún, la víctima no es ni siquiera culpable del crimen si, pese a saber que su asesino iba a reunirse con ella, no avisó a la policía. No es culpable, pero es importante recordar a las personas que ellas también han de colaborar en su seguridad. Lo que es obvio es que la frase, tal cual, se está interpretando de una forma aberrante.

Sin embargo, no queda ahí la cuestión y esto lo hace aún más deprimente.

Hoy ha habido un pleno en las cortes aragonesas. Y ha pasado esto:

Y claro, los del PP se han marchado. Y algunos medios han empezado a pasarse de frenada. Vean Libertad Digital:

Podemos compara un caso de violencia doméstica con el asesinato de Miguel Ángel Blanco

¿Y todo por qué? Porque una diputada hace una comparación, quizás no muy afortunada (en la medida en que se refiere a un afiliado del PP), pero que permite una interpretación, si se hace de buena fe, perfectamente comprensible y que, desde luego, no supone ninguna comparación entre el asesinato de Blanco y el de Zaragoza.

¿Tan difícil es entender que la diputada simplemente está intentando decir que culpabilizar a una víctima de no adoptar medidas de seguridad es igual que culpabilizar a otra víctima de no adoptarlas? Es decir, y de ahí la algo boba apostilla “permítame que sea malvada”, comprender que lo que compara son dos declaraciones, una real y otra inventada, y no dos crímenes.

Cada día me enferma más esta pelea por el titular y esta escalada de gritos histéricos.

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2 comentarios en “Ninguno dijo lo que dicen que dijeron

  1. Estoy de acuerdo con el comentario de Paco. Es más, lo único que puede comunicar la escritura es la esencia del mensaje, y esta última —amigos míos— no puede ser analizada y desmenuzada.

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