No era una pregunta, era una afirmación

Todo el mundo sabe que hay muchos científicos (la mayoría matemáticos y físicos) famosos por ser extremadamente despistados y lacónicos, pero hay uno especialmente impresionante, Paul Dirac.

De él decía Wolfgang Pauli “No hay Dios y Dirac es su profeta” y, teniendo en cuenta la opinión que de él tenían sus colegas, debía ser cierto. Se han contado muchas anécdotas glosando su despiste, pero hay un artículo de un diario (Wisconsin State Journal, en Abril de 1929) que lo define magníficamente. Además, merece la pena transcribirlo por la sorna del entrevistador:

Un tiempo agradable para todos

He oído hablar de un tipo que ha llegado a la Universidad esta primavera -un físico matemático, o algo así lo llaman ellos – que está desplazando a sir Isaac Newton, Einstein y todos los demás de la primera plana. Así que pensé que mejor iba y le entrevistaba para beneficio de los lectores del State Journal, igual que hago con todos los que tienen altas marcas. Su nombre es Dirac y es un inglés. Ha estado dando conferencias para la inteligencia de los departamentos de matemáticas y de física y para unos pocos tipos que entraron por error.

Así que la otra tarde llamo a la puerta del despacho del doctor Dirac en Sterling Hall y una voz agradable dice ‘Entre’. Y quiero decir aquí y ahora que esta frase, ‘entre’, fue la más larga emitida por el doctor durante nuestra entrevista. Es la máxima eficiencia en conversación. Me gusta. Odio a un tipo parlanchín.

Encontré al doctor, un hombre alto de aspecto juvenil, y al momento vi un destello en sus ojos que me hizo saber que yo iba a caerle bien. Sus amigos en la Universidad dicen que es un verdadero colega y una buena compañía para una excursión; es decir, si puedes mantenerlo a la vista.

Lo que me chocó de él era que no parecía estar ocupado en absoluto. Si fuera a entrevistar a un científico americano de su categoría -suponiendo que pudiera encontrar a uno- tendría que esperar primero una hora. Entonces entraría volando trayendo un gran maletín y mientras hablara estaría sacando sus notas de clase, pruebas, reimpresiones, libros, manuscritos, o cualquier otra cosa que tuviera en la bolsa. Pero Dirac es diferente. Parece tener todo el tiempo del mundo y su trabajo más duro es mirar por la ventana. Si es un inglés típico, mis próximas vacaciones serán en Inglaterra.

Entonces nos sentamos y empezó la entrevista.

‘Profesor’, digo, ‘he notado que hay varias letras delante de su apellido, ¿representan algo en particular?’

‘No’, dice.

‘¿Quiere usted decir que puedo escribirlo como yo quiera?’

‘Sí’, dice.

‘¿Estaría bien si yo digo que P.A.M. significa Poincaré Aloyisius Mussolini?’

‘Sí’

‘Bien’, digo yo. ‘¡Esto va muy bien! Ahora doctor, ¿me diría en pocas palabras en qué consisten sus investigaciones?’

‘No’

‘Bueno’, digo. ‘¿Estaría bien si lo pongo de esta forma: El profesor Dirac resuelve todos los problemas de la física matemática, pero es incapaz de encontrar una forma mejor de calcular el promedio de bateo de Babe Ruth?’

‘Sí’, dice.

‘¿Qué es lo que más le gusta de América?’

‘Las patatas’.

¡Eso me chocó! Era nuevo para mí.

Entonces seguí: ‘¿Va al cine?’

‘Sí’

‘¿Cuándo?’

‘En 1920 … quizás también en 1930’.

‘¿Le gusta leer los cómics del domingo?’

‘Sí’, dice, con entusiasmo algo más alto de lo normal.

‘Esto es lo más importante, doctor’, digo yo. ‘Me demuestra que usted y yo somos más parecidos de lo que yo pensaba. Y ahora quiero preguntarle algo más: me dicen que usted y Einstein son las dos únicas personas realmente cultas y las dos únicas que pueden realmente entenderse el uno al otro. No voy a preguntarle por esto pues sé que usted es demasiado modesto para admitirlo. Pero quiero saber esto: ¿se ha tropezado alguna vez con un tipo al que ni siquiera usted pueda entender?’

‘Sí’

‘Esto será una gran lectura para los chicos de la oficina’, digo yo. ‘¿Piensa decirme quién es?’

‘Weyl’, dice.

Entonces la entrevista llegó a un repentino final pues el doctor sacó su reloj y yo salté hacia la puerta. Pero él dejó escapar una sonrisa cuando nos despedíamos y sé que todo el tiempo que había estado hablando conmigo estaba resolviendo algún problema que ningún otro podía tocar. ¡Si ese tipo, el profesor Weyl, da alguna vez conferencias en esta ciudad, desde luego que voy a tratar de entenderle! Un tipo debería poner a prueba su inteligencia de vez en cuando.

2 comentarios en “No era una pregunta, era una afirmación

  1. Esta es un poco más larga (si es que es Dirac):
    “En ciencia uno intenta decir a la gente, en una manera en que todos lo puedan entender, algo que nunca nadie supo antes. La poesía es exactamente lo contrario”.

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