Los que respetan la ley

Leo y escucho esto, y no doy crédito:

¿Quién es el señor Casado o el partido del señor Casado para establecer si Otegi puede o no ser candidato? Además, ¿a nada? ¿Tampoco a presidente de una comunidad de propietarios?

Ese lenguaje de espadón sobra. No solo porque ni él, ni su partido político, ni el gobierno del señor Rajoy tengan competencia para limitar los derechos fundamentales de un ciudadano español, sino porque además refuerza la idea —equivocada— de mucha gente, que sostiene que Otegi ha sido un preso político.

Otegi puede presentarse a lo que le dé la gana, salvo que un tribunal, y en ejecución de una pena impuesta en una sentencia, ordene otra cosa. Y la fiscalía, además, debe obrar, como dice su estatuto, en defensa de la legalidad, y no al dictado de ningún político, partido o miembro del ejecutivo.

Ya nos habría valido hacer siempre las cosas bien en este país siempre y no caer en excesos que luego solo han servido para que la hez terrorista pueda exhibir razones.

Lo peor, además, es la sensación inevitable —considerando la torpeza de lo que acaba de decir Casado— de que el PP hace esto ahora porque se acercan las elecciones. A sabiendas de que no depende de ellos, y con la intención de engañar a los españoles escandalizados con Iglesias y su discurso hagiográfico sobre ese tipo al que algún imbécil moral pretende comparar con Nelson Mandela.

Y encima tener que escribir esto. Tener que defender los derechos de Otegi.

Valiente panda de cretinos.

 

ACTUALIZACIÓN:

Lo anterior es suficiente para que se comprenda por qué me enfada tanto esa declaración de Casado. La ejecución de una pena privativa o limitativa de un derecho fundamental corresponde a los tribunales.

Pero como me han preguntado, explico por qué es discutible que baste la sentencia dictada por la Audiencia Nacional (ratificada en este punto por el Tribunal Supremo, aunque rebajó su duración de diez a seis años) para impedir que Otegi sea candidato en las próximas elecciones vascas.

Esto dice el artículo 42 del Código Penal:

La pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público produce la privación definitiva del empleo o cargo sobre el que recayere, aunque sea electivo, y de los honores que le sean anejos. Produce, además, la incapacidad para obtener el mismo u otros análogos, durante el tiempo de la condena. En la sentencia habrán de especificarse los empleos, cargos y honores sobre los que recae la inhabilitación.

Esto dice la sentencia que condenó a Otegi:

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¿Se especifica en algún sitio el cargo que Otegi no puede ejercer?

Vean qué dice el Tribunal Supremo, en su sentencia 1246/2009 de 30 de noviembre:

Tiene razón el recurrente aunque no en la formulación de la disensión como recurso de casación cuando el error hubiera podido desvanecerse a través de una aclaración a la sentencia. El tribunal de instancia no ha cumplido con el deber de concreción que previene el art. 42 , al disponer que en la sentencia habrá de especificarse los empleos, cargos y honores sobre los que recae la inhabilitación. Este error se produce tanto con respecto a las condenas de inhabilitación absoluta como a las de inhabilitación especial, salvo cuando, expresamente, se refieren al derecho de sufragio. La ley exige la especificación del cargo a que se refiere en la inhabilitación especial, en la medida en que para la absoluta la inhabilitación es para todos los cargos públicos, honores y empleos del condenado, lo que no concurre en la especial que es “sobre el que recayere”. Ese error es preciso subsanarlo en esta sentencia en la medida en que se trata de una pena prevista en la ley cuya interpretación jurisprudencial es clara y referida a “aquéllos cargos en los que se abusa de sus funciones con motivo de la perpetración del delito” STS  756/1999, de 13 de marzo  ( RJ 1999, 4954)  . En los mismos términos la  STS 388/2001 , de 13 de marzo  ( RJ 2001, 3556) , en la que se afirma que “atendiendo a la interpretación gramatical del precepto permite referir la relación directa con el delito a las accesorias inhabilitación especial para empleo o cargo público”. O la STS de  10.12.2008  ( RJ 2008, 7286), que cita el Ministerio fiscal, en la que se declara que el contenido de la inhabilitación ha de conectarse con la función raíz, con la actividad que está en el origen del delito. En todo caso, se trata de centrar en una actividad una inhabilitación, en principio, mas gravosa, por extensa, que la que ahora se determina.

Ahora, si se fijan en la sentencia, en la misma se hace constar que la necesidad de especificación no es aplicable al supuesto en el que se trata del derecho de sufragio pasivo. Efectivamente, el artículo 44 del código penal dice:

La inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo priva al penado, durante el tiempo de la condena, del derecho a ser elegido para cargos públicos.

Es decir, que el asunto no está en absoluto claro.

Además, el propio Tribunal Supremo tampoco exige que los cargos se especifiquen con, por así decirlo, “nombres y apellidos”.

El auto de 24 junio 2015 de la Sala segunda dice:

Ciertamente el art. 42CP obliga a concreciones que siempre serán relativas pues la inhabilitación se extiende a la obtención de otros cargos o empleos análogos. Es inviable un pronunciamiento que tratase de listar o enumerar todos esos hipotéticos cargos o empleos similares imaginables. Será suficiente muchas veces con una referencia más genérica (cargos o empleos análogos o que reúnan determinadas características), sin perjuicio de que en fase de ejecución en ocasiones puedan suscitarse incidentes en relación a ese punto que habrán de ser resueltos de manera específica con la correlativa posibilidad de impugnación.

Todo esto, que simplemente esbozo, se relaciona con esta noticia. Si quieren saber mi opinión, a bote pronto, Otegi no puede ser elegido porque se le ha suspendido el derecho de sufragio pasivo hasta 2021.

Y creo que esto es lo que debería decir el tribunal encargado de ejecutar la sentencia.

Lo que me molesta es que el PP se meta donde no le llaman. Para sacar pecho. De forma que, si el tribunal más adelante impide que Otegi se presente, resulte que todo es un montaje liberticida.

Lo dicho: una panda de cretinos.

 

Dunkerque

En alguna ocasión, hablando con amigos sobre la II Guerra Mundial y, más en concreto, sobre la tradicional cuestión de las causas de la derrota alemana, terminábamos dando la vuelta a la pregunta. En realidad, lo asombroso es que llegaran tan lejos, que tuvieran tantos éxitos, y lo inevitable, sobre todo por la ausencia de una estrategia general, era la derrota.

No obstante, y entrando al trapo de la falsa pregunta, me gustaría hablar algo de Dunkerque y de lord Gort, aunque sólo sea porque reúne algunas de las características de las buenas historias: intriga, heroísmo, misterios …

En el verano de 1940, una de las campañas más extraordinarias de la historia, permitió al ejército alemán dislocar por completo las fuerzas anglofrancesas, mediante el uso de la movilidad de fuerzas combinadas. Unos jefes competentes, unas fuerzas motivadas y preparadas, tácticamente superiores, fueron los responsables de la ruptura que se produjo en el río Mosa a mediados de Mayo. Roto el frente en Las Ardenas, la penetración alemana —Kleist, Guderian, Hoth, Reinhardt, Rommel— dividió las fuerzas aliadas en dos, provocando el desorden y la desmoralización. La velocidad, la contundencia y el riesgo consciente les llevó, sólo una semana más tarde, a alcanzar el Canal de la Mancha.

Ese es el momento en el que el caos se esparció por la inepta cúpula militar francesa. El momento en el que Weygand sustituyó a Gamelin y aprobó, como primera medida, un contraataque, afirmando que no había que perder ni un minuto, para luego echarse una siesta. El momento en el que el almirante Dudley Pound habló de las trivialidades de la amistad frente a la necesidad de ganar la guerra.

Los mandatarios franceses, traicionando como siempre la sangre de más de cien mil compatriotas, andaban buscando chivos expiatorios: los ingleses, los belgas … El rey Leopoldo, con su capitulación les dio uno para pocas semanas, aunque la verdad es que el principal responsable fue su incapacidad.

En ese momento, un hombre gris con un nombre muy largo, John Standish Surtees Prendergast Vereker, tomó una decisión capital. El 19 de mayo de 1940, ese hombre, más conocido como lord Gort, advirtió de la necesidad de contemplar una evacuación de tropas y el gobierno inglés, aunque de mala gana, encomendó la tarea de organizarla a un almirante que luego fue famoso, Bertram Ramsey. Solo cuatro días después, ante la imposibilidad de defender Arras, dos divisiones inglesas, la 5ª y la 50ª se retiraron, ante la indignación francesa. Esa retirada permitió cubrir el probable hundimiento belga al norte y organizar una defensa que sustentase la evacuación. Mientras tanto, los franceses contemplaban a ejércitos enteros envueltos por los alemanes.

Y se obró el milagro de Dunkerque. Setecientos cincuenta y seis barcos de todos los tipos y tamaños fueron utilizados. Entre ellos, pesqueros y barcos deportivos, que permitieron, por su poco calado, utilizar las playas para evacuar a los hombres cuando el puerto de Dunkerque quedó colapsado. Más de 360.000 hombres fueron evacuados en una semana, la mayor parte ingleses, la flor y nata de su ejército, y el núcleo de los ejércitos que se formaron después. Aunque se perdieron seis destructores y nueve grandes barcos, la operación fue un éxito.

El misterio de la historia se encuentra en la detención de las fuerzas alemanas ordenada el 22 de mayo, cuando los tanques de Reinhardt estaban a sólo 20 kilómetros de Dunkerque. Al parecer la orden inicial procedió de Rundstedt y fue confirmada luego por Hitler. Y al parecer contaba con la aprobación de la mayoría del alto mando alemán. Solo Halder y Brauchitsch consideraron un grave error la decisión. El general Fuller, citando a Ellis, aplaude la decisión de Hitler, que conocía la naturaleza pantanosa del terreno en el que podían peligrar sus valiosos tanques. Ese conocimiento procedía de sus experiencias en la Primera Guerra Mundial. Por tanto, la parecía lógico esperar a la infantería. Además, Goering prometió impedir la evacuación. Ya sabemos que no lo consiguió: sus Bf-109 y sus bombarderos llegaban prácticamente al límite de autonomía de vuelo cuando atacaban Dunkerque. A eso hay que unir el, por una vez, descontrolado ataque final, que no se organizó hasta el 30 de mayo bajo el mando único del 18º ejército alemán. Fuller afirma que Dunkerque fue un éxito del ejército inglés más que un fracaso del ejército alemán.

Sin embargo, la mayoría de los historiadores militares considera que la detención de los blindados, en un momento en el que la que las tropas aliadas estaban absolutamente desorganizadas y en el que aún no se había podido crear un cinturón defensivo, fue un error gravísimo. Además consideran que, en realidad, el factor fundamental no fue estratégico o de análisis del terreno o de la operatividad de la fuera aérea, sino puramente psicológico. El éxito se produjo al provocar el sentimiento de que pudiera tener lugar un nuevo “milagro del Marne”. Es obvio en las reacciones de Kleist, de Kluge de Rundstedt, que intentaron constantemente ralentizar el avance.

Esto se refuerza por el hecho de que ese miedo estallase por una simple operación que, vista retrospectivamente, pudo ser crucial en el desarrollo de la campaña: el 21 de mayo, 74 tanques, dos batallones de infantería y un batallón motorizado, todos ellos ingleses, atacaron el flanco de la 7ª división blindada alemana y la división SS Totenkopf. Aunque el ataque terminó fracasando por la providencial aparición de los antitanques de Rommel, la victoria inicial contra las columnas de abastecimiento produjo un nerviosismo de tal naturaleza que pudo ser el factor esencial que dará a los ingleses, que sentían el aliento de los tanquistas de Reinhardt, unos días para realizar un prodigio extraordinario, al que se le dió el nombre de Operación Dynamo, y que todavía hoy asombra. No es fácil embarcar, como se hizo en alguno de los días, a más de 65.000 hombres.

En cuanto a Gort, su carrera volvió a la grisura anterior. Lo más que se pudo decir de él es que era valiente y tenaz. En cualquier caso, quedó justificado por su mando durante unos pocos días de mayo.