Esperando a Sánchez

 

Esta mañana he escuchado la entrevista de Carlos Alsina a Mariano Rajoy. Les recomiendo que lo hagan. No hay, en ella, más que enormes cantidades de sentido común. No hablo de la opinión que yo tenga de Rajoy o de su partido. Lo he dicho muchas veces: Rajoy debió dimitir como presidente del Gobierno y yo hubiera preferido que no fuera candidato. Sin embargo, nada de esto tiene que ver con las gigantescas obviedades que enumera. Solo algunas (en mis palabras):

1.- Que el PP ganó las elecciones.

2.- Que solo hay dos maneras de formar Gobierno: o uno de gran coalición o uno con el PSOE y Podemos (con el concurso o pasividad de otros).

3.- Que el declinó la posibilidad de presentarse a la investidura porque tenía más votos en contra que a favor. Y esto era indiscutible.

4.- Que la investidura es para intentar que un presidente sea elegido y no para hacer estúpidas metáforas “horológicas”. Y que, de no haber candidato posible, las cortes podrían haber hecho una declaración en ese sentido (ya que el vacío constitucional no puede implicar que el gobierno permanezca en funciones por los siglos de los siglos).

5.- Que la candidatura de Sánchez fue una pantomima.

6.- Que el concurso de Ciudadanos en un pacto puede ser aconsejable, pero que nunca es decisivo. Por tanto, reunirse con Rivera no sirve para desbloquear ningún acuerdo, si el PSOE mantiene su actitud intransigente.

7.- Que el PSOE desde el día mismo de las elecciones mantiene que no va a pactar ni con el PP ni con Rajoy. Por tanto, mientras el PSOE no cambie de opinión, es imposible formar un gobierno de gran coalición.

8.- Que después de la reunión anunciada de Iglesias y Sánchez, y a la vista de su resultado, volverá a hablar con Sánchez, para examinar si él mismo y su partido mantienen o no su posición.

Todo esto es indiscutible. Vean que el entrevistador intenta (hábilmente) introducir la cuestión de la supuesta pasividad de Rajoy, pero que ese intento no resulta fructífero porque esa pasividad es resultado de las manifestaciones repetidas e inequívocas del PSOE. Por eso resulta tan gracioso el propio planteamiento: Rajoy sería responsable de no haber intentado que el PSOE cambie de opinión sobre su negativa incluso a sentarse con Rajoy para explorar un posible acuerdo de gran coalición. Es decir, Rajoy es responsable de las decisiones soberanas de otros que se suponen responsables y mayores de edad. Es tan disparatado que solo se explica o por simple vacío informativo y cansancio, o porque se ha impuesto la idea de que Sánchez (con sus 90 diputados) ha de gobernar a toda costa, incluso contando con los votos de montones de españoles que no le han votado y a los que el propio Sánchez y su partido desprecian.

Tan acojonantemente llena de sentido común está la entrevista que solo he visto dos reacciones: las de los que se regodean en asuntos tan trascendentales como que Rajoy no recuerde el nombre de un libro que acaba de leer o que equivoque el nombre de pila de Andrea Levy y esta. El artículo que les enlazo, de Rubén Amón, es fastuoso. Vean por qué:

Un camino en el campo. Un árbol. De tarde. He aquí las únicas instrucciones escénicas que Samuel Beckett dispuso para el estreno de Esperando a Godot y que podrían ubicar a Mariano Rajoy en su inmovilismo, pasividad y ensimismamiento.

Mariano Rajoy espera, igual que hacen Vladimir, Pozzo y Estragón en la tragicomedia existencial de Beckett. Espera que los hechos se manifiesten por sí solos [Amón confunde hechos con actos: la voluntad del PSOE de no sentarse a hablar con el PP no es un hecho, es un acto voluntario. Además olvida que sentarse a esperar hechos es, a veces, la mejor manera de demostrar si uno tiene o no razón en sus planteamientos. Naturalmente, Amón, silencia las razones de Rajoy, tan poderosas que solo las menciona por el qué dirán, como veremos]. Espera que se desfiguren sus rivales [Exactamente lo mismo que hacen todos los políticos desde que el mundo es mundo, con éxito y sin él] Espera que se vayan sofocando las hormonas de la nueva guardia pepera [Esto es gracioso. Hay bastantes más hormonas exhibidas —léase disensión— en los otros partidos] Espera que se amortigüen los escándalos de corrupción [¡Pues claro!]. Y adopta como dogma propio, terapéutico, sistemático. la doctrina budista de la creatividad pasiva. No hacer como manera de hacer. Y emular el desenlace de Godot, cuyos protagonistas deciden moverse in extremis a condición de no hacerlo [Vamos, que Rajoy no le hace caso al autor del artículo y eso le jode].

No se ha movido en 100 días [Excelente noticia para su partido. Con el paso del tiempo y cuando se termina el ruido de los juegos florales de los demás, va estableciendo la idea de que él ha sido más serio que el resto]. No va a moverse en los 100 siguientes [Falso con los datos de que disponemos. No se moverá salvo que los demás se muevan: desde el primer día afirmó que estaba dispuesto a negociar con el PSOE].

Es la conclusión que se desprende [este “se desprende” es gracioso. Para mí, por ejemplo, no se ha desprendido eso] de la entrevista que concedió a Carlos Alsina este martes. Un acto preliminar de campaña cuyo titular tiene un valor informativo y conceptual en el marianismo: “Vamos a esperar” [Es muy divertido que se acuse a Rajoy de “actos de campaña”, cuando toda la pantomima de la investidura de Sánchez ha sido un gigantesco acto de campaña, lleno de estruendosos ejemplos de propaganda, como la firma “solemne” de un “pacto de gobierno” que no servía para formar gobierno]. Porque no ha llamado a Pedro Sánchez [Recuérdese, Sánchez y su partido siguen afirmando que nunca formarán gobierno con el PP y Sánchez se va a reunir, de nuevo, con Pablo Iglesias. Sin embargo, el culpable de esto es Rajoy, porque no llama a Sánchez y no Sánchez, por no llamar a Rajoy]. Ni ha llamado a Albert Rivera [Recuérdese, el PP más Ciudadanos no suma una mayoría; pero esto parece dar igual: Rajoy tiene que hacer teatro con Rivera y ¿para qué? ahora lo veremos]. Ni los va a llamar de momento (¿?), aferrado como está en su papel de candidato autoproclamado del PP a los comicios del 26-J [Esto es genial: candidato autoproclamado. Hombre, no parece que vaya muy descaminado].

Es la razón por la que ha eludido cualquier actitud de persuasión [“actitud de persuación”. Maravilloso. Por lo visto Rajoy tiene que desplegar “actitudes de persuasión”. En todo esto hay un risible intento de repartir culpas, en las que la actitud sectaria del PSOE siempre se va de rositas]. Rajoy no quiere intervenir en el rechazo del PSOE ni aspira a cuestionarlo [no me digan que esto no es acojonante]. Se resiste a abrir cualquier expectativa de negociación [“Se resiste”, el muy cabrón, a pesar de que los otros le hayan dicho que es un puto apestado. Y va y se resiste]. Es verdad que se recrea en el prosaísmo y en la pedagogía de un Gobierno de unidad nacional y que se jacta de mencionar las costumbres europeas al respecto [aquí tienen ustedes el “qué dirán” que mencionaba antes: “se recrea” —¡se recrea!— en un montón de argumentos repletos de sentido común], pero se abstiene de fomentarlo [Analicen la estructura profunda: Rajoy no cree en el acuerdo y no lo fomenta porque los demás no quieren ni sentarse a hablar con él y él va y actúa conforme a los actos de los demás]. Se aferra a la línea roja del PSOE —“no a Rajoy, no al PP”— como si fuera la defensa propia [Esto ya es de marcha triunfal: la “línea roja” del PSOE es la defensa a la que se “aferra” Rajoy. La defensa de Rajoy es aquello que —de entrada y sin más prolegómenos— impide que se forme un gobierno en el que Rajoy fuera presidente. Qué tío, Rajoy. Ha conseguido —pasivamente, eso sí— que el PSOE no pacte con el PP para tener una defensa a la que aferrarse. Me recuerda a esos que decían que los del PP del País Vasco añoran a ETA porque el hecho de que los asesinasen de un tiro en la nuca les venía de puta madre]. Incluso demora y demora un encuentro con Rivera, acaso porque la expectativa de un gran pacto requeriría el sacrificio de sí mismo [Ya les decía que Rajoy tiene, en esta enloquecida visión de la realidad, que hacer teatro con Rivera para algo: ¡claro, para que Rajoy cometa seppuku! Como ven, todo este montón de borborigmos solo tiene una finalidad: Rajoy tiene que irse pese a que más de siete millones de españoles lo han votado]. Y sería un caso de ingratitud. Rajoy no cree merecerse el ostracismo después de habernos salvado y redimido. [Ya, Rubén, ya sabemos que Rajoy no te mola, pero te olvidas del hecho de que ha ganado las elecciones y de que más de siete millones de españoles han votado a su partido].

Quiere despecharse el 26-J [Esto es sensacional: Rajoy como Fu Manchú mueve los hilos sin mover un músculo para despecharse en unas nuevas elecciones]. Y ha conseguido la sumisión de su partido, incluso prolongado la autocracia hasta los últimos estertores [Aquí el articulista directamente insulta a los afiliados y dirigentes del PP por no pensar como él]. Rajoy es el sucesor de Rajoy. Rajoy antepone su conveniencia particular al interés del PP y a las responsabilidades del estadista [Naturalmente, el interés del PP es el que decide el articulista, que para eso los del PP son unos gilipollas dominados por el autócrata Mariano. Lo del estadista es otra forma de chantaje moral: si Rajoy no se pira, ya no es un estadista. Tampoco creo, no obstante, que pase nada: no parece que ninguno de los que mandan en los otros partidos sea tampoco un estadista]. Es una temeridad prolongar el Gobierno en funciones hasta septiembre [Sin duda. Sánchez tiene una solución para esto: negociar un gobierno de gran coalición], como es pintoresco abstraerse de la propia decadencia [bla bla bla], pero la naturaleza política de Rajoy consiste precisamente en arañar semanas y semanas al calendario en actitud contemplativa [eso; en vez de desarrollar “actitudes de persuasión”. Esto no es un análisis, es un chiste] Un camino en el campo. Un árbol. De tarde. Ya lo dice Estragón: “Mientras se espera, nada ocurre” [Estragón es el que está tentado de marcharse y no esperar a Godot. Yo le recuerdo a Amón, en este juego absurdo, lo que dice Vladimir: cuando Estragón quiere marcharse aquél insiste en seguir esperando a Godot, porque si Godot viene y no están, los castigará, pero si están, ah, si están, estarán salvados].

 

10 comentarios en “Esperando a Sánchez

  1. A mí, Rubén Amón, me parece un simpático sectario muy ocurrente, sobre todo jugando con las palabras. Vuela muy bajo, si es que llega a despegar.
    No lo digo por este artículo (solamente).
    Un saludo.

  2. El Sr. Amón es la demostración de que no basta con nacer rodeado de cultura en inteligencia para compartirlo. No tiene dentro más que fuegos de artificio. Hace tiempo que he dejado de escucharlo y leerlo y hoy, por lealtad a su blog, no he tenido más remedio que hacerlo de forma vicaria. Su post me ha confirmado lo que he pensado cuando, al ver el artículo de Amón esta mañana en el periódico, he decidido saltármelo. Ya sabía lo que decía. Lo que dice siempre.
    Me alegro de que ahora suela coincidir con Arcadi Espada en la tertulia de Alsina, pues Espada suele ponerlo en su sitio continuamente, sin hacer el menor esfuerzo por disimular su profundo desprecio por él.
    Por lo demás, me alegro de que haya escrito usted este post. Lamentablemente lo leeremos pocos y, además, ese sentido común que usted dice no tiene ya ningun protagonismo. La gente quiere hostias, se ve todos los días, y cuando la gente quiere violencia, ésta acaba por llegar. Veremos qué pasa con el matón este, el Bódalo. Ya están propagando la mentira de que lo han condenado por luchar por sus derechos. No es una mentira, sino una consigna. Ellos saben perfectamente que lo condenan por dar palizas. Pero lo peor es que es precisamente por eso por lo que lo defienden.

  3. Si, así so las cosa. Absurdas, pura comedia regida por intereses particulares.

    De otros partidos, de medios opuestos, de medios afines que quieren controlarte…. Puro absurdo al no primar la razón sino los intereses.

  4. Escuchada.
    1) Alsina es un gran entrevistador.
    2) Rajoy está bien, muy bien. Excepto en el asunto de siempre: la corrupción. Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.
    3) Constato que no les gusta Amón. ¿Cómo era aquello de I. M.? Cuando se encienden las hogueras yo siempre con la bruja.
    4) A ver si mañana lo puedo leer con más calma.

  5. Voy a hacer este comentario sin haber escuchado la entrevista de Rajoy, ya que sinceramente es un personaje que no me interesa.

    1- PP gano las elecciones.

    Cierto. Hoy por hoy es el mejor ejemplo de lo que se conoce por victoria pirrica. Es cierto que es el partido más votado pero no le sirve de nada por su total y absoluta incapacidad para pactar con nadie. Dicho esto, y desde el día de las elecciones; solo puede pasar dos cosas:
    – Nuevas elecciones generales para ver si los diputados se reparten de otra manera.
    – Pacto PPSOE.

  6. Lo del señor Amón con Rajoy es digno de estudio. La inquina es tal, que hasta yo, lo confieso, me he despertado del “embeselamiento” que le profusaba. (Alsina aún no).
    Cuando la bromita a Rajoy, le recriminé, a Amón, (vía twitter) cortésmente que sustituyera el “tengo la agenda muy libre” por un “tengo mucho tiempo libre”. El resultado fue cuenta bloqueada.

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