Yo también me habría ido del pleno

 

Gracias a las críticas de Percival Manglano a un concejal del PCE nos enteramos de que en el pleno del Ayuntamiento de Madrid andan condenando la invasión soviética a Hungría de 1956.

Algo tan extraño ha de obedecer a alguna razón. Eso piensa uno. Así que he buscado. Y lo primero que me he encontrado ha sido este artículo de Esperanza Aguirre del 21 de marzo de este año.

Como en la historia de la Humanidad ha habido muchas matanzas, infamias y heroísmos uno nuevamente se pregunta por qué ese artículo y por qué esa discusión en el pleno hoy.

Una de las explicaciones la da el texto de la señora Aguirre:

Por eso, para que los ciudadanos españoles conozcamos su gesta y recordemos a esos héroes, creo que es una magnífica idea la de levantar en Madrid, ahora que se cumplen los 60 años de la rebelión, algún monumento en recuerdo de aquellos húngaros que dieron su vida por la libertad.

En un momento en que el neocomunismo disfrazado de populismo se ha convertido en una opción aceptada por un número no desdeñable de compatriotas, a los españoles que siempre vamos a defender la libertad nos parece que ese monumento sería un acto de justicia para los que murieron en Hungría y un motivo de reflexión para los que tengan la tentación de coquetear con partidos políticos que se consideran a sí mismos herederos de esa ideología comunista, que tanta miseria material y moral ha llevado donde han logrado llegar al poder.

No se puede decir que la razón no sea diáfana: hay que levantar un monumento antiPodemos para que los españoles nos enteremos de lo malos que son los comunistas. La cosa tiene —perdonen la expresión— huevos. Sectarismo en estado puro.

Sin embargo, hay algo más. No basta con explicar que la señora Aguirre le quiere tirar una estatua a la cabeza a la señora Carmena (en correspondencia a la infamia sectaria que arranca placas y le quita calles a falsos espías —esto es una doble coña—). Hay que explicar el origen de la iniciativa, ya que el señor Manglano se ha ocupado de explicar que provenía de la embajada húngara, y uno supone que el señor embajador no se dedica a inmiscuirse en la política interna.

Así que he investigado y me he encontrado con esto1Como pueden ver, la iniciativa de la comunidad húngara española y de la embajada húngara existe, y es el PP el que ha decidido darle impulso, siguiendo, imagino, el discurso de la señora Aguirre, tan preocupada por educar a los madrileños, usando estatuas al modo medieval, del peligro de Podemos.

He buscado más y he dado con esa iniciativa. Por fin iba a saber la razón que hace tan urgente y conveniente esa estatua y no una que, por ejemplo, condene los crímenes de Pol Pot o el genocidio armenio. La razón es esta:

Nunca olvidaremos que en el 56, sólo un país nos ofreció asistencia militar en apoyo en la lucha contra la intervención soviética, y ese país fue España. Confío de corazón en que el próximo año 2016, con motivo de la conmemoración de la Revolución, la excelentísima alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, y los representantes del pleno municipal, hagan posible que podamos alzar un monumento en la capital madrileña a los mártires de la Revolución húngara.

Dejemos de lado el pie del que cojea el gobierno húngaro y analicemos ese texto. La razón para que en Madrid se erija ese monumento es que Madrid es la capital del país que prometió a Hungría ayuda militar contra el ejército de la URSS. El que prometió eso (aprovecho para prometer promediar 45 puntos por partido si los Lakers de Los Ángeles me fichan) era un autócrata criminal, de nombre Francisco Franco, que mientras prometía ayudar a los sometidos húngaros, sometía —aquí sí realmente— a sus ciudadanos de una forma brutal.

Y van los del PP y en vez de decirle a los húngaros amablemente algo como “no jodan, hombre, con sus iniciativas”, montan el circo, contratan los enanos y venden entradas.

Qué inanidad. Qué mediocridad.

 

Y estos nos iban a salvar

 

Ciudadanos ha empezado una campaña:

Constitución española:

Artículo 101

1. El Gobierno cesa tras la celebración de elecciones generales, en los casos de pérdida de la confianza parlamentaria previstos en la Constitución, o por dimisión o fallecimiento de su Presidente.

2. El Gobierno cesante continuará en funciones hasta la toma de posesión del nuevo Gobierno.

Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno:

Artículo 21. Del Gobierno en funciones.

1. El Gobierno cesa tras la celebración de elecciones generales (…).

2. El Gobierno cesante continúa en funciones hasta la toma de posesión del nuevo Gobierno, con las limitaciones establecidas en esta Ley.

3. El Gobierno en funciones facilitará el normal desarrollo del proceso de formación del nuevo Gobierno y el traspaso de poderes al mismo y limitará su gestión al despacho ordinario de los asuntos públicos, absteniéndose de adoptar, salvo casos de urgencia debidamente acreditados o por razones de interés general cuya acreditación expresa así lo justifique, cualesquiera otras medidas.

4. El Presidente del Gobierno en funciones no podrá ejercer las siguientes facultades:

a) Proponer al Rey la disolución de alguna de las Cámaras, o de las Cortes Generales.

b) Plantear la cuestión de confianza.

c) Proponer al Rey la convocatoria de un referéndum consultivo.

5. El Gobierno en funciones no podrá ejercer las siguientes facultades:

a) Aprobar el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado.

b) Presentar proyectos de ley al Congreso de los Diputados o, en su caso, al Senado.

6. Las delegaciones legislativas otorgadas por las Cortes Generales quedarán en suspenso durante todo el tiempo que el Gobierno esté en funciones como consecuencia de la celebración de elecciones generales.

Ayer todo el mundo, con razón, se reía de este disparatado tuit:

Los tuits de Ciudadanos no tienen, en su estructura profunda, nada que envidiar al tuit de Teresa Rodríguez: hacer responsable a alguien que cumple la ley, de cumplirla. Puestos, prefiero el de Teresa Rodríguez: es tan estúpido que la evidencia de su mendacidad está al alcance de cualquiera. Además, es uno, y en defensa de un colega. Los de Ciudadanos forman parte de una campaña, pensada por alguien, diseñada por alguien y aprobada por sus máximos dirigentes.

Lo de Ciudadanos es mentira en serie. Basura en serie.