Hablemos de cosas importantes

 

Hoy, en la tertulia de Carlos Alsina, ha habido una especie de versión del viejo y multiforme chiste racista: He escuchado que van a prohibir a los negros y a los fontaneros entrar a los restaurantes, dice uno, y otro replica, ¿y a los fontaneros por qué ?

Ha venido a cuento del exceso de deberes escolares. Alguien ha mencionado las actividades extraescolares y Alfonso Rojo, sarcástico, ha afirmado que sí, que el problema es llevar a los niños a hacer piano, danza, kárate o baile soviético. Alsina, en ese momento, ha preguntado “¿baile soviético?”.

Así están las cosas. La mayoría considera un lujo superfluo y una forma que tienen algunos padres de quitarse de encima a sus hijos, que alguien crea que es importante aprender extravagancias como música y danza o practicar un deporte, y quejarse del esfuerzo que supone. Naturalmente, esas extravagancias, si fuésemos un país serio, formarían parte del currículo escolar. Y en las escuelas no solo se podría estudiar música, danza o interpretación, sino que habría material adecuado para ello, incluyendo instrumentos y auténticos profesores. Y todo eso se haría dentro del horario escolar. Y solo el que quisiera ser un profesional ingresaría en un conservatorio o escuela superior después, para perfeccionar sus conocimientos.

Ya ven, desbarro.

La realidad es que los irresponsables, como yo, nos gastamos una pasta indecente (prefiero no hacer la cuenta) para que nuestros hijos, durante años, añadan a las horas escolares y a las que después invierten en casa para cumplir con tareas a veces francamente estúpidas, las precisas para completar el tiempo perdido en esas cosas inútiles. Insanos, crueles, disfrutamos viendo a nuestros hijos acostarse habitualmente tarde y gastar parte de los fines de semana en caprichos que nos permitan presumir.

Con lo fácil que sería dejarles que fueran felices.

4 comentarios en “Hablemos de cosas importantes

  1. No desbarra, simplemente sueña. Con un mundo donde los días (también las de los niños) duran 48 horas, el dinero de los contribuyentes no tiene fin y un estado omnipresente colma cada expectativa del ciudadano. Como sueño no está mal.

  2. Prefiero no hacer la cuenta”. Ay, las veces que he dicho eso. Mi hija, entre examen y examen y TFC, sigue haciendo danza, soviética. Le relaja, dice. Yo creo que simplemente bailar la hace feliz. Cuando cambió de ciudad su segunda prioridad fue encontrar una Compañía amateur.

    La semana pasada me mandó un vídeo de un par de bailarines parisinos.

    – No son de la Ópera de París. No importa el estilo si se es muy bueno. Estos lo son. Probablemente ganen más de los 5000€/mes que pagan en la Ópera.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s