Viva la ficción

 

Hoy Alberto Garzón ha explicado que, aunque es comunista, la propiedad privada está garantizada con un gobierno de Podemos-IU. Ha utilizado como ejemplo su bicicleta. Al parecer se la robaron y clamó en tuiter, y los malvados neoliberales se chotearon de él. La única propiedad que está en «peligro» es la de los sectores estratégicos, ha dicho. Yo le creo: la propiedad de las bicicletas está garantizada.

Por cierto, le han preguntado por un país, de los que han implantado el comunismo (el molón, el científico, desde que el barbudo lo inventó), que pueda presentar como modelo, y ha dado unas largas cambiadas en directo con tanto vuelo que fijo le ha saltado un ojo a un contertulio. Él no es hombre de mitos, coge cosas de aquí y de allá: las comisiones de USA, la sanidad de Cuba y las brumas protestantes de los países nórdicos. Es un comunista transversal, un oxímoron con patas. ¿Para qué poner un ejemplo de país con régimen comunista pudiendo coger lo mejor de todas partes, aunque esas partes hayan nacido en países con regímenes totalmente incompatibles entre sí?

Y luego dice que no es mitómano.

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Leo que Televisión Española no va a renovar la serie Cuéntame por el temilla fiscal de sus dos principales protagonistas.

Qué decisión más estúpida. En vez de aprovechar la publicidad gratuita y la necesidad de Duato y Arias de pasta para sobrevivir al fisco y a los vampiros que les van a chupar la sangre (vampiro: espectro o cadáver que, según ciertas creencias populares, y tras obtener una licenciatura y colegiarse, va por el día y la noche a chupar poco a poco la sangre de los los vivos), y proponer una vuelta de tuerca a la serie, van y pierden la oportunidad.

Convertir Cuéntame en una especie de Breaking bad a la española. El ascenso y caída de un hombre corriente que, en vez de abrir lavanderías para ocultar sus trapos sucios, abre productoras de televisión. Por allí podrían circular todos los estereotipos de villano que tanto éxito han tenido estos años en el consciente colectivo: constructores, políticos, banqueros, empresarios engominados, conseguidores, abogados, gerentes de partidos. Nadie sería completamente malo ni completamente bueno. Todos serían personajes llenos de grises, profundos y conmovedoramente repugnantes. Hasta podríamos incluir una subtrama venezolana, ustedes ya me entienden.

Imaginen la de dinero que se podría obtener solo con el merchandising. Muñequitos de los protagonistas con gafas oscuras que repitiesen, pulsando un botón, la frase: «la culpa fue de mi maldito asesor fiscal». ¿Y qué me dicen del reality que iría comparando la trama, temporada a temporada, con el devenir judicial del asunto?

Total, ya están condenados. Qué se puede perder rentabilizando el escándalo.

Vigas transversales

 

Las elecciones ya habían empezado el 21 de diciembre de 2015, una vez que el PSOE decidió no sentarse a hablar con el PP (única alternativa realmente viable), por lo que desde entonces la mayor parte de lo que hemos visto ha sido teatro.

Lo gracioso es que, cuando ayer El Mundo publicó esta noticia  …

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… vi a mucha gente poner el grito en el cielo. Los malvados peperos, decían, van a romper puentes con sus aliados naturales, en un comportamiento suicida que solo se explica por una cerrazón estúpida, criminal y corrupta.

Es gracioso por dos razones: la primera, que la estrategia más lógica para el PP es la de intentar rebañar el voto útil (que en su caso es voto fundamentalmente de Cs) apelando a dos miedos: el miedo a Podemos-IU y el miedo a la parálisis derivada de un parlamento fragmentado. Miedos ambos que pueden funcionar, pues tienen una base real. No es raro, en consecuencia, que se planteen atacar a Cs. Otra cosa es que eso se haga de forma más o menos inteligente. Como tampoco es raro que Cs haga lo mismo para defenderse.

La segunda razón para mi descojone es la asimetría: tres días antes de que El Mundo diera esa noticia (que pongo entre paréntesis como todas las que salen en prensa, aunque me parezca verosímil) Libertad Digital dio esta:

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Y es más gracioso todavía, si uno hace una visita al TL de Juan Carlos Girauta.

En él me encuentro estos tuits quejumbrosos:

Pero me los encuentro, compartiendo cama con estos:

¿Son o no unos cachondos estos de Ciudadanos, que se quejan de lo mismo que practican?