La unidad indisoluble de España es perfectamente disoluble

 

Leo esto en twitter:

Y esto:

 

El argumento es que la Ley 19/2007, de 11 de julio, define, en su artículo 2 como actos racistas, xenófobos e intolerantes en el deporte estos:

d) La entonación, en los recintos deportivos con motivo de la celebración de actos deportivos, en sus aledaños o en los medios de transporte públicos en los que se puedan desplazar a los mismos, de cánticos, sonidos o consignas así como la exhibición de pancartas, banderas, símbolos u otras señales, que contengan mensajes vejatorios o intimidatorios, para cualquier persona por razón del origen racial, étnico, geográfico o social, por la religión, las convicciones, su discapacidad, edad, sexo u orientación sexual, así como los que inciten al odio entre personas y grupos o que atenten gravemente contra los derechos, libertades y valores proclamados en la Constitución.

Y que, al ser la unidad de España un valor constitucional, una bandera secesionista se puede prohibir.

Voy a explicar por qué es un error. Yo no creo que la unidad de España sea un «valor» constitucional, como sí lo son la libertad de expresión, el derecho a la vida o a un juicio justo, por ejemplo.

La unidad de España no es un valor, sino que es su base. Es decir, el elemento que determina el demos del que surge y del que puede derivarse su modificación.

Tampoco es un valor que la capital de España sea Madrid o que la bandera sea rojigualda, elementos estos que también aparecen en el título preliminar de la propia constitución. Los valores de una constitución democrático se enlazan directamente con las libertades y los derechos fundamentales que se recogen en ella. Nada hay antidemocrático o que afecte a los derechos y libertades en la hipótesis de que existan dos Estados diferentes: Cataluña y Restoespaña.

Voy a repetirlo de nuevo: la estelada no es ilegal ni anticonstitucional. La estelada simplemente no es una bandera oficial.

Hay más. Lo que sí es un valor constitucional es el proceso democrático basado en la ley. Toda la norma suprema se asienta sobre esto. Por esa razón, defender que se cambie la constitución (por ejemplo, mediante la secesión de una parte de España) no solo no es inconstitucional sino que es perfectamente constitucional, siempre que se haga por procedimientos democráticos y basados en la propia reforma prevista en la norma.

Vean lo que viene diciendo nuestro Tribunal Constitucional (Sentencia núm. 42/2014 de 25 marzo) desde siempre:

Ahora bien, la primacía de la Constitución no debe confundirse con una exigencia de adhesión positiva a la norma fundamental, porque en nuestro ordenamiento constitucional no tiene cabida un modelo de «democracia militante», esto es, «un modelo en el que se imponga, no ya el respeto, sino la adhesión positiva al ordenamiento y, en primer lugar, a la Constitución»STC 48/2003  [RTC 2003, 48] , FJ 7; doctrina reiterada, entre otras, en las  SSTC 5/2004, de 16 de enero  [RTC 2004, 5] , FJ 17;  235/2007  [RTC 2007, 235] , FJ 4; 12/2008  [RTC 2008, 12] , FJ 6, y  31/2009, de 29 de enero  [RTC 2009, 31] , FJ 13). Este Tribunal ha reconocido que tienen cabida en nuestro ordenamiento constitucional cuantas ideas quieran defenderse y que «no existe un núcleo normativo inaccesible a los procedimientos de reforma constitucional» (entre otras, STC 31/2009, FJ 13).

El planteamiento de concepciones que pretendan modificar el fundamento mismo del orden constitucional tiene cabida en nuestro ordenamiento, siempre que no se prepare o defienda a través de una actividad que vulnere los principios democráticos, los derechos fundamentales o el resto de los mandatos constitucionales, y el intento de su consecución efectiva se realice en el marco de los procedimientos de reforma de la Constitución, pues el respeto a esos procedimientos es, siempre y en todo caso, inexcusableSTC 103/2008  [RTC 2008, 103] , FJ 4).

La apertura de un proceso de tales características no está predeterminada en cuanto al resultado. Ahora bien, el deber de lealtad constitucional, que como este Tribunal ha señalado se traduce en un «deber de auxilio recíproco», de «recíproco apoyo y mutua lealtad», «concreción, a su vez el más amplio deber de fidelidad a la Constitución» ( STC 247/2007, de 12 diciembre  [RTC 2007, 247] , FJ 4) por parte de los poderes públicos, requiere que si la Asamblea Legislativa de una Comunidad Autónoma, que tiene reconocida por la Constitución iniciativa de reforma constitucional (artículos 87.2 y 166 CE), formulase una propuesta en tal sentido, el Parlamento español deberá entrar a considerarla.

Llevar una estelada es constitucional porque llevar una bandera que expresa el deseo de que Cataluña se secesione, por sí solo, no vulnera principio democrático o derecho fundamental o mandato constitucional alguno. Repito, por sí solo. Y llevar una estelada no es un intento de consecución efectiva de la secesión por procedimientos inconstitucionales. 

Y lo que es constitucional no puede ser un ataque a un valor constitucional. Es bastante obvio.

Y también sería arbitrario prohibir a un tipo de Valladolid que intente entrar a un estadio con una camiseta que diga: Valladolid, capital de España. Por mucho que esto contradiga lo que dice el artículo 5 de la Constitución.

El inmoral Echenique

 

Esto es lo que tiene que decir Pablo Echenique sobre Maduro: que hace lo mismo que Rajoy.

Es acojonante la inmoralidad del tipo. Cuando el máximo líder de los bolivarianos está dando un golpe de Estado en su país y encierra a los opositores políticos con sentencias grotescas, para Echenique lo censurable es que Maduro hable de España.

Naturalmente, le parece esto censurable porque así puede convertir a Maduro en Rajoy y a Rajoy en Maduro. Esa simetría siniestra y falsa incluso en sus términos, por cierto. Claro que tenemos que hablar de Venezuela y Grecia. Los líderes de Podemos se han tirado años vendiendo que Venezuela era su modelo y a lo largo de 2014 y 2015 apoyaron explícitamente al tahúr griego que ahora baja pensiones y vende El Pireo. Frente a esto, lo de Maduro es un puto chiste y una huida hacia delante: atacar a la prensa española y hacer maniobras militares para evitar la invasión española, mientras los niños mueren en los hospitales y la gente se pelea en la calle por lo más básico.

La trampa es además tan obvia que es asombroso que haya quien caiga en ella. Por lo visto, a Echenique lo que le parece más censurable es que Maduro hable de España, no que se haya convertido en un autócrata siniestro. ¿Por qué? Porque aún no ha tenido los cojones de intentar vender también en esto una simetría con Rajoy y afirmar que Rajoy se salta la Constitución, se mea en las Cortes, dicta decretos de excepción y moviliza al ejército para amenazar a los mayoría de venezolanos que están hartos de estar gobernados por un criminal.

Pero qué asco, joder.

A lo que se tienen que dedicar algunos

 

He escuchado, en Onda cero, a la delegada del Gobierno en Madrid. No he escuchado ningún argumento para modificar mi entrada de ayer. Para defender su decisión utiliza básicamente como argumentos un manual sobre el dispositivo de seguridad, las prohibiciones de la UEFA y otras prohibiciones similares en otras ocasiones (que no salieron a la luz porque ningún periodista preguntó, a diferencia de lo sucedido ayer). Sin embargo, el manual no puede ir más lejos, en sus prohibiciones, que la Constitución o la ley vigente. Lo que haga la UEFA, como lo que haga el Tribunal de las Aguas o el Senado de la Hegemonía del Hombre, nos da lo mismo. En cuanto a la práctica previa (prohibición de banderas de España en el Camp Nou o de esteladas en el Madrid-Barcelona de este año) simplemente sirve para valorar que este caso no se sale de una práctica previa, pero no para valorar si esa práctica previa es o no correcta. En cuanto a la ley, cita la misma que cito yo. Yo la leo y no veo base para la prohibición.

Por otra parte, los grititos de los secesionistas y sus circos no afectan a la cuestión. Los ciudadanos españoles tienen derechos y si se conculcan, pues está mal, por mucho que luego esto se use con fines espurios. Esto, por cierto, tiene su guasa. Hoy venía a decir Alsina que el uso del deporte y del FC Barcelona por los secesionistas demuestran que a esos aficionados el deporte les da igual y que van a un mitin. Me ha hecho gracia porque ¿y qué de ser cierto? ¿No decimos que la libertad de expresión sirve precisamente para que la gente diga lo que quiera, aunque nos parezcan chorradas infames? Al margen de que hace mucho que pienso que a la inmensa mayoría de los aficionados al fútbol (y a otros deportes) el deporte les da igual, y lo que les interesa es la competición. Que gane su equipo, su tribu, y que se jodan los otros, los «enemigos». Por mucho que esta tribalización sea «suave» o un sucedáneo, está ahí, y por eso se utilizan de forma borreguil todos los signos y símbolos que puedan joder a los otros.

Pero yo quería hablar de otra cosa. Quería hablar de esto. No sé si La Vanguardia fue alguna vez un periódico, pero un artículo como ese es propio de un mamporrero. Para explicarnos quién es Concepción Dancausa, la que prohíbe las esteladas, y que todo le concuerde a la grey nacionalista, el periódico tiene que:

1.- Ponerse a hablar de los parientes de esa señora. Vaya montón de mierda, Luis B. García. Tanto asco se debe dar el pollo, con la mano llena de semen, que tiene que añadir esta adversativa: «Aunque el pasado y la familia no tienen por qué hacer la cosa  …». No tienen, pero yo lo digo, para que los gilipollas que andan por el mundo sepan con qué gente tenemos que tratar.

2.- Menciona que vivió de cerca el «Tamayazo», como si tuviera algo que ver con él.

3.- Da a entender que puede haber cometido un delito, al informar favorablemente sobre el Ayuntamiento de Madrid en el caso del Madrid Arena, y que si terminó siendo Teniente de Alcalde fue como premio. Lo hace sin una puta prueba, claro.

4.- Le cuenta al personal que prohíbe las esteladas, pero autoriza una manifestación neonazi. Eso sí, a la vez que una manifestación antifascista. Yo no sé si los tipos esos que se van a manifestar son neonazis y antifascistas, pero es evidente que las facultades de las autoridades gubernativas para prohibir manifestaciones son limitadísimas y que no hace falta una autorización gubernativa para que puedan celebrarse. Es decir, que es cierto lo que ha dicho la delegada, que los jueces luego terminan dando la razón a los que impugnan decisiones de esas autoridades cuando no se basan en los estrictos límites previstos en la ley. Y que un partido de fútbol no es una manifestación y que las limitaciones que se dan en los partidos no pueden darse en las manifestaciones. No existe un derecho constitucional per se a asistir a la final de la copa del Rey.

Naturalmente, todo esto le da igual al mamporrero. Él ya ha dejado caer que Dancausa es una corrupta, contaminada por sangre de fachas y amiga de neonazis.

Eso sí; a eso lo llama informar.