El inmoral Echenique

 

Esto es lo que tiene que decir Pablo Echenique sobre Maduro: que hace lo mismo que Rajoy.

Es acojonante la inmoralidad del tipo. Cuando el máximo líder de los bolivarianos está dando un golpe de Estado en su país y encierra a los opositores políticos con sentencias grotescas, para Echenique lo censurable es que Maduro hable de España.

Naturalmente, le parece esto censurable porque así puede convertir a Maduro en Rajoy y a Rajoy en Maduro. Esa simetría siniestra y falsa incluso en sus términos, por cierto. Claro que tenemos que hablar de Venezuela y Grecia. Los líderes de Podemos se han tirado años vendiendo que Venezuela era su modelo y a lo largo de 2014 y 2015 apoyaron explícitamente al tahúr griego que ahora baja pensiones y vende El Pireo. Frente a esto, lo de Maduro es un puto chiste y una huida hacia delante: atacar a la prensa española y hacer maniobras militares para evitar la invasión española, mientras los niños mueren en los hospitales y la gente se pelea en la calle por lo más básico.

La trampa es además tan obvia que es asombroso que haya quien caiga en ella. Por lo visto, a Echenique lo que le parece más censurable es que Maduro hable de España, no que se haya convertido en un autócrata siniestro. ¿Por qué? Porque aún no ha tenido los cojones de intentar vender también en esto una simetría con Rajoy y afirmar que Rajoy se salta la Constitución, se mea en las Cortes, dicta decretos de excepción y moviliza al ejército para amenazar a los mayoría de venezolanos que están hartos de estar gobernados por un criminal.

Pero qué asco, joder.

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17 comentarios en “El inmoral Echenique

  1. “Claro que tenemos que hablar de Venezuela y Grecia. Los líderes de Podemos se han tirado años vendiendo que Venezuela era su modelo y a lo largo de 2014 y 2015 apoyaron explícitamente al tahúr griego que ahora baja pensiones y vende El Pireo.”

    Y sin embargo (¡ay, sin embargo!), también llama la atención que la voluntad popular griega, expresada en referéndum, sea en sí misma de una insolencia intolerable: allí donde los mercados y la deuda imponen sus veredicto, no hay sufrimiento humano que la revoque, ni muerte colateral que no esté de inmediato justificada por las “duras pero necesarias” condiciones económicas. El orden, lo correcto, lo racional, lo “bueno”, en una palabra, consiste en dejarse de fantasías y asumir que el pueblo griego iba a quedarse sin pensiones, sin subsidios, sin medicamentos. Apelar a la miseria del pueblo que se resistía a ello era un acto de rebeldía repugnante y (sobre todo) “poco realista”.

    Suelto toda esta parrafada porque llama la atención la ceguera de unos y de otros. Echenique, en efecto, desbarra patéticamente con sus injustificables afirmaciones. El abuso de poder de Maduro es indefendible. Y lo más grave de su poder reside, precisamente, en que se opone al estado de derecho mismo y a la voluntad ciudadana que lo desea fuera del Parlamento Venezolano. Está empleando todos los recursos a su alcance para aferrarse al poder. Para evitar que la población controle, como es lógico, lo que legítimamente le corresponde controlar.

    Lo irónico de todo esto es que tenemos a gente de extrema izquierda callando sobre Maduro, el cual suscita toda clase de reproches entre la gente de bien, amante de la democracia expresada por el pueblo venezolano. Pero, al mismo tiempo, esa gente de extrema izquierda se indignaba ante la presión de los deudores hacia Grecia; mientras la gente de bien saltaba sobre las miserias y las muertes griegas como algo necesario o como un “mal menor”, y consideraba el referéndum consultivo de una absoluta miseria democrática.

    Una cosa está clara, izquierdas y derechas aparte: la deuda es un Señor legítimo, que propende al orden. Aunque a los pueblos no les guste su yugo. Maduro y los presidentes totalitarios, en cambio, son más reemplazables. Y, por ello, más burdos y peligroso.

    Si la miseria de Venezuela la hubiera suscitado una deuda impagable, las mismas medidas que hoy configuran el estado de excepción estarían, me barrunto, al menos moral y legalmente justificadas.

    Y los unos y los otros ocuparían la opinión contraria, Echenique el primero.

    (Y Zapatero, seguramente, se habría ahorrado el viajecito).

    Un saludo.

  2. Sr. Anónimo, quien sí es un “Señor legítimo” (whatever it means), aunque no necesariamente propenda al orden, es el FMI. Una organización internacional es un sujeto de Derecho internacional, también soberano, esto es, moviéndose en el mismo plano que los Estados en este ámbito. Un sujeto puede exigir, cuando presta sus recursos (aunque técnicamente no los presta, los pone a disposición de sus Estados miembros) las condiciones que entienda necesarias para recuperarlos, exactamente igual que haría ud. o que haría yo (aunque, después de lo leído, no estoy muy seguro de lo primero). Con más motivo cuando su propio Convenio se lo exige. Convenio Constitutivo, norma con rango de Tratado internacional, que ha sido acordado y suscrito por todos sus Estados miembros. Recursos que han sido aportados por sus Estados miembros. De igual modo, las condiciones exigidas en el acuerdo son elaboradas por un grupo de economistas especialmente bien preparados y negociadas en los organos de decisión de la propia organización, colegiados con representación de los miembros y sus distintos intereses (cualquiera podría tener que acudir en la misma situación en el futuro), quienes, en última instancia, son los que forman la voluntad de este sujeto soberano.
    Ni falta hace decir que la Unión Europea se encuentra en idéntica o mejor posición que el FMI.
    En cuanto al referendum sobre el rescate, el pueblo griego es plenamente libre de acordar su posición, de formar su voluntad, del modo que estime más conveniente (democracia directa, órganos legislativos, gobierno), sin que pueda cercenar la voluntad de otro sujeto igual. Las teorías de la soberanía absoluta del Estado en una sociedad tan globalizada como la actual están obsoletas, en desuso. Y si no han quedado desterradas es porque aún subsisten políticos que echan mano de ellas cuando huelen sangre, cuando ven ciudadanos que sufren y que darían lo que fuera por salvar a sus familias de la que les cae encima.
    Espere, esto último me suena de algo…

  3. Es más: Grecia eligió democráticamente a los gobernantes corruptos que la arruinaron y eligió democráticamente a los gobernantes que ahondaron más esta ruína con fantasías. Colectivamente son los culpables de su situación y colectivamente deben asumir las consecuencias de lo que libremente decidieron. Pretender colgarle el muerto al monstruo del capital es, cuanto menos, infantil.

  4. Buenas. Por partes:

    1- Tsevanratban: Hasta donde me alcanza, la opción de irse del euro suponía una condiciones de futuro aún peor que aquellas de las que querían liberarse. En tales tesituras, uno puede elegir entre lo terrible y lo más terrible todavía, pero me parecería un poco atrevido llamarle a eso “libertad”. Especialmente cuando están en juego las vidas de cientos de miles de griegos, por no decir millones. Por lo demás, podría uno pensar que ser jodido “por el propio gobierno” posee la indudable ventaja democrática de que, una vez fuera del poder dicho gobierno, le queda a uno el consuelo de recuperar su plena soberanía. Si, en cambio, son “entes ajenos” los que se le imponen a uno, ya ni siquiera basta con cambiar de gobierno una o cien veces: la soberanía ya no le pertenece al pueblo. Lo encuentro incluso más sombrío.

    2- Jsorelm: el FMI, en efecto, constituye un sujeto de derecho. Pero, curiosamente, ni él ni sus decisiones están sujetos a la soberanía popular. Y sus acciones no suelen justificarse apelando a su voluntad o a su libre albedrío (como le sucede a los sujetos de derecho), sino que suelen ampararse en motivos “estrictamente económicos”, como usted bien afirma: “las condiciones exigidas en el acuerdo son elaboradas por un grupo de economistas especialmente bien preparados y negociadas en los organos [sic] de decisión de la propia organización”. Dichos economistas, a sueldo del FMI, evidentemente, tampoco responden a ninguna noción de bien publico ni humanístico, ni mucho menos han sido elegidos por oposición o democráticamente. En cualquier caso, le emplazo al punto tercero, en donde creo que también puedo explicarle un poco mejor mi punto de vista, al tiemp que respondo a F.A.

    3- F.A.: No soy tan ignorante como para no entender que fueron las malas decisiones de sus gobernantes las que arrastraron a Grecia al abismo; decisiones no del todo legales, como la falsificación de datos de deuda fabricada por el gobierno y Goldman Sachs, dicho sea de paso. Sea como fuere, las exigencias de pago no provienen del PAOK, partido ya finiquitado, sino del Capital. Cierto que no son culpables los dueños del capital, sino que los culpables son sin duda los partidos que generaron la deuda; y, en última instancia, los votantes.

    Pero, ¿deben expiar esa culpa los griegos de manera que, para satisfacer a los deudores, que piden lo suyo de la manera más legal posible, tengan que carecer de pensiones, de casa, de medicamentos, de servicios sociales; tengan que entregar sus recursos a explotadores ajenos, y hasta que suicidarse (las tasas se suicidio se han disparado) si hace falta?

    En esa visión de la expiación de la culpa, del “SE LO MERECEN” no veo ni legalidad ni humanidad, sino un resabio redoblado de la moral cristiana más sadista, aquella que, como decía Santo Tomás, se regocija desde el Paraíso observando los tormentos de los condenados.

    El capital acumulado de los mercados financieros es tanto, que supera en más de 100 veces el PIB acumulado del mundo. Si un poder tan inmenso no puede condonar una deuda por razones de compasión y humanidad, ¿qué podemos esperar de este mundo? Y, sobre todo, ¿cómo podemos asistir, justificándolo, a tal expiación de pecado (“votaron a malos gobernantes”) ante tan desproporcionadísima pena? Los cálculos más exageradamente optimistas sitúan en torno a los 50 años el tiempo en que Grecia podrá empezar a levantar cabeza. Otros lo sitúan en 100. ¡100 o 50 años por haber votado mal durante 12!

    El sistema será el que será. Pero no creo que nadie puede estar a favor de semejantes abusos de poder. Y que digan que Syriza manifestaba soberbia, es como decir que aquel cuyo cuello pisamos manifestaba soberbia al llamarnos “hijo de puta” mientras le aplastábamos la nuez.

    Por cierto que no hay que irse muy lejos para encontrarse con un gobierno que aplica medidas que ni prometió, ni llevaba en su programa, ni apoyó antes, ni lo tenía previsto:

    http://www.elconfidencial.com/mundo/2016-05-18/la-tension-arrecia-en-francia-violencia-en-una-protesta-ilegal-contra-la-reforma-laboral_1202228/

    En Francia, el gobierno, como en Venezuela, se enfrenta a los manifestantes a hostia limpia. En el caso de Venezuela, porque Maduro se aferra ilegalmente al poder; en el caso de Francia, porque la economía así lo exige (la voluntad de Hollande, así como de sus electores, se debe someter a ella). En el primer caso, todos ponemos el grito en el cielo (me incluyo); en el segundo, respiramos y decimos que así es la democracia: “Que no le voten la próxima vez”.

    El FMI y el BCE no están en igualdad con los estados de derecho. Tienen mucho más poder. Como es lógico y como todo el mundo sabe.

    Pero que alguien me diga que es bueno y justo.

  5. Vamos, Anónimo, que porque los gobernantes griegos optaron por lo más sensato eso supone que no eran libres. No, eso lo que demuestra es que todo lo que vendía Syriza era porquería en grado sumo. También era porquería lo de la dictadura de la troika. Y lo demuestra precisamente que al final terminasen aceptando libremente lo que más les convenía. En realidad, lo que Syriza pretendía es que los demás no fuesen libres y que cumplieran sus exigencias. Por eso son unos cachondos.

  6. Estamos de acuerdo en lo esencial, Tsevanrabtan, solo que dudo mucho de que la coacción de Syriza (unos cachondos, desde luego, en muchas csoas) fuera en verdad tan pretendidamente soberbia como se vendió. Entre otras cosas, porque apenas podía exigir nada salvo acaso la más mísera piedad para con los griegos. Que es a lo que habría apelado yo. Con todo, el castigo que van a sufrir los griegos, heredable durante varias generaciones, parece más un castigo bíblico que un castigo civilizado. Dios se apiade de su alma. Y de la nuestra, a poco que nos descuidemos.

    En cuanto a la cuestión nuclear de su artículo: la salida por peteneras de Echenique ha sido en verdad lamentable.

    Gracias y un saludo.

  7. Sr. Anónimo,
    1. No estoy de acuerdo en que el FMI no responde a criterios democráticos. Entiendo que se refiere ud. a criterios de democracia directa. ¿Eso es falta de democracia? No, desde luego, en una organización internacional. Por definición. La de la democracia directa es una de las falacias tan repetidas y, por desgracia, asumidas ciegamente estos días. Según convenga a cada cual, esto es obvio. Al caudillo Maduro ya no le vale la Asamblea que sus ciudadanos votaron. “Se mea en las Cortes, dicta decretos de excepción y moviliza al ejército” al decir del anfitrión.
    2. A mí personalmente no me interesa cómo justifiquen la condicionalidad, sino a qué criterios responde en realidad. Y afortunadamente dichos criterios son puramente económicos. El FMI o la UE no son ONGs, son organizaciones supranacionales (formadas por Estados, por sus representantes elegidos democráticamente, expresión de la soberanía popular: democracia representativa, dijo alguien alguna vez) aunque de distinta naturaleza. Concretamente el FMI es una OI de naturaleza económica. Ya ve, cuánta incongruencia.
    4. Por suerte para todos, sus criterios no son humanísticos. El despiporre sería total. Empezaríamos por definir qué es humanismo y de ahí a la perdición. Más aún considerando que si algo tiene quien acude al FMI es urgencia y necesidad.

  8. jsorelm, entiendo por humanismo exactamente aquel tipo de pensamiento que sitúa al ser humano en el centro de sus preocupaciones: o sea, una actitud filosófica y ética que hace hincapié en el valor y la agencia de los seres humanos, individual y colectivamente, y que por lo general prefiere el pensamiento crítico y las pruebas (racionalismo, empirismo) sobre la doctrina establecida o la fe. No la que se entrega a la economía (capitalista o comunista, lo mismo me da).

    Entiendo, por otro lado, que para el FMI sea más relevante mantener el equilibrio y la paz en los mercados financieros que asegurar la vida de los hombres, pero no lo admiro moralmente. Tampoco sé a qué desastres se refiere usted con que los principios humanísticos son “el despiporre”: todas las aberraciones que recuerdo han sido fruto de dejar el sufrimiento humano a un lado para que triunfe la causa de turno (el comunismo debería enseñarnos mucho al respecto: en el nombre del Hombre Nuevo se exterminaron a millones de hombres viejos). El FMI no difiere mucho. De hecho, cada vez me resultan más preocupantes las previsiones del FMI, que se preocupan si la gente vive más allá de cuando deberían empezar a morir:

    http://economia.elpais.com/economia/2012/04/11/actualidad/1334133453_457282.html

    Que estar vivo sea un obstáculo para la rentabilidad habla pésimamente de la rentabilidad.

    Por último: “Entiendo que se refiere ud. a criterios de democracia directa. ¿Eso es falta de democracia? No, desde luego, en una organización internacional. Por definición.”

    Estoy de acuerdo con usted en su crítica a la democracia directa: yo no la defiendo.

    Lo que yo sé quería ponerle de relieve era el hecho de que las decisiones económicas que recomienda en FMI como “necesarias”, no podría imponerlas si sus criterios económicos dependieran del criterio de los votantes. El FMI se las recomienda e impone a los gobiernos o estados; y los gobiernos o estados se amparan bajo el paraguas de “el FMI lo exige” para eludir responsabilidades.

    Es un truco más viejo que el almendruco: “No soy yo, solo obedezco órdenes del FMI”, dice el gobierno. “No soy yo, es la economía”, dice el FMI. “El sistema es así”, afirman todos.

    ¿No es así como ha impuesto Hollande su sorprendente reforma labora en Francia, en nombre de las exigencias (absolutas e incuestionables) de la economía? ¿No es así como se pueden justificar los recortes en sanidad, aun a riesgo de que algunos enfermos fallezcan? Al FMI las muertes por impago no le conciernen. No son asunto suyo. Lo suyo es que la economía vaya bien. Signifique eso lo que signifique.

    Y a ver quién le discute nada a la economía, aunque sus decisiones generen muertes por doquier, si al final resulta que la causa de los grandes “despiporres” ha sido el humanismo.

  9. “There is no doubt that Goldman Sachs’ deal with Greece was a completely legitimate transaction under Eurostat rules. Moreover, both Goldman Sachs and Greece’s public debt division are following a path well trodden by other European sovereigns and derivatives dealers.”
    https://getpocket.com/a/read/30803509

  10. ““Politicians want to pass the ball forward, and if a banker can show them a way to pass a problem to the future, they will fall for it,” said Gikas A. Hardouvelis, an economist and former government official who helped write a recent report on Greece’s accounting policies.

    Wall Street did not create Europe’s debt problem. But bankers enabled Greece and others to borrow beyond their means, in deals that were perfectly legal. Few rules govern how nations can borrow the money they need for expenses like the military and health care. The market for sovereign debt — the Wall Street term for loans to governments — is as unfettered as it is vast.”
    https://getpocket.com/a/read/30658350

  11. ¡Qué sería de la izquierda si no pudiera echarle la culpa al Capital o al Gran Capital! Es más, ¿existiría la izquierda sin ese chivo expiatorio?
    A todo esto, llevo unos días acordándome de que en el libro de Historia de 7º u 8º de EGB, leí un fragmento escrito por un jerarca ruso allá por los años sesenta en que aceptaba que EEUU (el Gran Capital) les había ganado la partida económica y que a la URSS no le quedaba otra salida más que el derrumbe (él utilizaba otro palabro). Lástima que la izquierda solo lea a Lenin y no a este otro, Breznev quizás, pero bien podría ser otro.

  12. Sr. Anónimo,
    1. Entiendo perfectamente su visión del humanismo. La suya, recalco. Porque ahí está el “despiporre”, en que un enfoque así nos lleva a una multiplicidad de visiones del mismo que, sumadas a las de qué entiende cada uno por “bien común”, nos llevaría a um debate infructuoso, estéril. Me recuerda a la situación esperpéntica que viví un día que se me ocurrió acercarme a una de esas asambleas que se celebraron en la Puerta del Sol.
    Es llamativo también que ud. reclame racionalismo y empirismo a la economía, una de las grandes excesos que algunos han creído ver en esta materia.
    2. Para el FMI la estabilidad de los mercados es una de sus prioridades, sí. Así lo declaran los Estados miembros en el Convenio Constitutivo. Entre otras razones, aunque principalmente, porque redunda en beneficio de los Estados. ¿Recuerda septiembre de 2008? ¿Recuerda 1929?

    3. Por supuesto no voy a entrar a comparar purgas, gulags, razzias y demás con la labor del FMI. Tampoco su “que estar vivo sea un obstáculo para la rentabilidad habla pésimamente de la rentabilidad”. Lo lamento, no entro al trapo de su retórica demagógica. Cae ud. en algo muy parecido a lo que se critica en el artículo del sr. Tsevanrabtan.
    4.¿Si los gobiernos se escudan en “No soy yo, solo obedezco órdenes del FMI”, no será que comparten opinión sobre la necesidad de esas reformas? ¿También ellos quieren ver morir a sus ciudadanos por el bien de la rentabilidad? ¿A los mismos que les votaron?
    Por cierto, no se impone nada, pueden ser rechazadas. Malasia ya lo hizo.
    5. Aquí tiene otras recomendaciones más actuales del Fondo:
    https://www.google.es/url?sa=t&source=web&rct=j&url=http://economia.elpais.com/economia/2015/06/02/actualidad/1433261034_891524.html&ved=0ahUKEwifnMvAxebMAhXB2RoKHW-9ApkQFggfMAA&usg=AFQjCNEvP7sd5xLo3iBozujw1aG2o3Cr_w&sig2=udF5A10AtzioejftYmFLDA
    Algo de pensamiento crítico sí hay, por lo que se ve.
    5. Que la economía vaya bien nos incumbe a todos. Al desempleado, a las grandes corporaciones, a los autónomos…
    No caiga, usted que descree de la doctrina establecida o la fe, en hacer de la economía una entelequia. La economía es un agregado de decisiones de agentes (no así, obviamente, la economía centralizada y planificada del comunismo)

    Y disculpas a todos por tanta parrafada, por tanto teorizar. Yo normalmente con leerles debatir me conformo. Hasta aquí llego. Que tengan todos buena tarde.

  13. Buenas, jsorelm.

    Dos matices (por no volver la discusión interminable: cuanto más se alargue, más estéril).

    1- Lo de que la gente vive demasiado fueron palabras de Lagarde, no mías.

    2- El erro que, creo, se les reprocha a los economistas, no es el de ser demasiado racionales, sino el de no introducir lo irracional en su estudio del comportamiento humano económico.

    3- La crisis de 1929 dio lugar a una regulación de los mercados financieros del recopón. Y también propició resistencias populistas como el falangismo, el nazismo, el fascismo, y el auge del comunismo. Las sociedades no tienden a dejar que sus vidas dependan de los azares del mercado. Eso también explica el populismo de hoy en Podemos, Le Pen, Trump, Syriza… pero hoy los mercados no se han regulado tanto como antaño.

    4- Sé que el FMI cambió de criterio recientemente, tal y como atestigua el enlace que me manda. Gracias, no obstante, por la información directa.

    Pase buena tarde (casi noche) y un saludo.

    Por acá nos veremos.

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