Confirmado: Alberto Garzón no cree en la democracia

 

No tenía hasta hoy una opinión fundamentada sobre Alberto Garzón. Sobre la persona. Prácticamente no lo conozco. No hablo de sus opiniones políticas. Dejemos eso de lado y partamos de la hipótesis de que, pese a ser comunista, realmente hubiera podido creer en un derecho penal civilizado y en tribunales independientes.

Hoy ya puedo decir que es o un irresponsable o un embustero. Ayer le preguntaron en este programa de televisión qué pensaba sobre la prisión de Leopoldo López.

Su respuesta primera fue:

Si hay alguien que es un golpista, que está diciendo, insinuando que los militares deben dar un golpe de estado, como se ha dicho durante los últimos años desde algunos sectores, digamos, de la oposición, evidentemente en cualquier país…

Y cuando se le reitera que se le pregunta específicamente por Leopoldo López añade:

Nosotros tenemos que examinar el proceso de este señor, y este señor estaba fomentando golpes de estado. En cualquier país eso tiene un proceso. Ahora, lo que yo digo es que ese proceso tiene que ser garantista.

Es o un irresponsable o un embustero porque Leopoldo López no está en la cárcel por fomentar ningún golpe de Estado.  A López lo han condenado por incitar una serie de actos de violencia producidos en una manifestación concreta. Por cierto, actos de violencia que no produjeron ninguna muerte, en contra de lo que suele decir gente mal informada o que se dedica a la intoxicación. Basta con leer la sentencia para darse cuenta de que en ella no se atribuye a López la incitación de ningún asesinato de los, al parecer (ya que hay discrepancias), más de cuarenta producidos a partir de esa fecha (al margen de las denuncias de tortura y excesos policiales que, como es sangrantemente obvio no se pueden atribuirse a López).

La sentencia, ya lo dije, es grotesca. Basta con leerla para darse cuenta. Garzón ha tenido todo el tiempo del mundo para hacerlo. Y ni siquiera la grotesca justicia venezolana afirma que López esté en la cárcel por golpista.

Por cierto, López sí estuvo acusado de participar en el golpe de 2002, algo que él niega. Lo cierto es que nunca fue juzgado, por lo que no hay una sentencia que lo condene, ya que el presidente Chávez, en 2007, amnistió a muchos de los acusados de participar en él. Chávez, al firmar ese decreto, dijo: “En Venezuela no hay nadie preso por ideas políticas”.

Por otra parte, López fue inhabilitado administrativamente (lo que le impedía presentarse a elecciones) mediante una decisión que la Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró por unanimidad que violaba los siguientes derechos: a ser elegido, el derecho a la defensa y el derecho a la protección judicial. 

Por eso digo que, en el mejor de los casos, es un irresponsable. Alguien que habla de algo que no conoce y se ha tragado toda la propaganda del régimen golpista de Maduro. En el peor de los casos (y creo que esta es la única hipótesis razonable), es un embustero que sabe que López no está en prisión por golpista, pero le da igual, ya que es opositor a uno de los suyos y que se joda la verdad.

La cuestión es bien sencilla. Chávez también fue golpista. Diez años antes, en 1992. Fue condenado e indultado, tras dos años en prisión. Más tarde ganó varias elecciones. Si López intervino en el intento de golpe de 2002 (por el que no se le puede condenar, ya que hubo una amnistía), es comprensible que sus adversarios se lo intenten reprochar. Y que él se defienda. Ese es el juego político.

Lo que es inadmisible es que se justifique la prisión de López acusándole genéricamente de ser un golpista (cuando la sentencia no se basa en eso) y que se añada, para cubrir el expediente, que hay que examinar que ese proceso “sea garantista”, cuando ya sabemos que no lo ha sido (incluso con un fiscal que ha huido de Venezuela) y basta, y ya van tres veces que lo digo, con leer la sentencia para darse cuenta.

¿Cómo va un español a fiarse de que Alberto Garzón no va a intentar hacer lo mismo que Maduro si gobierna, cuando afirma algo así? El que justifica la prisión de los opositores políticos, por el hecho de serlo, no es un demócrata.

Lo acojonante es que personajes así sean la esperanza para muchos españoles.

9 comentarios en “Confirmado: Alberto Garzón no cree en la democracia

  1. Buenos días.
    Para atenuar el pecado de Garzón, al cual tampoco deseo defender en exceso (entre otras cosas porque no le sigo ni le he seguido nunca demasiado), le ofrezco las siguientes ocasiones:

    1- Podría ser, en efecto, que estuviera poco informado acerca de Venezuela. No constato yo que los políticos españoles estén demasiado informados de lo que sucede extramuros patrios. Albert Rivera pone ejemplos finlandeses que son opuestos a los de su programa; Rajoy dice que en Europa gobierna casi siempre la lista más votada, y es un dato bastante falso. Supongo que el señor Garzón podría haberse informado más y mejor; o podrían haberle informado más y mejor sus asesores. Pero uno no tiene que presuponerle dolo o mala fe. Usted oscila entre llamarlo irresponsable o embustero. Por motivos que no veo explícitos, se decanta por la segunda opción.

    2- “¿Cómo va un español a fiarse de que Alberto Garzón no va a intentar hacer lo mismo que Maduro si gobierna, cuando afirma algo así? El que justifica la prisión de los opositores políticos, por el hecho de serlo, no es un demócrata.”

    Aquí pega usted, amigo mío, un salto mortal con tirabuzón. La analogía no parece válida. Muchos grandes prohombres españoles, políticos y ministros entre ellos, se han reunido con regímenes como el de Arabia Saudí, el cual se pasa los derechos humanos por salva sea la parte. Me parecería de una demagogia muy barata afirmar, por ejemplo: “El Ministro X acepta hacer tratos con gente que apedrea a mujeres adúlteras; ergo si en España una institución apedreara a una mujer por adúltera, ello no le supondría un problema al ministro”. Entiéndame bien: no defiendo lo que ha dicho Garzón, ni mucho menos el comercio con países como el saudí, pero la relación directa entre la praxis política de Garzón y de esos prohombres de negocios la encuentro, cuanto menos, generosamente exagerada.

    “El que justifica la prisión de los opositores políticos, por el hecho de serlo, no es un demócrata”. Aquí tampoco es usted riguroso. Garzón puede ser un embustero o un irresponsable, eso ya ha quedado antes bien claro. Pero en ambos casos él afirma tajantemente que es López no es un opositor, sino un golpista. La cárcel se la merece, según el irresponsable o el mentiroso de Garzón, por ser un golpista. No por ser un opositor.

    La diferencia es crucial, porque si afirmara que se merece la cárcel “por opositor”, mi escándalo coincidiría con el suyo. O sea: Puede el fanático inquisidor quemar a la bruja por bruja, y estará cumpliendo con su repugnante papel de ejecutor religioso. Pero si afirma que la quema por fea o por vieja, merece sin más que le expulsen de la Iglesia.

    Por último, también hallo el título un poco excesivo, como escrito muy en caliente. La democracia o el estado de derecho no son cosas en las que se pueda creer o dejar de creer, como si se trataran de homeopatía o de efecto placebo. Son cosas escritas y convenidas entre los hombres. Que un presidente no crea personalmente en la democracia, nos permite juzgarlo moralmente como hipócrita. Pero como presidente del gobierno estará sometido ipso facto al estado de derecho. Por lo mismo, puede Francisco Franco creer en la democracia con absoluta sinceridad, y sin embargo decirse que su pueblo aún no está preparado para ella: eso nunca lo exculparía de ser un bellaco que firma sentencias de muerte mientras se zampa unos picatostes.

    De todo lo que usted expone solo saco en claro que Alberto Garzón no sabe, o no quiere saber, qué está pasando en Venezuela. Es extraño, porque los medios españoles dan sobrada cuenta de ello día tras días, con una sorprendente multiplicación de datos desde que Podemos obtuvo 5 escaños en el Parlamento Europeo y Cuba parece ya domesticada. Es un pecado bastante triste, el de ser un irresponsable o un embustero. Seguramente merezca que no le votemos.

    Pero afirmar que no cree en la democracia y que quizá no tenga problemas en encarcelar a sus opositores me parece, sin ningún género de duda, absolutamente excesivo; y denota más su indignación (perfectamente legítima) que la realidad psicológica del señor Garzón.

    Muchas gracias y un saludo.

  2. DICE USTED:

    Buenos días.

    Para atenuar el pecado de Garzón, al cual tampoco deseo defender en exceso (entre otras cosas porque no le sigo ni le he seguido nunca demasiado), le ofrezco las siguientes ocasiones:

    1- Podría ser, en efecto, que estuviera poco informado acerca de Venezuela. No constato yo que los políticos españoles estén demasiado informados de lo que sucede extramuros patrios. Albert Rivera pone ejemplos finlandeses que son opuestos a los de su programa; Rajoy dice que en Europa gobierna casi siempre la lista más votada, y es un dato bastante falso. Supongo que el señor Garzón podría haberse informado más y mejor; o podrían haberle informado más y mejor sus asesores. Pero uno no tiene que presuponerle dolo o mala fe. Usted oscila entre llamarlo irresponsable o embustero. Por motivos que no veo explícitos, se decanta por la segunda opción.

    DIGO YO:

    Me inclino por lo segundo por la cercanía ideológica con Venezuela y por el hecho de que mucha gente afín a IU (entre ellos todos los que ahora mandan en Podemos) han actuado y trabajado allí. Venezuela no es Arabia Saudita. Como tampoco Cuba es Arabia Saudita.

    DICE USTED:

    2- “¿Cómo va un español a fiarse de que Alberto Garzón no va a intentar hacer lo mismo que Maduro si gobierna, cuando afirma algo así? El que justifica la prisión de los opositores políticos, por el hecho de serlo, no es un demócrata.”

    Aquí pega usted, amigo mío, un salto mortal con tirabuzón. La analogía no parece válida. Muchos grandes prohombres españoles, políticos y ministros entre ellos, se han reunido con regímenes como el de Arabia Saudí, el cual se pasa los derechos humanos por salva sea la parte. Me parecería de una demagogia muy barata afirmar, por ejemplo: “El Ministro X acepta hacer tratos con gente que apedrea a mujeres adúlteras; ergo si en España una institución apedreara a una mujer por adúltera, ello no le supondría un problema al ministro”. Entiéndame bien: no defiendo lo que ha dicho Garzón, ni mucho menos el comercio con países como el saudí, pero la relación directa entre la praxis política de Garzón y de esos prohombres de negocios la encuentro, cuanto menos, generosamente exagerada.

    DIGO YO:

    Lo que yo critico a Garzón no es que haga tratos o quiera hacer tratos con Maduro. Ese sería el equivalente. Lo que yo critico es su definición. Diría lo mismo de un tipo del PP que dijera que Arabia Saudita es una democracia y que allí se respetan los derechos de las mujeres. Es obvio que ese sí es el equivalente de lo que ha dicho Garzón.

    DICE USTED:

    “El que justifica la prisión de los opositores políticos, por el hecho de serlo, no es un demócrata”. Aquí tampoco es usted riguroso. Garzón puede ser un embustero o un irresponsable, eso ya ha quedado antes bien claro. Pero en ambos casos él afirma tajantemente que es López no es un opositor, sino un golpista. La cárcel se la merece, según el irresponsable o el mentiroso de Garzón, por ser un golpista. No por ser un opositor.

    La diferencia es crucial, porque si afirmara que se merece la cárcel “por opositor”, mi escándalo coincidiría con el suyo. O sea: Puede el fanático inquisidor quemar a la bruja por bruja, y estará cumpliendo con su repugnante papel de ejecutor religioso. Pero si afirma que la quema por fea o por vieja, merece sin más que le expulsen de la Iglesia.

    DIGO YO:

    No. Si parto de que la hipótesis más probable es que Garzón sabe que López no ha sido condenado por golpista y a pesar de eso afirma que ha sido condenado por golpista, es obvio que defiende que se condene a la gente por sus ideas políticas, a pesar de que no sean golpistas. Si no de qué la mentira. La mentira es la máscara. Todos los regímenes totalitarios insisten en que a los opositores se les condena por cometer crímenes gravísimos, a menudo inventados. Pero nosotros sabemos que eso es falso.

    DICE USTED:

    Por último, también hallo el título un poco excesivo, como escrito muy en caliente. La democracia o el estado de derecho no son cosas en las que se pueda creer o dejar de creer, como si se trataran de homeopatía o de efecto placebo. Son cosas escritas y convenidas entre los hombres. Que un presidente no crea personalmente en la democracia, nos permite juzgarlo moralmente como hipócrita. Pero como presidente del gobierno estará sometido ipso facto al estado de derecho. Por lo mismo, puede Francisco Franco creer en la democracia con absoluta sinceridad, y sin embargo decirse que su pueblo aún no está preparado para ella: eso nunca lo exculparía de ser un bellaco que firma sentencias de muerte mientras se zampa unos picatostes.

    DIGO YO:

    Naturalmente que se puede creer o no en la democracia en el sentido obvio del texto: en el de apoyarla como sistema. A mí si me parece importante saber en qué cree de verdad el tipo que pretende gobernarnos. Sobre todo porque los comunistas han teorizado permanentemente sobre el uso de las instituciones del Estado burgués para tomar el poder y luego acabar con la democracia burguesa y sustituirla por la auténtica, que es la suya. Estas declaraciones muestran de nuevo al comunista típico que actúa con mendacidad para perseguir un bien superior: la causa. Por cierto, en Venezuela se supone que hay Estado de Derecho, pero Maduro, con la complicidad de los tribunales designados a dedo, está dando un golpe de Estado. Es lo que pasa cuando gobiernan los que no son demócratas.

    DICE USTED:

    De todo lo que usted expone solo saco en claro que Alberto Garzón no sabe, o no quiere saber, qué está pasando en Venezuela. Es extraño, porque los medios españoles dan sobrada cuenta de ello día tras días, con una sorprendente multiplicación de datos desde que Podemos obtuvo 5 escaños en el Parlamento Europeo y Cuba parece ya domesticada. Es un pecado bastante triste, el de ser un irresponsable o un embustero. Seguramente merezca que no le votemos.

    Pero afirmar que no cree en la democracia y que quizá no tenga problemas en encarcelar a sus opositores me parece, sin ningún género de duda, absolutamente excesivo; y denota más su indignación (perfectamente legítima) que la realidad psicológica del señor Garzón.

    DIGO YO:

    No. Yo creo que lo sabe y echa balones fuera. No lo puedo demostrar, pero es lo que intuyo. En cualquier caso, Garzón, que se ha mostrado como adalid de causas supuestamente fundamentadas en los derechos humanos (Otegui, Alfon, etc.) cuando se trata de Venezuela y de un caso manifiesto (vuelvo a insistir: basta con leer la sentencia) se olvida de sus proclamas previas, demostrando que, de nuevo, la causa de los derechos humanos es para él instrumental. Vale mientras pueda criticar con ellas al capitalismo, pero en cuanto se refieren a un régimen con el que guarda sintonía se pone a silbar.

  3. Así es el juego político. Se sientan con nosotros, nos deja tirar los dados, mover fichas y todas esas cosillas que les gustan a los niños. Un error en la valoración? Falta de información? Y qué. Y quién no? Eso define a un demócrata?

  4. Para ser que los comunistas se niegan a negar que sean demócratas, eligen muy mal los ejemplos que seguir y los espejos en que reflejarse.

    Será más honrado, creo, que digan de una vez que eso de la democracia es una perversión de la corrupta sociedad capitalista.

  5. Dice USTED:
    “Lo acojonante es que personajes así sean la esperanza para muchos españoles.”

    Digo YO:
    Lo acojonante es que en muchas encuestas aparezca como el líder político más valorado.

  6. Parece ser que el Ayuntamiento de Madrid ha destituido a un director de teatro. Nada conozco de él ni de las circunstancias de su cese. Imagino que será la típica apertura española: cambio de un peón por otro. Pero le escucho subido al escenario: “dictadura” “si nos quitan la libertad”… Y termina a la manera de Douglas MacArthur en Filipinas: ¡Volveré! Joder.

    La cuestión no es si Podemos es criticable. Por supuesto que lo es. Ni es tampoco si sus continuos cambios oportunistas, o su inaplicable política económica deben ser combatidos: por supuesto que deben serlo. La cuestión es que otros males tendremos que desatender al centrarnos en un solo punto y utilizarlo para justificar doscientos tropelías nuestras de menor cuantía. O crear otras nuevas (como las campañas con pruebas falsas). La cuestión es que no podemos abstraer el chavismo de su contexto y colocarlo en los telediarios, en los periódicos (hay columnistas y prensa full time) como la mayor amenaza para la civilización occidental, o nuestro modo de vida, o nuestra democracia. No, sin que a un montón de gente de orden nos entre la risa.

    Desde luego no me preocupan los oportunistas como Aguirre, los iluminados como FJL o los monotemáticos como SG (a estas horas M. Carmena ya debe haber acabado con la democracia en Madrid). Me preocupa la visión de túnel que vengo observando en gente inteligente y racional hasta el punto de volverse ciegos ante los innumerables males, no tan pequeños, con los que hemos ido pavimentando el camino hasta este infierno. Y si me preguntan de qué infierno hablo, o que peor están en Cuba, con todo el respeto se lo digo: no tienen ni puñetera idea.

  7. Genial Anonimo Maximo sobre todo. Como viene desde hace años siendo habitual son mejores los comentarios o las cartas al director que los articulos del periodico del triunvirato. Que pena, con lo que hizo ese periodico por la democracia

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