Alejad de mí el peligroso pecado de pensar

 

Me preguntan con evidente mala leche esto:

Es decir, qué pienso de esto:

Es gracioso. Como es obvio, no soy un diputado venezolano ni sé en qué circunstancias concretas se ha aprobado esa ley con ese texto concreto y por qué razón, pero voy a especular un poco. Fíjense, voy a especular sin ni siquiera comprobar si esa es la ley de amnistía o qué dice el texto que falta. Total, es gratis.

Parece raro que se pretendan amnistiar hechos como los que se mencionan en la lista, aunque se establezca que solo cuando se produzcan en el marco de acciones corte político como las que se mencionan en el tuit. Pero veamos una cuestión: en la única sentencia que he leído, que afecta a opositores al régimen chavista, Leopoldo López y otros tres condenados lo son por los siguientes delitos:

LL1

LL2

LL3

Es decir, los cuatro están condenados por, ¡sorpresa!: delitos de incendio, daños, asociación para delinquir, instigación pública y agavillamiento.

Yo he leído esa sentencia. Y lo he dicho mil veces, es una sentencia grotesca. Basta con leerla para darse cuenta de que se ha inventado una causa contra Leopoldo López, y que todo apesta en el resto de los acusados (aunque es más difícil de determinar, la sentencia de entrada queda contaminada por la condena al propio López).

Ahora imaginen ustedes que son el legislador venezolano. Saben que esas condenas son una invención, que se les condena considerando que patochadas obscenas son pruebas de cargo. Y por eso los legisladores quieren amnistiar. Pero la sentencia sigue diciendo lo que dice. También podría decir que se les condena porque ha quedado probado que intentaron asesinar a Maduro utilizando un dispositivo mental y que lo prueban mediante la pericial del licenciado en periodismo doctor Arístides Sinvergüenza que además tiene una maestría por la Facultad de Psicohomeopatía de la Universidad de Maracaibo, doctor que ha manifestado muy serio en el juicio que interceptó el ataque mentalista como si fuera el Profesor X.

¿Ustedes, si quisieran amnistiar a esos condenados incluirían o no también el intento de asesinato por ataque mentalista entre los delitos amnistiables?

Porque, recuerden, se pretende que esa ley saque de la cárcel a esas personas condenadas injustamente, y si la ley no amnistía específicamente por los delitos por los que fueron condenados, no sirve para tomar por culo y los del Gobierno se la saltan tan tranquilos. Como, por cierto, han hecho de todas formas.

Sin embargo, siempre hay algún tontolnabo que se cree que porque la ley hable de esos delitos, eso implica que los amnistiados realmente los hayan cometidos.

Como digo, todo esto es simple especulación. Tampoco conozco otras sentencias que hayan servido para entrullar a otros opositores. No hablo de ellas, claro. Simplemente digo que una vez leído el esperpento por el que Maduro, sus sicarios y sus sicofantes han tenido los huevos de meter en la cárcel a alguien tan importante como López, imaginen lo que puede haber en las sentencias por las que han condenado a un montón de opositores pringados sin nombre.

Naturalmente, nada de esto servirá para convencer a los que son capaces de tragar cualquier zurullo, siempre que venga del trasero adecuado.

Por qué quiero que pierda mi equipo

 

Olas de indignación espero por esto que voy a escribir. Y lo peor es que van a venir de muchos amigos y colegas.

Sé que lo normal es que desease la victoria del Real Madrid en la final de pasado mañana. Más aún, la humillación de su rival.

Este comportamiento tribal, tan humano, carece de empatía. Ya llevamos diez. ¿Por qué ese egoísmo?

Sin duda, una victoria del Atlético de Madrid permitiría a tantos amigos y conocidos superar una grave aflicción histórica y esa acumulación de tristeza y odio contra el mundo que se remonta a aquella final de los setenta.

Tanto da que perdamos una oportunidad. Para nosotros es un diez por ciento. Para ellos, es el todo.

¿O acaso es cierta la acusación de prepotencia tantas veces dirigida contra los blancos?

Y se equivocarán ustedes si me consideran un traidor. Esas analogías olvidan que esto es solo deporte.

Tendamos, por una vez, nuestra mano al rival de siempre. Construyamos los puentes que puedan convertir la animadversión tradicional en sana búsqueda de la excelencia.

Roguemos a los dioses más amigables del panteón deportivo.

Otra cosa solo servirá para enquistar aún más la relación con los atléticos (es decir, con nuestros deudos y amigos) y para dar armas a los que piensan que los madridistas somos egoístas y sádicos que disfrutamos con la miseria de los demás.

Los anteriores argumentos puede que me conviertan, a ojos de tantos descerebrados, en un tipo que no es de fiar. Correré el riesgo.

Espero, al menos, que los amigos hagan el esfuerzo, a pesar de la inflamación que ya les está haciendo caer en el extremismo, de leer reposadamente esta entrada.

A menudo la verdad está delante y no somos capaces de verla. A veces hay que entresacarla oblicuamente, buscar los signos, desechar el ruido de fondo.

Nadie debería ser expuesto en la plaza pública para que la plebe sanguinaria se dedique a destrozarlo.

Diré solo una cosa más: si os dejáis llevar por las pasiones renunciáis a la razón, a la facultad que nos separa de las bestias. A lo que nos hace humanos.

Odiadme y os odiaréis a vosotros mismos.

 

La farsa

 

El desprecio intelectual que me produce este editorial de El Español es difícilmente superable. Basado en premisas falaces, con conclusiones falaces y aderezado con algún dato interpretado falazmente, me resulta tan populista, inane, enano y carente de rigor, que voy a escribir una entrada cortísima. Sería un insulto a la inteligencia de los lectores de este blog decir una palabra más sobre este asunto.