Por qué quiero que pierda mi equipo

 

Olas de indignación espero por esto que voy a escribir. Y lo peor es que van a venir de muchos amigos y colegas.

Sé que lo normal es que desease la victoria del Real Madrid en la final de pasado mañana. Más aún, la humillación de su rival.

Este comportamiento tribal, tan humano, carece de empatía. Ya llevamos diez. ¿Por qué ese egoísmo?

Sin duda, una victoria del Atlético de Madrid permitiría a tantos amigos y conocidos superar una grave aflicción histórica y esa acumulación de tristeza y odio contra el mundo que se remonta a aquella final de los setenta.

Tanto da que perdamos una oportunidad. Para nosotros es un diez por ciento. Para ellos, es el todo.

¿O acaso es cierta la acusación de prepotencia tantas veces dirigida contra los blancos?

Y se equivocarán ustedes si me consideran un traidor. Esas analogías olvidan que esto es solo deporte.

Tendamos, por una vez, nuestra mano al rival de siempre. Construyamos los puentes que puedan convertir la animadversión tradicional en sana búsqueda de la excelencia.

Roguemos a los dioses más amigables del panteón deportivo.

Otra cosa solo servirá para enquistar aún más la relación con los atléticos (es decir, con nuestros deudos y amigos) y para dar armas a los que piensan que los madridistas somos egoístas y sádicos que disfrutamos con la miseria de los demás.

Los anteriores argumentos puede que me conviertan, a ojos de tantos descerebrados, en un tipo que no es de fiar. Correré el riesgo.

Espero, al menos, que los amigos hagan el esfuerzo, a pesar de la inflamación que ya les está haciendo caer en el extremismo, de leer reposadamente esta entrada.

A menudo la verdad está delante y no somos capaces de verla. A veces hay que entresacarla oblicuamente, buscar los signos, desechar el ruido de fondo.

Nadie debería ser expuesto en la plaza pública para que la plebe sanguinaria se dedique a destrozarlo.

Diré solo una cosa más: si os dejáis llevar por las pasiones renunciáis a la razón, a la facultad que nos separa de las bestias. A lo que nos hace humanos.

Odiadme y os odiaréis a vosotros mismos.

 

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24 comentarios en “Por qué quiero que pierda mi equipo

  1. me quito de tuiter para acabar tuiteando aquí. yo sí que estoy apesadumbrado.

    lo de que ud nos está troleando es una intuición femenina que tengo, no es que haya nada en la entrada que me haga pensar que ud nos está troleando, vaya.

  2. No entiendo bien qué es lo que pide:
    – Que el Atlético le gane al Madrid. Bien, y si es en un gran partido, mejor.
    – Que el Madrid se deje ganar. No hay mayor prepotencia y chulería, pero por eso mismo es la más madridista de las opciones.

  3. Estoy completamente de acuerdo con la entrada. De hecho, hace dos años la hubiera suscrito. Y, sin embargo, ¡qué coño! Que gane el Madrid.
    Un saludo.

  4. Buenos días

    Le admiro a usted y sigo sus artículos desde hace tiempo, suelo coincidir con sus opiniones, y ahora toca un tema en el que soy hasta cierto punto sensible.

    Desprecio profundamente a los equipos que tienen el dinero por castigo (en España Real Madrid y FC Barcelona), creo que la competición está profundamente adulterada (mucho mayor presupuesto, muchos mayores ingresos tanto televisivos como por Champions), y donde la mala gestión deportiva tiene un coste muy bajo en relación al resto de equipos.

    Mi modelo es EEUU: en la NBA el peor equipo en 2009 fue Oklahoma City Thunder, y en 2011 jugó la final. ¿Se imagina alguien al Rayo Vallecano o al Sporting de Gijón compitiendo por el título en dos años?

    Tope salarial, mecanismos de compensación y premio a la buena gestión deportiva.

    Por supuesto que quiero que gane el Atlético de Madrid. Haber sido campeón de liga y copa, y haber perdido la Champions hace dos años en el minuto 93 tiene un mérito bárbaro.

    Aparte, soy entrenador de baloncesto, y el Atlético es un equipo con mayúsculas. Todos saben a lo que juegan, minimizan sus defectos y agrandan sus virtudes. Cada pieza es sustituible: Forlán, Diego Costa, Agüero y muchos más. El conjunto prima sobre las individualidades, como debe ser en un deporte de equipo.

  5. Eso es querer ganar de todas, todas: si gana su equipo, contento; si gana el contrario, se ha hecho justicia y/o compasión.
    No vale, la afición al fútbol depende del miedo a perder; sin él, ¿quien preferiría el espectáculo del fútbol a cualquier otro entretenimiento de la vida? Hazte de un grupo y sufre por él. No se engañe, eso es todo.

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