Derecho penal

 

Esta es la sentencia que absuelve a los mossos de las lesiones que llevaron a una ciudadana catalana a perder un ojo.

Había dos acusados: un mosso que dijo haber disparado una salva siguiendo instrucciones de su jefe, y el propio jefe.

La víctima perdió el ojo por un objeto contundente, romo, que impactó en el globo ocular a gran velocidad.

De la sentencia se deduce que:

1.- Los responsables del departamento de interior hicieron una investigación como mínimo chapucera, influida por la tesis exculpatoria de sus jefes políticos que negaron credibilidad a la víctima y a otros testigos.

2.- Pese a contar con GPS, los responsables de ese departamento fueron incapaces de determinar el itinerario y posición de tres vehículos policiales, cuando, por ejemplo, la guardia urbana lo hace sin problemas.

3.- En los incidentes intervienen tres vehículos policiales y todos los mossos que iban en ellos han mentido. El tribunal no lo dice así, pero otorga nula credibilidad a sus declaraciones. Por contra, da total credibilidad a las declaraciones de la víctima y explica por qué. Esto debería tener consecuencias. Tengamos en cuenta que, salvo los dos acusados, todos los demás son testigos.

4.- Pese a todo lo anterior, el tribunal absuelve porque:

A) En el caso del jefe, no hay una sola prueba que acredite que dio orden de disparar otra cosa que no fueran salvas (pelotas de goma —más peligros y dañinos— o foam —más precisos y menos dañinos—) y tampoco que realmente tuviera oportunidad de evitar un comportamiento delictivo de algún agente —por la velocidad de lo que sucede y por el lugar que ocupaba, delante de los agentes— debido a la posición de garante del jefe.

B) En el caso del agente porque aunque se acredita que disparó, existe el problema de que se escuchan dos disparos (que suenan diferentes, el segundo más intenso) con un intervalo de dos segundos. El tribunal da validez a un informe pericial de la guardia civil que dice que es imposible que el mismo agente hiciese ambos disparos en menos de entre cinco y quince segundos, lo que implicaría que hay dos agentes que intervienen: el acusado y un agente desconocido. El tribunal admite la cadena de custodia, aunque esto sí que está más cogido por los pelos. Los hechos son de noviembre de 2012, pero hasta febrero de 2013 no se ordena por el Jefe de la Brigada Móvil intervenir el arma para hacer una prueba pericial. Lo normal es que, al existir una persona herida, ese mismo día se hubieran intervenido las armas de todos los agentes. El mismo día, no meses después. Claro, para eso, los responsables del Departamento de Interior deberían preocuparse más por los ciudadanos que por exculpar a los agentes antes de hacer una investigación.

Además, yo creo que hay un factor que, aunque se menciona de pasada, explica por qué hay absolución: creo que los magistrados sospechan que el agente que hizo el disparo que provocó la lesión, no era el acusado porque iba en otro vehículo policial, situado cerca de la fuente en el cruce del Pº de Gracia y Gran Vía, conforme cuenta la propia víctima y otro testigo, que mencionan a un agente que lleva una escopeta. Es decir, los magistrados no han llegado a la convicción de que el mosso sea quien disparó.

5.- Por cierto, la sentencia dice que los hechos son dolosos como decía la acusación particular. Nada de imprudencia como sostiene el fiscal. Lo son por dolo eventual. Es decir, el agente que disparó tenía que ser consciente del daño que podía causar, por la distancia desde la que disparó (según las declaraciones testificales), incumpliendo los protocolos de la policía catalana y haciéndolo en un entorno que no justificaba el uso del arma. De haber existido condena, el agente habría terminado en prisión.

En resumen, una sentencia razonada. Que deja al Departamento de Interior por el suelo. Que deja a los agentes a la altura del betún. Que tendría que tener consecuencias, ya que muchos eran testigos. Pero que no condena porque los magistrados no han visto que se demuestre que el agente que se sentaba en el banquillo no pudiera terminar siendo una cabeza de turco por los hechos de otros.

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15 comentarios en “Derecho penal

  1. A la Generalidad de Cataluña igual le da una sentencia en contra más que una menos. Y eso que, en materia de policía autonómica, ya llueve sobre mojado.

    No dudemos de que este tipo de noticias es el más adecuado para rebajar el ardor de Ada.

  2. Buenas tardes, Tsevanrabtan.

    Disculpe la pregunta pero, soy incapaz de entender el sentido de esta frase:

    “Pero que no condena porque los magistrados no han visto que se demuestre que el agente que se sentaba en el banquillo no pudiera terminar siendo una cabeza de turco por los hechos de otros.”

    No sé cuál es el verbo principal de la subordinada sustantiva de C.D. de “demuestre”. Sintácticamente es “no pudiera terminar siendo”, pero la frase “No se demostró que pudiera terminar siendo una cabeza de turco” tampoco la entiendo en el contexto de la sentencia.

    Le insisto porque he llegado al final en espera de la tesis que diera sentido a sus análisis, y ahí me he quedado como si me quitaran un vaso de agua cuando estaba ya sediento.

    Gracias.

  3. Vale, la he vuelto a leer, y entresaco lo siguiente: “Lo han absuelto ante la sospecha de que el agente acusado fuera una mera cabeza de turco”.

    ¿Correcto?

  4. El día en que pueda hacer por aquí una pregunta sin que me despachen o me tomen por idiota, hago una fiesta.

    He dicho que no entiendo la sintaxis de la última frase. Luego he tratado de desentrañarla. Como no he estudiado derecho, me resultaba llamativo el hecho de que un juez no condenara a alguien por la sospecha (no el hecho) de que este fuera una cabeza de turco (por seguir la cadena de mando). ¿Qué legalidad es esa? Esa era mi duda, dado que no sé de Derecho.

    Solicito que alguien me lo explique, y Micromegas, en vez de tener la gentileza de explicármelo (respetuosamente, que a nadie le agrada que le hablen como si fuera cortito), llama “chorras” a mi comentario.

    Los comentarios no solo están para callarle la boca al del comentario anterior o para situarse por encima del otro; COMPARTIR conocimientos con los que educadamente los piden también es una de las funciones.

    En fin…

  5. Lo que Sánchez está intentando decir tanto a votantes como a dirigentes de partidos o coaliciones, es que quiere hacer coacción; y que mucho cuidado con no votarle o apoyarle porque es él o el caos.

    Lo que nosotros entendemos es que tan mal se las ve en las encuestas que está tirando la toalla y renuncia a presentar batalla: que para terminar siendo cola de ratón no hacían falta estas alforjas y esta vez prefiere que sea otro el que mendigue ante puertas poderosas.

  6. Coincido contigo “Sexador de Gargolas” Me creo ambas cosas y ambas favorecen a su máximo adversario.

  7. Lo que sucede es que, en Derecho Penal, venía rigiendo eso de la presunción de inocencia y se prefería, en caso de duda, absolver antes que condenar (todo esto sucedía, claro está, antes de la Ley Orgánica 1/2004). En este caso creo que el Tribunal ha sido bastante ecuánime: ha condenado lo que había que condenar y ha venido a declarar que si no condenaba más es porque no podía.

    En el cubil de Nachete, como siempre, a lo suyo: igual que vamos los demás a lo nuestro, por supuesto. Pero que se dejen de películas, de revoluciones y de propuestas de ejecución de policías y políticos: que hace muy feo.

  8. Sexador de gárgolas: Harta presunción de inocencia es aquella que deja sin pena 16 muertos y 28 mutilados por armas que solo son legimitidad de la la policía.

    Ya no digo que haya que tomarla contra los agentes individuales. Pero sí que haya algo de escándalo contra un cuerpo de seguridad que deja desde 2005 siete tuertos y más de 10 muertos en sus prácticas justicieras.

    Vale que la presunción de inocencia y la ecuanimidad reinen, y que los pobres policías sean cabezas de turco. Pero suena muy poco bonito que queden, en un estado de derecho, 16 muertos sin autor y más de 20 lisiados sin culpables.

    Quiero decir que, igual que la palabra de un policía vale más que la de un ciudadano (hasta donde se me alcanza, y si no me equivoco legalmente), resulta curioso que los daños físicos por el uso de instrumentos policiales queden impunes. ¿Puede ser que el “individuo policía” quede subsumido bajo el “cuerpo policial”, y que las garantías de su palabra sean las del puesto entero? No lo sé, pero si es así, ¿por qué no un delito suyo afecta al cuerpo entero? Cuando los infractores de la ley son los que poseen el uso legítimo de la violencia, ¿deben regir su comportamiento según las mismas leyes?

    Se lo repito porque me interesa muchísimo su opinión concreta y no quiero ambigüedades:

    “Cuando los infractores de la ley son los que poseen el uso legítimo de la violencia, ¿deben regir su comportamiento según las mismas leyes?”.

    (Tenga en cuenta que soy lego en derecho).

    Es una pregunta sincera, honesta, cuya respuesta no tengo, y que le hago de corazón.

    Haga el favor de contestarme o de no contestarme. Pero no me diga que es una pregunta imbécil, ni me trate como si fuera un comunista loco o un cretino. Por favor.

    No va por usted, pero a veces me he encontrado en tales lances.

    Gracias. Y tenga por seguro que me encomiendo a su conocimiento de la legalidad y a que aguardo ansioso que me ayude a completar mis inseguridades y mi ignorancia.

    Buenas noches y un saludo.

  9. Anónimo Máximo:

    “Quiero decir que, igual que la palabra de un policía vale más que la de un ciudadano (hasta donde se me alcanza, y si no me equivoco legalmente)”

    No. La palabra de un policía no tiene ningún valor en juicio superior a la de un ciudadano ( Aunque el policía también es un ciudadano, Máximo, no son mercenarios godos, pero entiendo por donde vas). Generalmente, un policía elabora un atestado (un informe donde deja constancia de los hechos) y lo ratifica (confirma lo que se ha escrito) ante un juez. Pero ni mucho menos la ley establece que para desvirtuar la palabra de un policía o el atestado policial se requiera como mínimo la palabra de dos,tres o cuatro ciudadanos. Si el juez observa contradicciones o inconsistencias en la declaración del policía, actúa en consecuencia y santas pascuas.

    ¿Policias flipaos y tocapelotas?, Haberlos haylos, pero suelen ser bastante conocidos en los tribunales.

  10. Para juzgar la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no basta con conocer el comportamiento individual de los policías: hace falta un contexto, conocer el caso concreto y sus antecedentes.

    Las manifestaciones suelen ser pacíficas: y en las manifestaciones pacíficas no suele intervenir la Policía.

    Los Policías están sujetos a una dependencia jerárquica y a una serie de controles. Los excesos, reales o presuntos, que cometen en el cumplimiento de las órdenes que les han sido dadas, no tienen por qué pasar desapercibidos: y los responsables políticos, con mucha frecuencia, tienen mandíbula de cristal y piel de papel a la hora de acusar recibo de las denuncias por excesos policiales.

    La experiencia de estos últimos tiempos es que la Policía tiende a actuar con bastante exquisitez. Lo hemos podido comprobar en relación con los lanzamientos judiciales derivados de desahucios.

    Justamente estos días estamos teniendo conocimiento de un doble escándalo político en Barcelona, por partida doble: una okupación con todos los gastos pagados y una alcaldesa que se pone de parte de los delincuentes, aunque éstos hayan decidido jugar a la insurrección a sabiendas de que se encuentran bien protegidos.

    La experiencia de los años pasados nos enseña, además, que no se trata de una excepción sino que ha habido innumerables ocasiones en que la Policía ha hecho, por motivos puramente políticos, auténtica dejación de funciones. Lo hemos podido comprobar en el País Vasco.

    Por tanto, lejos de decir que ha habido un ensañamiento por parte de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, cabe afirmar precisamente lo contrario. Si ha habido excesos ha sido más bien contraviniendo directrices e intereses políticos. Nunca antes los gobernantes habían temido tanto a la opinión pública con menos motivos.

    Puede que haya ido con malas compañías durante estos años pero tengo la convicción, para acabar con el tema, de que muchos que hablan de represaliados son los mismos que defienden la guerrilla callejera y que de pacifistas tienen lo mismo que los barbudos del Estado Islámico. Cuando quienes acusan a la Policía dejen de ir del brazo de quienes han defendido y defienden a auténticos asesinos convictos y confesos, por mucho que se exhiban en el Parlamento autonómico catalán, estaremos en condiciones de abrir un debate honesto. Mientras tanto, lo que determinados medios de prensa dicen hay que tomarlo con prevenciones propias de la guerra ABQ.

    Franco, en la mayoría de España, murió hace cuarenta años. Hay lugares, como el País Vasco o Andalucía, en donde sigue vivo e incorrupto y se lucha a diario, tan infatigable como ineficaz e inificientemente, contra él y su régimen: pero la mayoría de españoles no tenemos la percepción de que España sea una dictadura. Un país mediterráneo situado al norte de África y con un nivel de corrupción similar al de la Hélade (incluyendo la Magna Grecia), sí: una democracia avanzada como Marruecos, no.

  11. La confirmación de algunas cosas la tenemos en la sobreactuación de un concejal, con aspecto y hechuras de pirata, del Ayuntamiento de Barcelona.

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