El monstruo de ojos verdes

 

Decía Shakespeare que los celos son un monstruo de ojos verdes. Hoy ese monstruo se le ha aparecido al autor de este tuit, un periodista que antaño lo fue en El País, como se encarga él de recordar en su biografía tuitera:

Lo curioso del tuit no es la crítica a Antonio Caño por la supuesta decisión de defenestrar a un parapsicólogo. Sobre esto, la verdad, es que no tengo nada qué decir, ya que no sé si la historia es verdad y además no me interesa en absoluto.

Lo curioso es que el excorresponsal, para criticar a su exmedio, le atiza una hostia a Jabois. Yo conozco interneteramente a Jabois desde hace diez años, cuando empezó a intervenir en el nickjournal de Espada. Y una de las primeras cosas que supimos de él fue que es madridista (y miren que yo soy despistado).

Criticar a Jabois por su falta de independencia futbolera es como criticarlo por ser gallego o varón. Él ya venía así de fábrica. Su madridismo es anterior a su notoriedad. Anterior al vente a Madrid. Anterior a El Mundo. Anterior a El País.

No voy a valorar si Jabois se merece todos sus éxitos profesionales. Eso que lo juzgue cada cual. Ahora, relacionarlos sinceramente con el Real Madrid es de imbécil integral.

Por eso, porque no creo que todo un excorresponsal de El País sea un imbécil integral, he de deducir que ha aparecido en escena ese terrible monstruo de ojos verdes, que nubla el entendimiento. Es un monstruo muy nuestro, además. Fernando Díaz-Plaja, en El español y los siete pecados capitales explicaba que solo en España cuando entraba un hombre joven, alto y bien parecido en un restaurante, automáticamente y sin que el hombre hiciera nada de nada, los que ya estaban allí empezaban a murmurar con odio evidente: «¿qué se habrá creído, el muy cretino?». Siempre sospeché que Díaz-Plaja se refería a sí mismo.

Hoy, Jabois, sin hacer nada, simplemente por ser, ve como un periodista farfulla solo porque es más bajo y más feo que uno que pasa por allí.

 

El planeta de los memos

 

Esta noticia lo tiene todo:

La aparente negligencia de una madre que se descuida hasta el punto de que un niño de cuatro años caiga en manos de un gorila.

Unas vallas (o unas medidas de seguridad) que no impiden que un niño de cuatro años —no un spetsnaz entrenado para comer cosas que harían vomitar a una cabra— se introduzca a visitar a los simpáticos monos.

Y lo mejor, gente que se cabrea porque la palme el simio a balazos, a pesar de que, nos dicen, lo que realmente quería era proteger al niño de los turistas (raro es que no hayan dicho que de su madre). A esa gente las excusas de los tipos del zoo les parecen insuficientes. Antes de matar al gorila habría que haberle dado una oportunidad de cargarse al niño, parecen decir. El gorila era inocente, añaden indignados, como si pudiera haber sido culpable.

Esta banalidad es producto de ese constructo absurdo llamado «derechos de los animales», que lleva a la gente al extremo de no darse cuenta de que también habría estado justificado matar a un hombre si este hombre fuese potencial y racionalmente peligroso para un niño de cuatro años: por ejemplo, un enajenado que lleva un cuchillo. Y ese enajenado sí tendría derechos.

Todo, además, se resume en el estúpido párrafo que cierra el artículo:

Al caer el niño, dos hembras se alejaron. Presagiaron algo. Harambe no pudo resistirse a su instinto, el de la curiosidad humana.

Ese antropomorfismo inane, tan disney, que nos invade.

 

NOTA: añado la opinión de alguien que sí sabe de qué habla cuando habla de gorilas.

La ley, esa cosa molesta

 

A través de este tuit de Juan Claudio de Ramón …

… llegó a esta noticia de La Vanguardia que, por el titular, parece recordar aquello de Zapatero de que respetaría el Estatuto que saliera de Cataluña.

El titular es inequívoco:

Pedro Sánchez impedirá los recursos al TC contra las leyes sociales catalanas

El asunto es de interés por varias razones.

En primer lugar, porque tras leer la noticia se puede observar que el titular es incorrecto, aunque se base en un negligente uso del lenguaje jurídico. Lo que dice Sánchez es que recursos como el que provocan la manifestación de marras no serán posibles porque contarán con la cobertura de leyes aprobadas en las Cortes. Es decir, que lo que ahora es inconstitucional, sería constitucional.

En segundo lugar, porque Sánchez usa negligentemente el lenguaje quizás para provocar titulares como el que me ocupan y vender dos motos a la vez: en Cataluña vende la moto del autogobierno y en el resto de España puede defender que no pretende saltarse la Constitución. En todo caso, es inadmisible que alguien que aspira a gobernar diga:

“Mi compromiso será aprobar leyes de carácter social a nivel estatal para que se prohíba y se impida estos recursos”

Esas leyes nunca impedirían o prohibirían recursos del Gobierno contra leyes autonómicas por una razón muy sencilla: esa facultad emana del mismo texto constitucional (de su artículo 161.2), por lo que sería precisa una reforma de la Constitución previa para suprimirla. Es decir, su único compromiso viable es que el recurso carezca de base al ser esas normas autonómicas constitucionales. Nada más.

En tercer lugar, la declaración de Sánchez, en realidad, implica una desautorización de Iceta. Me explicaré. Si, como dice Sánchez, hacen falta leyes «estatales» de cobertura para que eso que llama «derechos sociales» que se «garantizan» con leyes autonómicas no se vean afectados por recursos, esto implica que el recurso de inconstitucionalidad contra esa legislación catalana tiene fundamento. Es decir, que el Gobierno del PP ha hecho bien recurriendo y que el Tribunal Constitucional, lógicamente, solo ha cumplido la Constitución suspendiendo esas normas. ¿Qué hace el socialista Iceta en tal caso en la manifestación? Entendemos que los otros, los que están en el golpe de Estado y en el incumplimiento de la legalidad vigente, se manifiesten. A ellos la Constitución y el Tribunal Constitucional les dan igual. Pero se supone que a Iceta no. Eso al menos venden los propios socialistas.

Es decir: al margen de que se puedan cambiar las leyes ¿creen Sánchez e Iceta que las que están en vigor se deben cumplir mientras tanto? Si lo creen, Iceta no pinta nada en una manifestación que pretende precisamente que la ley se incumpla. Si va, Iceta está avalando que la ley no se cumpla y Sánchez, al avalar a Iceta, autoriza esa lectura.

Estos son los renglones torcidos de la política: el titular era falso, al no mostrarnos la auténtica mentira de Sánchez. Pedro Sánchez, por cálculo político, viene a decir algo ya conocido: que a pesar de que una norma pueda ser inconstitucional, hay que considerar el cálculo de oportunidad de recurrirla o no. Vean:

Y es que “otra forma de recortar”, a su juicio, son los recursos al TC que ha presentado el PP contra leyes sociales autonómicas.

Es decir, Sánchez afirma que no hay que cumplir la ley cuando conviene incumplirla.

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