Cloacas

 

Tras escuchar los audios que aparecen en Público vuelvo a lo que tantas veces he comentado (hay una tercera entrega que no modifica en nada esta entrada):

1.- No sabemos hasta qué punto es auténtica la grabación. Lo primero, lo absolutamente imprescindible es contar con la grabación íntegra, sin un solo corte, y que se analice. Es una grabación de hace dos años, por lo que ni siquiera podemos fiarnos de la memoria de los que intervinieron en la conversación. Ellos pueden saber que hablaron y recordar por encima de qué hablaron, pero eso no es suficiente. Es importante saber si esa grabación se ha manipulado de alguna forma. Insisto: solo se puede saber contando con la grabación original y sin cortes.

2.- Tener la grabación completa nos permitirá además saber si la grabación se ha manipulado de una forma más sutil: por ejemplo, suprimiendo algo que pueda servir para defensa de los supuestos interlocutores o que pueda ser utilizado en contra de quien ha grabado y filtrado esa conversación, porque, no olviden esto, hay alguien con un interés (y dudo mucho que sea un interés por la verdad y la justicia) tras esta grabación y divulgación. Y si el que grabó fue Daniel de Alfonso, estaríamos ante algo similar a lo que se conoce como “delito provocado” y eso plantea una serie de cuestiones muy importantes, en las que no voy a entrar ahora.

3.- Es imprescindible que el ministro del Interior dé explicaciones. Más aún, considerando el puesto que ocupa, inmediatamente pasadas las próximas elecciones (dimitir a cuatro días de unas elecciones es un puto dislate, aunque hay muchos que lo están pidiendo), debería presentar su dimisión. Este asunto ha de ser investigado y él no debe investigarlo, dirigir la investigación, orientarla o tener acceso a su progreso. Esta es la razón por la que debe dimitir. También un ministro del Interior tiene derecho a la presunción de inocencia. Por la misma razón debe dimitir Daniel de Alfonso: una persona que dirige una oficina antifraude no debe seguir en su puesto en una situación de este tipo.

4.- El nuevo ministro tiene que iniciar dos investigaciones, que debería judicializar inmediatamente. La primera ha de tener por objeto el hecho de la grabación. Esa grabación y posterior publicación pueden ser delictivas. Este episodio, por cierto, es una muestra más de esto que denunciaba aquí. Una grabación de hace dos años años aparece justo a cuatro días de unas elecciones.

5.- Para que nadie diga que me escapo, aunque me repugna bastante hablar de algo que no sé si es cierto o si está completo: la utilización de instituciones públicas para dirigir investigaciones contra adversarios políticos, aunque se trate de asuntos que sean ciertos —es decir, que no se trate de inventar pruebas— es un uso desviado del poder, que puede llegar a ser delictivo, pero que, en cualquier caso, descubierto, debería costarle la carrera política a cualquiera. Incluso aunque se trate de partidos secesionistas. Nunca debes saltarte la ley. Esto no solo es incorrecto, sino que además es contraproducente. Ya sucedió con los atajos contra la ETA y los amigos de los asesinos (como en el caso de la doctrina Parot). Al final terminas dando argumentos a aquellos que precisamente no tienen ningún problema en saltarse la ley, permitiéndoles afirmar (casi siempre de manera forzada y repulsiva) que todo el mundo es igual.

6.- Hoy Rajoy ha declarado que no sabía nada de este asunto. Más aún, ha declarado que no sabía ni que existía la Oficina Antifraude de Cataluña. Ambas declaraciones pueden ser ciertas y el hecho de que Fernández Díaz pueda haber afirmado otra cosa en la grabación no las convierte en mentira, no lo olvidemos. Ahora bien, es tremendamente irritante que el presidente del Gobierno conteste que no ha escuchado las grabaciones y no ha leído las transcripciones, de las que dice no sabe si son auténticas o si están completas. No le creo, sinceramente. Y además tenía a su disposición una respuesta muy sencilla: bastaba con que hubiera dicho que no iba a decir una sola palabra sobre el asunto hasta que no haya concluido la investigación, que la va a promover con todas sus fuerzas y que va a realizar todas las actuaciones precisas para que esta se realice con total independencia. Lo que no es admisible es que salga de naja.

7.- Fernández Díaz es un ministro nefasto. Por muchas razones, ya debió dimitir. Una de ellas, sin embargo, prácticamente pasó desapercibida. Hablé sobre ella en un artículo en Jot Down. El ministro, no es que filtrase, sino ¡que dio una rueda de prensa! para contar el resultado de una prueba pericial bajo secreto de sumario incluso antes de que la conociese el abogado del acusado. A todo el mundo se la sudó. También a la prensa, que ahora clama por el comportamiento del ministro. Claro, en ese momento, el señor ministro les estaba dando carnaza para sus malolientes noticias sobre un crimen con dos niños muertos y, además, el único perjudicado era Bretón, un desgraciado al que nadie tenía, ni tiene, ningún aprecio. Pueden imaginar la opinión que tengo sobre los que hoy se mesan los cabellos exigiendo pureza e independencia. Por mí se pueden ir a tomar por culo.

8.- Termino. Hay muchos secesionistas hablando de que se cumpla la ley. Qué risa, ¿verdad?