Hasta una choza con techo de paja en este mundo tornadizo ha de transformarse en una casa de muñecas

 

Toda mi vida he creído que la libertad de expresión se basa en la necesidad de no limitar, de ninguna manera, los mundos simbólicos (incluido su campo de juego compartido) que nos permiten crear algo completamente nuevo. En ese sentido, cualquier mundo simbólico debería poder estar sujeto a una acción genocida, a una masacre consciente, a una violación inmisericorde e injustificada, a una cruzada civilizatoria. La frase anterior parece un sinsentido, pero es deliberada. Con ella quiero expresar que todo lo inventado puede ser destruido siempre que esa destrucción sea también simbólica y no real. En el mundo ficticio está permitido cualquier “discurso del odio”. En el mundo real, no. Ojalá sean gaseados todos los esbirros de la Reina de Corazones es admisible; ojalá lo sean todos los judíos, no. Los judíos existen. Podemos exigir que se mantengan y respeten en el mundo real los objetos que encarnan los productos culturales (no quiero destruir ningún Buda gigante ni quemar libros en la plaza pública), a la vez que permitimos que nazcan nuevos productos culturales que los malbaraten en su propio mundo simbólico. Cuando yo ataco a una persona (vejándola o insultándola) estoy atacando a alguien. Cuando me río (incluso de manera ofensiva para esa persona) de sus ideas, ya no ataco a la persona sino a su mundo simbólico (mediato; tanto que precisa de la persona para su defensa). El insultado puede decir: me has hecho daño; la idea insultada no puede decir lo mismo: necesita de su sacerdote, es decir, necesita a aquel que la ha pensado o la venera, como intermediario. Por expresarlo de otra forma: solo somos libres si permitimos (mejor deportivamente) que los demás utilicen libérrimamente lo que pensamos y las formas que adoptan nuestros pensamientos.

He mencionado ex profeso las formas más agresivas de utilización de las ideas ajenas porque actúan en el límite de lo tolerable. La cultura se basa precisamente en la comunidad. La humanidad no habría progresado sin una comunidad de ideas compartidas. Normalmente esa comunidad produce un incremento del acervo, su profundización y un aumento de la sutilidad. Los hombres, como dioses que inventan multiversos, han sido capaces de crear de la nada universos ficticios que nos hacen más soportable la realidad y que la fecundan, transformándola, con productos imposibles sin esa capacidad fabulatoria. A la vez, desde el primer momento, esos mundos ficticios han intentado gobernar la realidad por intermedio de sus creadores, que obtenían sus buenos réditos. Para ello tenían que impedir que otros pudieran cuestionarlos. La idea de ideas “respetables” nace ahí. Es tan antigua como la humanidad. Las más potentes ideas respetables son las religiones. Las religiones tiene una pretensión de totalidad porque su manera normal de ser ficticias es negarse como producto de la mente. Pero no solo las religiones pretenden ser “respetables”. Por desgracia, esa infección se produce habitualmente. Cada vez que alguien sostiene que un texto, sagrado o no, un baile, una forma de vestir, un argumentario, una explicación del mundo, una canción, una teoría científica, un peinado, un ritual, una fiesta, una receta, un relato de experiencias inventadas, reales o no, son definitivos y no pueden ser bien o mal utilizados por otros, lo que pretende es fosilizar la inventiva de los demás. Dan igual sus razones. Sus razones también son un producto cultural y por eso pueden ustedes incluirlas en la lista de la frase anterior.

 

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4 comentarios en “Hasta una choza con techo de paja en este mundo tornadizo ha de transformarse en una casa de muñecas

  1. Al igual que usted, siempre pensé que todas las personas son respetables, pero que no todas las opiniones e ideas lo son. La dichosa frase sirve lo mismo para un roto que para un descosido, y justifica todo tipo de tropelías, éstas sí traspasando el mundo de lo simbólico para causar destrozos en el mundo real.

  2. “Ojalá sean gaseados todos los esbirros de la Reina de Corazones es admisible; ojalá lo sean todos los judíos, no”
    “Ojalá sean gaseados todos los tunos”, ¿es admisible?
    Creo que ser judío (o musulmán, o cristiano…) también es un acto simbólico.
    Expresar ese deseo es deleznable, pero ¿admisible?
    El carácter simbólico nunca es tan claro. Sobre todo porque nunca representa lo mismo para todos.

  3. Estoy de acuerdo con toda la entrada excepto con la última frase. Según Vd. todo razonamiento es un producto cultural y por lo tanto discutible… ¿Eso no lleva a la idea de que todos los razonamientos valen lo mismo, y por lo tanto a la repugnante doctrina del relativismo moral?

    Ahora bien:

    He googleado el título y veo que es una versión de Octavio Paz de un poema de Basho . Imagino que, más que por el contenido del haiku, escoge Vd. el título por el problema de las versiones: hay infinitos modos de traducir el poema de Basho a los diferentes idiomas europeos, y ninguno lo aprehende por completo.

    El poema es un emblema de la realidad, de la verdad. La verdad es una, y los intentos por expresarla están condenados al fracaso; pero pueden acercarse más o menos a ella.

    Lo moral es intentar acercarse a la verdad, intentar traducir correctamente el poema. El que directamente renuncia a traducir y presenta una coplilla de su invención es un imbécil moral, pero no lo es menos el que intenta traducirlo y acaba haciendo trampa (dándole una sonoridad que no tiene al precio de alejarse del sentido, etc.).

    Así pues no hay relativismo moral: la verdad es una, pero debemos aceptar que incluso nuestros mejores razonamientos son solo aproximaciones.

    Aunque a lo peor todo este rollo de relacionar el título con la última frase es una trampa que estoy haciendo para hacer que el texto diga lo que quiero que diga y el imbécil moral soy yo.

    https://books.google.es/books?id=AmTbfpO6x-UC&pg=PA112&lpg=PA112&dq=Hasta+una+choza+con+techo+de+paja+en+este+mundo+tornadizo+ha+de+transformarse+en+una+casa+de+mu%C3%B1ecas&source=bl&ots=Wp0FYStKT1&sig=JC_ehOXjeAdCB5Ou-7tRUU1FSQk&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwicvYmPhqHPAhUGzxQKHfCRAzMQ6AEINjAH#v=onepage&q=Hasta%20una%20choza%20con%20techo%20de%20paja%20en%20este%20mundo%20tornadizo%20ha%20de%20transformarse%20en%20una%20casa%20de%20mu%C3%B1ecas&f=false

  4. Si, coincido con el matiz de Giovannini, aunque los primeros que deben dudar del paradigma son los científicos (Weinberg). Pero hay, no ya razones, sino una satisfacción que alcanza la mente (la parte del cuerpo que siente satisfacción) cuando la teoría (no definitiva, of course) se ‘aproxima’ a la verdad, la realidad (Weinberg otra vez, conf. ‘Facing up’), y Vd. sabe perfectamente de lo que hablamos.
    Por lo demás, completamente de acuerdo.

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