Libros

 

En mi casa no había casi libros. Y la biblioteca de los colegios a los que fui eran muy pobres. Así que lo tuve crudo para hacer lo que más me gustaba: leer. Usaba el Informator, una enciclopedia que mi madre fue comprando a plazos en el Círculo de Lectores, saltando de entrada en entrada y apuntando en algún papel (con letra bien pequeña, que no sobraban las hojas) la relación entre esto y aquello, agobiándome por dejar algún lazo suelto. Antes me había aprendido, casi de memoria, todo lo que contaban esas maravillosas enciclopedias infantiles de las que hablé en otra ocasión y de donde extraje muchos datos que aún recuerdo. Yo tenía dos hermanos mayores, así que me aprovechaba de sus libros escolares. Cuando empezaba el curso ya me había leído mis libros de texto y los libros de texto de mis hermanos. Los engullía; a todas horas. Mi madre me solía abroncar por leer libros en la comida y la cena, y por esperar a que todos hubieran dormido para irme a la cocina a leer o por utilizar una lámpara pequeña que le birlé a mi padre de su garaje, ocultando la luz, sobre todo a mi hermano pequeño, con el que compartía habitación, usando las sábanas. Mi regalo de cumpleaños era un libro. Uno. Hasta que, por suerte, mi padre, en sanfermines, empezó a darnos un dinero para gastar (siempre el primer día y para toda la semana), que yo utilizaba íntegramente en los puestos de venta ambulante. Así fui construyendo mi pequeña biblioteca, lentamente. Nunca he tirado un libro. Nunca he maltratado un libro. Guardo hasta los libros más estúpidos que he comprado, encontrado, o que me han regalado. No porque crea que tienen un valor especial o por razones místicas; simplemente soy incapaz de hacer otra cosa.

Sé que es difícil que las personas más jóvenes que me lean comprendan realmente esto. Tienen acceso prácticamente ilimitado y gratis (o muy barato) a una enorme información. Son afortunados y, a la vez, corren un riesgo, pero qué importa, no se pueden poner puertas al campo.

Soy un dinosaurio. Miro los miles de libros que he acumulado y asumo que, sin mí, la colección es un sinsentido. Solo sirve como explicación. Hubo un día en que tuve uno, luego un puñado. Entonces empezaba a ser rico. Uno más era un tesoro.

 

Reeducación

 

Hoy Pablo Iglesias ha utilizado la expresión delincuente potencial para hacer una comparación entre los que hay, según su diagnóstico, dentro del Congreso y los que hay fuera.

Al margen de la comparación concreta, esa expresión, delincuente potencial, es una nueva demostración de coherencia. En el pensamiento totalitario, el delincuente es. Lo que importa es la personalidad, la peligrosidad. Ese pensamiento es la base del genocidio, por cierto. El terror se basa en la existencia de algún rasgo, a menudo inventado, que permite calificar colectivamente a los que nos molestan como delincuentes (si no como subhumanos —cucarachas decían los hutus—). Los nazis usaban el concepto de raza. Los comunistas utilizan el concepto de enemigo del pueblo. Los jemeres asesinaron a los miembros de tres grupos: los traidores (se incluía a todos los familiares del “traidor”), el subpueblo (los intelectuales) y el pueblo nuevo (los que, por vivir en las ciudades, se encontraban bajo la influencia burguesa). Los rusos asesinaron a millones de ucranianos “acusándolos” de ser kulaks, propietarios, explotadores del pueblo. Todas esas personas, por ser de una determinada forma, ya son o delincuentes o delincuentes potenciales, gente a vigilar. No se juzgan hechos. Qué importan los hechos al lado de la defensa de los justos.

Al delincuente potencial, ese sujeto peligroso, lo mejor que le espera es la reeducación. El proceso de “autocrítica” totalitaria se basa en la necesidad de eliminar permanentemente todo asomo de discusión. Por eso la “autocrítica” es pública. Para que todos vigilen a todos. Y exige que el hombre, el ser humano individual, no solo se someta físicamente. Exige el sometimiento psicológico y moral. El totalitario no admite ni el exilio interior. A veces, tras la “autocrítica”, una vez extirpado el mal, llega la destrucción física; pero el totalitario ha salvado el alma del desviado. Esa es su justicia.

Iglesias utiliza la expresión “delincuente potencial” y luego avisa de que el que discuta ese uso, protestando, corre el riesgo de que se le identifique como tal. Desempolva su manual para inquisidores.

¡Alguien ha dicho España!

Hace ya bastantes años, me contaron la siguiente anécdota, que no he repetido por petición expresa de su protagonista. Ha pasado ya mucho tiempo y cambiaré algún detalle —que no afecta al meollo del asunto— para que nadie pueda ser reconocido.

Un artista de un país del este de Europa se afinca en el País Vasco y empieza a hacer las cosas que hacen los artistas. Se trataba de algo muy original y llamó la atención de los que realizaban un programa cultural en Euskal Telebista. Se pusieron en contacto con él y le comentaron que querían hacer un reportaje sobre su obra. El artista aceptó encantado. Iba a haber partes grabadas y una entrevista en directo. Al explicarle cómo iba a ser la entrevista le dijeron: “mira, puedes hablar de lo que quieras; solo te vamos a pedir un favor: no uses la palabra España”.

Cuando me lo contaron (y no tengo la menor duda sobre la autenticidad de esta historia) me sorprendió el grado de estupidez al que hay que descender para sugerir algo así. La palabra España (1.040.000.000 de resultados), y solo esta, prohibida. La peor palabrota, el tabú máximo, la ofensa suprema.

Comprenderán que no me haya asombrado ver esto:

Basura golpista apoyada por diputados

 

La “coordinadora” (sea esto lo que sea) que ha convocado una manifestación —lo más cerca que puedan del Congreso— el día de la investidura de Rajoy con el lema “ante el golpe de la mafia, democracia”, a la que se ha unido con entusiasmo Izquierda Unida y que aplauden dirigentes de Podemos, ha explicado sus razones aquí.

Está bien que sepamos qué pretenden los que convocan la manifestación para que los que asistan luego no nos cuenten películas. Es esto:

No a la investidura ilegítima [Como vemos, ya el propio título supone la afirmación de que lo que decidan los diputados elegidos por los españoles es un golpe de Estado]  

Al final el golpe del régimen se ha consumado [llaman golpe a la votación que harán, uno más uno, cada uno de de los diputados elegidos por los españoles, que han ido a votar dos veces en seis meses], Rajoy será finalmente investido en octubre. Será un gobierno ilegítimo de un Régimen ilegítimo [Insisto, estos tipos, sépalo usted que piensa ir a la manifestación, afirman que nuestro régimen no es democrático y que lo que voten los diputados no es expresión de la soberanía nacional]. 

Un jefe de Estado al que nadie ha votado [falso, los españoles aprobaron la Constitución] y apenas nadie fue a recibir el día de su coronación [el viejo ideal de la derecha y la izquierda antidemocráticas que se emocionan con las adhesiones masivas en manifestaciones ordenadas con las banderas desplegadas al viento] – la mafia de Nóos – [esa que se está juzgando en un tribunal fascista de un régimen fascista a instancia de unos fiscales y unos abogados de instituciones fascistas] llama a consultas a un candidato al que tampoco nadie ha votado [Mentira. Lo han votado los representantes de los afiliados de un partido político, elegidos en un congreso de ese partido] –la mafia de los ERE- [esa que se está juzgando en otro tribunal fascista de un régimen fascista a instancias de unos fiscales fascistas y unos abogados de instituciones fascistas] para que se abstenga en la investidura de otro candidato que en dos elecciones no ha alcanzado votos ni acuerdos suficientes para formar gobierno [¿Seguro que no? Porque si sale investido ES QUE SÍ]  – la mafia de la Gürtel- [esa que se está juzgando y se juzgará en varios tribunales fascistas de un régimen fascista a instancias de unos fiscales fascistas y unos abogados de instituciones fascistas].

La posibilidad de un Gobierno alternativo al actual del Partido Popular ha provocado los movimientos de la oligarquía [la oligarquía son los señores diputados escogidos por los españoles en elecciones libres y secretas. En dos. En las segundas hay más diputados del PP que en las primeras] que han actuado en Ferraz primero [los que han actuado en Ferraz son representantes de los afiliados de un partido político, elegidos en un congreso de ese partido] y en el propio Congreso de los Diputados después [los que actuarán en el Congreso son diputados elegidos por los españoles hace apenas tres meses con todos esos datos —esa mafias en las que tanto se hace hincapié— conocidos por los ciudadanos: pueden votar lo que les dé la gana. Son completamente libres. Como lo son los diputados de Podemos e IU —los que no han obtenido mayoría para gobernar— también elegidos por los ciudadanos libremente]. El objetivo es el mismo que cuando el PSOE se alió con el PP para la reforma del artículo 135 de la Constitución: una gran alianza para blindar el Régimen del 78 ahora que se tambalea [se tambalea porque la gente se resiste a votar a los que se lo quieren cargar, naturalmente; de haber obtenido Unidos Podemos mayoría absoluta con este régimen eso demostraría que la democracia funciona y ese Gobierno con Pablo Iglesias de Presidente sería perfectamente legítimo] .

Este movimiento de la mafia [mafia es todo lo que no les da la razón; mafia son los millones de españoles, fachas y viejos en su mayoría, que no votan a los partidos que les gustan] ha hecho caer las máscaras de los actores [claro, ellos no tienen máscaras; de gobernar ellos seguro que veríamos nuevas elecciones libres, se respetaría la ley y la Constitución, y enormes longanizas crecerían en los árboles de la patria]. El Régimen está tocado [sí, se nota en los resultados electorales: PP+PSOE+Cs suponen casi el 70% de los votos] y busca recomponerse para continuar los ataques sociales [son sutiles los autores del manifiesto: dibujan la caricatura del malvado banquero que se zampa niños proletarios por mero placer] y los nuevos recortes impuestos desde Bruselas [¿impuestos?Pues vaya mierda de régimen enemigo del pueblo] ahora a través de la gran coalición encubierta [falso, pero vamos, si es una gran coalición lo es de partidos con el apoyo de más de dieciséis millones de españoles; a Unidos Podemos lo votaron cinco millones]. Es precisamente en este momento, con las contradicciones del Régimen a la vista [las vuestras no es que estén a la vista, las vuestras refulgen], cuando debemos salir a las calles [eso, que lo de votar se nos ha dado francamente mal] a manifestar nuestro rechazo a un nuevo robo [nuevo robo=qué mal vota la gente] a nuestra soberanía como pueblo [que se expresa en las manifestaciones y no en las elecciones libres y secretas], a reclamar un proceso constituyente que dé fin al sistema salido de la mal llamada Transición [Exacto: España sigue siendo un régimen autoritario y franquista en el que millones de españoles —franquistas encubiertos o no tanto— se niegan a dejar el poder en manos de los únicos demócratas: ellos].

Las trabajadoras y los trabajadores no nos resignamos [efectivamente: no nos resignamos a no ser mayoría] a ser, una vez más, meros espectadores de lo que es un nuevo golpe de la mafia. Debemos demostrar que su Régimen es pasado [como se observa examinando los resultados de las elecciones] y que solo nosotras [?], desde abajo [traducción: desde la calle a hostia limpia], podemos construir futuro. Frente a su Congreso vacío de democracia [¿qué más se puede decir? ¿hace falta otra prueba de que estamos en presencia de golpistas?] oponemos nuestras plazas llenas de lucha [el lenguaje tabernario del totalitario que se siente fuerte en compañía, a gritos, bajo la consigna, utilizando la descalificación del que no está de acuerdo con él como arma de lucha revolucionaria].

No te quedes en casa. Hacemos frente al golpe de la Mafia con democracia [La perversa destrucción de la semántica. Siempre hemos estado en guerra con Eurasia]. Gritamos NO a la investidura ilegítima [la única legítima es la que nosotros decimos].

Si asistes, ya sabes lo que eres.

 

Es su carácter

 

Los comunistas siempre intentan conseguir en la calle lo que no consiguen en las elecciones. Para ello identifican a todos los demás con la mafia y el fascismo, identifican al partido con la democracia y, si se les deja, van expropiando el poder de las instituciones representativas, trasladándolo a los satélites que controlan.

Para un comunista, la democracia representativa no es democracia. Por eso, tampoco hay contradicción en alcanzar el poder mediante unas elecciones y luego no dejarlo ni en broma.

No hay ninguna sorpresa. Es su manual.

Lo gracioso es que alguien diga que se están quitando la careta. Como si no estuviese en el programa que las elecciones son democráticas si consiguen el poder y una pura fachada hueca controlada por los oscuros poderes tiránicos del capitalismo (aka mercados, troika, ibex) si pierden. Como si pudieran dejar de ser lo que son esencialmente.

 

And now I’m going to tell you about a scorpion. This scorpion wanted to cross a river, so he asked the frog to carry him. No, said the frog, no thank you. If I let you on my back you may sting me and the sting of the scorpion is death. Now, where, asked the scorpion, is the logic in that? For scorpions always try to be logical. If I sting you, you will die. I will drown. So, the frog was convinced and allowed the scorpion on his back. But, just in the middle of the river, he felt a terrible pain and realized that, after all, the scorpion had stung him. Logic! Cried the dying frog as he started under, bearing the scorpion down with him. There is no logic in this! I know, said the scorpion, but I can’t help it – it’s my character. Let’s drink to character.

Malik Mir Sultan Khan

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Es muy poco lo que se conoce de Malik Mir Sultan Khan. Esa ausencia de información, unida a su extraordinaria aparición en el ajedrez mundial durante apenas cinco años, exige mucha cautela a la hora de dar por buenas anécdotas que aparecen en libros, artículos y memorias.

Los datos seguros son los siguientes: que había nacido en la India británica, concretamente en el Punyab; que prácticamente no hablaba inglés; que llegó a Europa acompañando a Sir Malik Mohammed Umar Hayat Khan, soldado, terrateniente y aristócrata; que ganó tres veces el campeonato británico de ajedrez; que era un genio.

Al parecer Sultan Khan aprendió ajedrez de su padre, pero con las reglas del juego tradicional indio (sin enroque y sin la posibilidad de avance inicial del peón de dos escaques). Cuando se convirtió en el ajedrecista más fuerte del Punyab, Sir Umar lo acogió en su casa para que aprendiese ajedrez conforme a las normas internacionales. Dos años más tarde, en 1928, con veintitrés años, se convirtió en campeón de la India, demostrando, al ganar prácticamente todas las partidas (solo firmó unas tablas), que no tenía rival. Sir Umar, que iba a viajar a Londres, se lo llevó consigo. Su primera participación en un torneo de entrenamiento fue mediocre, pero solo un par de meses más tarde, y después de unas clases aceleradas con un fuerte maestro inglés —Frederick Yates— venció en el campeonato británico. Al parecer necesitaba la asistencia constante del secretario personal de Sir Umar, como traductor.

A partir de ese momento, Sultan Khan ingresó en la élite del ajedrez. Participó en tres Olimpiadas (Hamburgo, 1930, Praga, 1931, Folkestone, 1933), en algunos de los más fuertes torneos (Lieja, Hastings, Berna, Londres) y se enfrentó a los más fuertes jugadores de la época. La más famosa de sus partidas es la que le enfrentó a Capablanca, en 1930, en el torneo de Hastings. Capablanca, para muchos estudiosos el ajedrecista más dotado de la historia, afirmó tras jugar ese torneo y perder esa partida que Sultan Khan era un genio. Tenía que serlo para vencer a y hacer tablas con esos monstruos sin saber nada prácticamente de la teoría de aperturas. Sus partidas se caracterizan precisamente por la necesidad de recuperarse en el medio juego de las debilidades que otros maestros creaban en la apertura.

Khan, en esos años, ganó a Capablanca, a Flohr, a Tartakower, a Rubinstein, y obtuvo tablas con dos campeones del mundo de la época, Euwe y Alekhine. La enormidad de este logro es difícil de evaluar. Estamos hablando no solo de los jugadores más fuertes de su época, sino de algunos de los más extraordinarios genios de la historia del ajedrez.

En 1933, Sir Umar volvió al Punyab y con él se marchó Sultan Khan. Se dice que no se aclimató y que siempre estaba enfermo. Es comprensible que se le haya llamado el Ramanujan del ajedrez. Ambos compartieron el talento natural, la ausencia de formación académica y la aversión por la humedad de Londres. A lo mejor también influyó el resultado de la última Olimpiada en la que participó, la menos exitosa. Quizás Khan no pudiera recuperar el tiempo perdido y fuera consciente de que, sin la base teórica y una vez superada la sorpresa inicial, cada vez le iba a resultar más difícil enfrentarse a oponentes que yo no lo subestimaban.

Prácticamente no se supo nada de él hasta su muerte en 1966 (de vez cuando aparecieron noticias en periódicos occidentales sobre aquel jugador indio que asombró al mundo, normalmente falsas; en una de ellas se le confundió con un cantante). Su patrón, muerto en 1944, le había legado una granja. Cuentan sus biógrafos que no enseñó ajedrez a sus hijos para que dedicaran su tiempo a algo útil. A saber si es cierta esa anécdota. No obstante, encaja con lo que contó Reuben Fine, el fortísimo jugador estadounidense, en su libro Lessons From My Games. 

After the tournament [the 1933 Folkestone Olympiad] the American team was invited to the home of Sultan Khan’s master in London. When we were ushered in we were greeted by the maharajah with the remark, “It is an honor for you to be here; ordinarily I converse only with my greyhounds.” Although he was a Mohammedan, the maharajah had been granted special permission to drink intoxicating beverages, and he made liberal use of this dispensation. He presented us with a four-page printed biography telling of his life and exploits; so far as we could see his greatest achievement was to have been born a maharajah. In the meantime Sultan Khan, who was our real entrée to his presence, was treated as a servant by the maharajah (which in fact he was according to Indian law), and we found ourselves in the peculiar position of being waited on at table by a chess grand master.

De sus partidas, la que más me gusta es esta contra Flohr.

Por cierto, entre los datos seguros, el último que he citado es que Khan era un genio. Lo afirmo porque, como ya he contado, es lo que dijo Capablanca, y no vamos a poner en entredicho la opinión del gran cubano, ¿verdad?

 

 

Qué risas

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El Ayuntamiento de Barcelona organiza una exposición en la que incluye unas esculturas, se supone que por su valor simbólico. A una de ellas —la estatua ecuestre de Franco de Josep Viladomat— alguien la había dejado sin cabeza, cuando se encontraba en un depósito municipal.

Al final han tenido que retirar la estatua, completamente destrozada. A nadie le ha preocupado que alguna gente se dedicase lanzar huevos, pintar, colocar banderas, muñecas y finalmente derribar la obra. En particular, a ninguno de los que deberían haberse asegurado de que esto no sucediera.

Es imposible no ver esto como un remedo tragicómico de los juicios inquisitoriales. El citado ante el tribunal que no comparecía era declarado contumaz, más adelante pertinaz, y la pertinacia llevaba a la condena del ausente como si fuera hereje, para después ser quemado en efigie.

Los que, con su dejadez, han permitido que la gente se dedique a destrozar la estatua de Franco simplemente pretendían una condena vicaria. En cierto sentido, todos los que participan en esta farsa se convierten en pseudohéroes que llevan a cabo una pseudojusticia realizando actos en los que el único riesgo es la muerte de alguna neurona por falta de uso.

Otra cosa es el precio que pagamos por este abuso del tiempo y del espacio. Crece la barbarie, pero hay que ver lo que nos reímos.

 

Profesores que transmiten conocimiento

María Antonia Trujillo, antigua consejera de fomento de la Junta de Extremadura, antigua ministra de urbanismo y vivienda, doctora en Derecho y profesora de derecho constitucional en la Universidad de Extremadura ha concedido una estupefaciente entrevista en Onda Cero.

Merece la pena escucharla completa, para poder comprender hasta qué punto están jodidos los alumnos de la señora Trujillo.

Algunas perlas:

“En la universidad de la democracia no se adoctrina al alumnado. El profesor enseña, transmite conocimiento y contribuye a que el alumno tenga un espíritu crítico”.

“La universidad no necesita ningún tipo de control”.

“Ahora estamos casi en otra transición”.

“Hay unas cámaras que se han elegido, que el Congreso de los Diputados no puede llegar a la investidura porque no se requieren las mayorías necesarias, pero todo eso está previsto en la Constitución española”.

“Lo ideal sería que hubiera Gobierno, pero la gente en la calle dice que está muy bien, que no pasa absolutamente nada”.

“La segunda o tercera noticia ha sido la expulsión de inmigrantes que vienen a ganarse la vida a nuestro país”.

[Sobre la impedida conferencia de Cebrián y González] “No ha habido ninguna fuerza ni ninguna violencia. Ha habido una protesta del alumnado”.

“Aquí han sido los conferenciantes quienes han decidido no celebrar la conferencia”.

“Con todo lo que está pasando en el mundo me parece anecdótico”.

“Los alumnos han ejercido la libertad de expresión … Hay mucha jurisprudencia … Los alumnos estaban expresándose, manifestándose”.

Si no se les iba a dejar impartir la conferencia está bien que se hayan marchado, pero es que de verdad, de Felipe González está la gente muy cansada ya en la calle y de Cebrián es que la gente no lo conoce y de verdad como los estamos escuchando todos los días a través de los medios de comunicación … seguro que la imparten en otro sitio y no les va a pasar nada”. “Aquí no ha habido violencia”.

“La gente está hasta el gorro”. “En la calle, en los bares, en las farmacias, en su casa”.

“Todos los días explico en la universidad la libertad de información; más bien la manipulación informativa y la desinformación que pueda existir en muchos medios”

“Hemos tenido editoriales de El País todos los días en un ejercicio nauseabundo y vomitivo de manipulación de la ciudadanía”.

“Se lo voy a explicar como jurista y como profesora universitaria … yo he dicho que los dos ejercían su libertad de expresión, pero sabe usted que el que tiene un cargo público, el que es una persona pública, tiene una servidumbre respecto al ejercicio de determinados derechos; usted, como periodista sabe que puede publicar determinadas cosas respecto de ciertas personas pública y que nunca se le va a plantear una injuria ni una calumnia … pues aquí pasa lo mismo. Cuando hay libertad de expresión, por un lado de alumno,y por otro lado libertad de expresión de personalidades públicas, prevalece la libertad de expresión del alumno”. “Cuando hay dos derechos fundamentales en litigio prevalece uno”. “Prevalece la libertad de expresión del alumnado en una manifestación pacífica”

“No sé qué es estar encapuchado” “Tampoco se les puede reconocer [el rostro] a las monjas ni a las mujeres musulmanas con el velo”.

Hasta Felipe González era Isidoro en el franquismo y estaba escondido por ahí“. Cuando el periodista dice, asombrado, “en el franquismo señora Trujillo” añade: “bueno es que realmente España necesita una nueva transición, una vuelta a las instituciones“.

“Cuando una persona es una persona pública. Felipe González es una personalidad. Cebrián también aunque la gente no lo conoce”.

“En el país están los inmigrantes a punto de ser expulsados y no abren las noticias”.

“Por fin la Universidad se está moviendo”.

“Esto es como cuando se manifiestan delante de su casa pero usted no puede salir ni sacar el coche”. “Aquí ha prevalecido la libertad de expresión de los alumnos que han impedido la celebración de una conferencia, pero no pasa nada, si al señor Felipe González y al señor Cebrián todos los días nos dedican sus editoriales … seguro que mañana en otro lugar podrán impartir esa conferencia y serán otros ciudadanos los beneficiados por su sabiduría …”

“Normalidad democrática en un acto académico” …. “que se pueda celebrar o que haya casos en los que no se pueda celebrar”.

Fuera de la entrevista, vean este tuit:

No creo que haga falta explicar gran cosa. Como es evidente, la libertad de expresión no ampara la violencia ni la coacción. Como es evidente, la libertad de expresión consiste en expresar opiniones, ideas, creencias, y en transmitir información libremente, pero no en impedir a otros que hagan eso mismo. Más aún cuando alguien ha reservado un espacio y anunciado que en él va a exponer esas ideas u opiniones. Y sí, es cierto que hay numerosa jurisprudencia civil, constitucional e internacional sobre cuál ha de ser la solución cuando hay conflicto de derechos, pero la señora Trujillo manipula esa jurisprudencia cuando la aplica a este caso. Esa jurisprudencia se creó para casos típicos (libertad de manifestación vs libertad deambulatoria y, sobre todo, libertad de expresión vs derecho al honor). Esos casos típicos son resultado de una realidad: hay supuestos en los que es imposible ejercer una libertad sin afectar a la libertad de otros. Sin embargo, aquí no hay un conflicto entre derechos fundamentales distintos. Felipe González y Juan Luis Cebrián pueden dar esa conferencia y los estudiantes pueden protestar contra ella sin que haya colisión de ningún tipo. La colisión es resultado de la invasión del espacio ajeno y de la coacción. Y, en todo caso, aquí no hay conflicto entre derechos diferentes, por cuanto, en ambos casos se “estaría ejerciendo” el mismo derecho fundamental: el derecho a la libertad de expresión (aunque yo sostengo que no: que los manifestantes no ejercitan un derecho, sino que sobrepasan su límite al coaccionar a otros). La propia señora Trujillo lo admite, cuando afirma cosas como las siguientes:

a) Que esos señores pueden hablar en otro lugar. Es decir, que su libertad de expresión consiste en hablar donde la señora Trujillo y esos “manifestantes” deciden.

b) Que el propio González se ocultaba bajo una identidad falsa durante un régimen autoritario y que necesitamos una segunda transición. La comparación demuestra que la señora Trujillo considera la coacción de los estudiantes como una respuesta a una falta de libertad.

c) Que es perfectamente normal (“no pasa nada”) que unos señores impidan a otros hablar. Por lo visto, habría sido normal también que los señores González y Cebrián acudiesen al acto acompañados de tres mil simpatizantes con los rostros ocultos y que se dedicasen a gritar más que los estudiantes, a empujar más que los estudiantes y a insultar más que los estudiantes. Es decir, que parece que el asunto (en el planteamiento “técnico” que realiza la señora Trujillo) va de quién tiene más capacidad de coacción.

Termino. Por si alguien tiene interés en saber qué dice la jurisprudencia sobre colisión de derechos, vean una cita paradigmática (en este caso de una sentencia del Trubunal Supremo, Sentencia núm. 798/2013 de 30 diciembre) y díganme si tiene algo que ver con este caso:

TERCERO

Libertad de expresión y derecho al honor.

A) El artículo 20.1.a ) y. d)  CE  … reconoce como derecho fundamental … el derecho a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción y el derecho comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión, y el  artículo 18.1  CE reconoce con igual grado de protección el derecho al honor.

La libertad de expresión, reconocida en el  artículo 20  CE , tiene un campo de acción más amplio que la libertad de información … porque no comprende como esta la comunicación de hechos, sino la emisión de juicios, creencias, pensamientos y opiniones de carácter personal y subjetivo. La libertad de información comprende la comunicación de hechos susceptibles de contraste con datos objetivos y tiene como titulares a los miembros de la colectividad y a los profesionales del periodismo.

(…)

El artículo 7.7  LPDH  (RCL 1982, 1197)  define el derecho al honor en un sentido negativo, desde el punto de vista de considerar que hay intromisión por la imputación de hechos o la manifestación de juicios de valor a través de acciones o expresiones que de cualquier modo lesionen la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación. Doctrinalmente se ha definido como dignidad personal reflejada en la consideración de los demás y en el sentimiento de la propia persona. (… )

El derecho al honor, según reiterada jurisprudencia, se encuentra limitado por las libertades de expresión e información.

La limitación del derecho al honor por las libertades de expresión e información tiene lugar cuando se produce un conflicto entre ambos derechos, el cual debe ser resuelto mediante técnicas de ponderación, teniendo en cuenta las circunstancias del caso (…)

B) La técnica de ponderación exige valorar, en primer término, el peso en abstracto de los respectivos derechos fundamentales que entran en colisión. Desde este punto de vista, la ponderación (i) debe respetar la posición prevalente que ostentan los derechos a la libertad de expresión e información sobre el derecho al honor por resultar esencial como garantía para la formación de una opinión pública libre, indispensable para el pluralismo político que exige el principio democrático ( STS 11 de marzo de 2009, RC n.° 1457/2006 ). La protección constitucional de las libertades de información y de expresión alcanza un máximo nivel cuando la libertad es ejercitada por los profesionales de la información a través del vehículo institucionalizado de formación de la opinión pública que es la prensa, entendida en su más amplia acepción (…) Este criterio jurisprudencial es hoy admitido expresamente por el artículo 11 CDFUE  (LCEur 2007, 2329), el cual, al reconocer los derechos a la libertad de expresión y a recibir y comunicar información, hace una referencia específica al respeto a la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo; (ii) debe tener en cuenta que la libertad de expresión, según su propia naturaleza, comprende la crítica de la conducta de otro, aun cuando sea desabrida y pueda molestar, inquietar o disgustar a aquel contra quien se dirige (…) pues así lo requieren el pluralismo, la tolerancia y el espíritu de apertura, sin los cuales no existe «sociedad democrática (…)

C) La técnica de ponderación exige valorar, en segundo término, el peso relativo de los respectivos derechos fundamentales que entran en colisión.

Desde esta perspectiva, (i) la ponderación debe tener en cuenta si la información o la critica se proyecta sobre personas que ejerzan un cargo público o una profesión de notoriedad o proyección pública (…) pues entonces el peso de la libertad de información e expresión es más intenso, como establece el artículo 8.2.a) LPDH, en relación con el derecho a la propia imagen aplicando un principio que debe referirse también al derecho al honor. En relación con aquel derecho, la STS 17 de diciembre de 1997 (no afectada en este aspecto por la STC 24 de abril de 2002 ) declara que la «proyección pública» se reconoce en general por razones diversas: por la actividad política, por la profesión, por la relación con un importante suceso, por la trascendencia económica y por la relación social, entre otras circunstancias. En suma, la relevancia pública o interés general de la noticia constituye un requisito para que pueda hacerse valer la prevalencia del derecho a la libertad de información y de expresión cuando las noticias comunicadas o las expresiones proferidas redunden en descrédito del afectado; (ii) la libertad de información, dado su objeto de puesta en conocimiento de hechos, cuando comporta la transmisión de noticias que redundan en descrédito de la persona, para que pueda prevalecer sobre el derecho al honor exige que la información cumpla el requisito de la veracidad, a diferencia de lo que ocurre con la libertad de expresión, que protege la emisión de opiniones; (iii) la protección del derecho al honor debe prevalecer frente a la libertad de expresión cuando se emplean frases y expresiones ultrajantes u ofensivas, sin relación con las ideas u opiniones que se expongan, y por tanto, innecesarias a este propósito, dado que el artículo 20.1 a) CE no reconoce un pretendido derecho al insulto, que sería, por lo demás, incompatible con ella (…)

En relación con ese último punto, de acuerdo con una concepción pragmática del lenguaje adaptada a las concepciones sociales, la jurisprudencia mantiene la prevalencia de la libertad de expresión cuando se emplean expresiones que, aun aisladamente ofensivas, al ser puestas en relación con la información que se pretende comunicar o con la situación política o social en que tiene lugar la crítica experimentan una disminución de su significación ofensiva y sugieren un aumento del grado de tolerancia exigible, aunque puedan no ser plenamente justificables (el artículo 2.1 LPDH se remite a los usos sociales como delimitadores de la protección civil del honor).

La jurisprudencia, en efecto, admite que se refuerza la prevalencia de la libertad de expresión respecto del derecho de honor en contextos de contienda política (…)

Sin embargo, estas consideraciones no deben limitarse al ámbito estricto del ágora política, sino que la jurisprudencia viene aplicando idénticos principios a supuestos de tensión o conflicto laboral, sindical, deportivo, procesal, y otros. (…)

CUARTO

.- Aplicación de la doctrina al caso enjuiciado.

La aplicación de los criterios enunciados al caso examinado, aun en contra del dictamen del Ministerio Fiscal, lleva a la conclusión de que en el pertinente juicio de ponderación entre ambos derechos debemos inclinarnos a favor de la prevalencia de la protección del Derecho al Honor del demandante.

En efecto, en el presente caso, atendido el contexto en el que se producen las expresiones, la proyección pública e interés general de las declaraciones objeto de controversia, así como el refuerzo de la prevalencia de lalibertad de expresión en contextos de contienda política, la ponderación del peso relativo de los derechos fundamentales que entran en liza se centra, primordialmente, en la gravedad de las expresiones declaradas y su posible extralimitación del marco de la libertad de expresión . Al respecto, como señala la sentencia de Primera Instancia, las declaraciones vertidas, particularmente las referidas a su condición o función de “sádico” o de “menospreciador” de las mujeres, objetivamente analizadas, esto es, ya en sí mismas consideradas, como en su contexto, resultan inequívocamente expresivas del menosprecio personal, la vejación injustificada y el insulto, transgrediéndose el límite de las manifestaciones protegidas por la libertad de expresión , aún en un contexto de contienda política, y resultando innecesarias para expresar, libremente, la opinión o valoración de la cuestión o ámbito tratado.

 

 

Sentencias a mí

El Tribunal Constitucional declara nula una norma que prohibía las corridas de toros en Cataluña. No conocemos la sentencia, ni el voto particular que se anuncia. Solo la nota de prensa. El asunto enjuiciado no tiene que ver con la bondad o maldad de la fiesta de toros, sino con la competencia para prohibirla. Sin leer la sentencia y los votos particulares es absurdo anticipar una opinión sobre los argumentos utilizados. Los que aparecen en la nota de prensa son un resumen (y no se dice en ella prácticamente nada del voto particular). Por tanto, ya comentaré la sentencia cuando la conozcamos.

Esta prevención no ha afectado, sin embargo, a nuestros amigos los políticos. En concreto a aquellos a los que la sentencia no ha gustado. Las reacciones que aparecen en El País son las esperadas. Así, Ada Colau:

La alcaldesa de Barcelona ha decidido que las “normativas” se encuentran por encima del Tribunal Constitucional, órgano encargado de velar precisamente por que esas normas sean válidas y se ajusten a la norma suprema, la Constitución. A la alcaldesa, “lo que diga” el Tribunal Constitucional se la sopla, que ella es más chula que un ocho y ella decide qué normativa hay que cumplir y cuál no.

Este señor, que es abogado y consejero de justicia de la Generalidad, dice lo que sigue:

No. No es verdad. Esa protesta hay que dirigirla al parlamento español, a las normas vigentes y a la propia jurisprudencia que consideran la fiesta de toros como producto cultural. Por cierto, es indudable que es un producto cultural (como lo era la lucha de gladiadores). Otra cosa es que deba ser prohibida. Y eso es lo que no aparece en el tuit: quién puede o no prohibir los toros, eso es lo que se decidía en la sentencia.

No voy a mencionar a los representantes de los partidos secesionistas. Para qué perder el tiempo con gente que hace mucho decidió pasarse la ley por el forro. No obstante, me ha hecho gracia algo que ha dicho Josep Rull:

“no volverán a haber corridas de toros diga lo que diga el Tribunal Constitucional”. En su opinión, la Generalitat tiene “capacidad de regulación y es muy fácil” evitar la celebración de corridas. Rull ha evitado concretar qué medidas se pueden tomar, pero ha explicado que en los próximos días analizarán la sentencia para decidir qué opciones hay “para hacer imposible que haya corridas de todos”.

El señor Rull ha dado muestras, mucho antes, de su facilidad para poner sus argumentos al servicio del fraude de ley. De nuevo vuelve a soltar una parrafada guiñando el ojo como si fuese lo más natural del mundo utilizar las competencias autonómicas para hacer imposible el cumplimiento de una sentencia del Tribunal Constitucional. Más aún, lo dice abiertamente. Es tal su desfachatez que, en vez de callar y desarrollar una normativa que haga más exigente (por ejemplo) la regulación, justificándola en la necesidad de proteger a las reses bravas hasta el momento de la corrida, incluso llegando al punto de que sean inviables económicamente, saca pecho y dice que se inventará lo que haga falta (“es muy fácil”) para descojonarse en la cara de los magistrados taurinos y peperos. Luego, cuando alguien impugne en los tribunales esas normas, pondrá cara de sorprendido, dirá que la norma no busca que no se cumpla la sentencia, sino otra cosa muy bien argumentada, y eso a pesar de que anunció el fraude de ley el mismo día de la sentencia. Es como lo de los presuntos desobedientes Artur Mas y compañía, que, después de anunciar públicamente que estaban dispuestos al martirio, ahora van por todas partes diciendo, “¿desobedecer? ¿yo? No sé de qué me habla”.

La señora Hortènsia Grau, diputada de Catalunya Sí que Es Pot ha dicho que mucha gente está en Cataluña en contra de los toros. Que son mayoría, vamos. No sé si es cierto, pero en cualquier caso da igual. Nadie ha dicho que la ley no contase con mayoría en el parlamento catalán.

El diputado socialista Jordi Terrades dice que “desde el PSC no compartimos la sentencia del TC”. Por lo visto ya la tienen (aunque no sé si se ha redactado completa) y se la han leído. No solo ha afirmado esto: ha dicho que los del PSC quieren  “acompañar” a la Generalitat a “buscar la fórmula que haga imposible” que en Cataluña se vuelvan a celebrar corridas de toros. El PSC nunca falla: a la hora de decidir entre que se cumpla la ley y una buena felación en grupo, siempre opta por la felación en grupo. Que no quieren parecer aguafiestas.

Tampoco podía faltar Alberto Garzón: “El Tribunal Constitucional tumba la prohibición de los toros en Cataluña. El TC respalda así la barbarie y la tortura animal”. Otro que tal baila: por lo visto los magistrados del Tribunal Constitucional, afectados por el horror de la “tortura” a los animales, tendrían que haber encontrado un argumento para dejar de cumplir su función constitucional: decidir sobre aquello concreto que se les plantea (en este caso una cuestión de competencias).

Una vez más va a dar igual lo que diga la sentencia. La deslealtad es rentable y el desprestigio de las instituciones un objetivo político. Y nosotros somos su coartada.

 

 

Un debate epistemológico de puta madre

 

Leo que Iglesias elogia el panfleto. Y yo elogio su sinceridad. Los diputados de Podemos, liderados por Iglesias, son partidarios entusiastas de la acción. En cierto sentido eso es lo que es un panfleto. No digo que no pueda haber inteligencia detrás de un panfleto, pero por definición esa inteligencia no se dirige a desarrollar un argumento. El panfleto es breve, manipulador, a menudo difamatorio y siempre es contra alguien o algo. El que usa panfletos puede que quiera convencer, pero desde luego no está dispuesto a ser convencido. Por eso el panfleto es una llamada a la acción: tengo razón y punto, tú eres un mierda y si protestas te arreo un mamporro. Un panfleto es, en suma, una muestra de mala educación. También es una muestra de mala educación entrar en un parlamento y dedicarte habitualmente al teatro (ellos lo llaman visibilización), utilizando cartelitos, camisetas y eso tan poco moderno que ahora se conoce como lenguaje no verbal. Esas representaciones simbólicas tan poco sofisticadas y esas consignas panfletarias, además, son una demostración de clasismo. Ciertas “élites” siempre han creído que sus análisis de la realidad son demasiado complicados y que al pueblo hay que dirigirlo. Como la gente es idiota y no sabe lo que quiere, ni comprende las profundas trampas del sistema, capaz de crear una superestructura que enmascara la realidad de la dominación, a esa gente hay que engañarla con píldoras que suenen rotundas y cojonudas, que no nos exijan pensar demasiado y en las que la culpa siempre la tenga otro.

El hombre de acción no cree en al acuerdo, no cree en el razonamiento. Cree en el movimiento. Ellos ya han localizado el lugar en el que se sitúa el mal, han formalizado sus explicaciones circulares y ya saben cuál es la forma de acabar con aquel. Básicamente poder aplicar sus programas, que son una versión ampliada de su visión panfletaria: la manifestación permanente, la movilización permanente, la búsqueda permanente del enemigo exterior o interior hasta que la realidad coincida con sus explicaciones. Nunca el acuerdo imperfecto, la rendición de cuentas o el análisis limitado y objetivo de lo que hacen y de sus contradicciones.

Para el hombre de acción, un parlamento es un obstáculo, salvo que lo controle. Los parlamentos son un coñazo: hay reglas de intervención, presentación de propuestas y debate; en ellos se cuentan votos y hay turnos de palabra; hay comportamientos sancionados, entre ellos los que más gustan al hombre de acción; en ellos se hacen leyes, pero lentamente, después de discusiones técnicas en las que intervienen personas aburridas que se empeñan en que las normas sean coherentes y tengan alguna lógica interna. Los parlamentos tienen competencias y no lo pueden todo.

El hombre de acción prefiere al camarero del bar del Congreso, antes que al diputado de otro partido, y si por él fuera, cagoendiós, para acabar la jornada tomando algún despacho a hostia limpia.

Por cierto, esta entrevista es fantástica. También recomiendo esta otra, igual de profunda.