Qué asco: un abogado alegando que su cliente tiene derechos

 

En España no estamos demasiado acostumbrados a tener derechos y ejercerlos con normalidad. Firmamos documentos sin leerlos y sin asesorarnos porque hacer otra cosa es ser un desconfiado; nos cabreamos si antes de firmar un contrato alguien nos pide que exhibamos el DNI; y cuando la policía nos detiene nos ponemos a contar a los amables agentes del orden nuestra biografía completa (incluida la de todos nuestros parientes hasta el grado cuarto colateral por consanguinidad y afinidad), venga o no a cuento, que todo esto ha tenido que ser un error. El que dice “no voy a contestar” termina pasando una noche en los calabozos, pero el que contesta también, normalmente, aunque no tendría por qué influir o no. Y no les digo nada si el acusado no contesta, no ya delante de un policía, sino de un juez. ¡Es intolerable! El que no responde a un juez es un presunto criminal asesorado por uno de esos sujetos indeseables conocidos como abogados y que conoce bien las artimañas que usan los delincuentes habituales para salir bien librados.

Este comportamiento explica que haya tantos que se escandalicen porque un abogado en un juicio penal, al defender a una persona jurídica como responsable civil subsidiario, utilice todos los argumentos legales a su alcance para que su cliente salga absuelto (hoy, por ejemplo, Carlos Alsina le preguntaba a Alfonso Alonso como si esto fuera un despropósito y Alonso no contestaba, porque imagino que está de acuerdo). Porque es un escándalo que un abogado ejercite los derechos que le ley le reconoce y plantee que una instrucción puede estar afectada por una causa de nulidad como consecuencia de un exceso aberrante: que un juez de instrucción ordenase escuchas indiscriminadas que afectaban a un área tan sensible como el de las conversaciones abogado-cliente. Esta práctica, propia de los peores Estados totalitarios, al parecer no puede ser utilizada como argumento legal porque lo que procede es que el abogado, en el juicio, confiese todo, responda a todo, dé todo por bueno, y a ser posible le eche la culpa de todo a alguien que no está siendo juzgado.

Lo que en cualquier lugar civilizado del mundo se vería como una sana expresión de un sistema de garantías, en España es un escándalo. Más aún, si prospera la alegación de nulidad de los abogados, la gente verá esto como un triunfo de los corruptos, cuando sería justo lo contrario: un freno a una corrupción mucho más grave, la de los Estados que no respetan las reglas.

Al parecer, lo normal, es un juicio colectivo en un estadio de fútbol. Un juicio sin límites, en el que se pueda tratar todo, sin orden ni concierto, sin esos pasos previos que aparecen en leyes hechas para amparar a los delincuentes, con sus plazos, sus normas, sus motivaciones, sus hitos. Qué aburrido y qué limitador para la verdad es eso de los procedimientos y los límites al poder coactivo del Estado.

Si no tienes nada que ocultar, claro.

ACTUALIZACIÓN: Como S me indica que Alsina, en su monólogo no se escandaliza, he mirado el monólogo. Es curioso, porque naturalmente que se escandaliza. Inteligentemente vende algo impresentable; y se escandaliza, natrualmente. Es este:

¿De verdad quiere el PP que se anule el juicio de la Gürtel? [¿Y por qué no va a querer?] ¿En serio? [¿Por qué no en serio?] ¿Hace suya el PP la postura que expresó ayer su abogado en la sala de justicia [los abogados representan a sus clientes, hablan por sus clientes, ¿qué pretende insinuar con esto el locutor?], se adhiere a las peticiones de nulidad que han planteado, salvo Correa, todos los otros integrantes de la cabalgata corrupta (presuntamente corrupta) [Muy feo eso de decir corrupto y luego añadir lo de presuntamente corrupto: el locutor ya ha juzgado, aunque diga que no].

El Partido Popular no es un procesado más [ese violador no es un procesado más; ese pederasta no es un procesado más; ese genocida no es un procesado más]. Como todo procesado —en su caso por haberse beneficiado de los delitos que cometían otros (partícipe a título lucrativo)— tiene derecho a intentar salir exonerado(de eso se trata la labor de las defensas) [La frase que se supone justifica todo: justo la que incluye S en su comentario; la frase que va justo antes de toda una gigantesca adversativa]. Pero a diferencia de los demás acusados, el PP, procesado y todo, sigue siendo el partido político que gobierna el país [Vaya, noticia impactante: los ciudadanos que han votado lo saben]. Es el partido que dice haber aprendido la lección. El que presume de estar colaborando, sólo faltaba, con las investigaciones judiciales [Justo lo que digo en la entrada: si denuncias una irregularidad o si ejercitas tus derechos es que algo tienes que ocultar]. El que proclama ya tomó medidas contra los gurtelianos, repudió a Bárcenas, mandó a paseo al Bigotes y el Albondiguilla. El que incorporó a su argumentario la idea de que procesos judiciales como éste demuestran que el sistema funciona y que la impunidad no existe [Cojonudo: cuando usas los resortes del sistema -resortes comunes a todo sistema civilizado- es que impugnas que el sistema funcione. ¿Verdad? Por lo visto denunciar una irregularidad convierte todas esas actuaciones -reales o presuntas- del PP en mendaces. Para que las creamos el abogado del PP (y el PP) tienen que renunciar a sus derechos y confesar lo que el periodista ya sabe que es cierto -presuntamente cierto-].

Es el mismo PP que se incomoda cuando se le recuerda la defensa que hizo en 2009 de su tesorero, la virulencia con que arremetió contra el juez Garzón, al que acusaban —lo recordarán Cospedal o Trillo, porque ambos llevaban la voz cantante— de abrir una causa general por razones políticas, del que recordaban a todas horas que había sido secretario de Estado con Felipe [ah, como se incomoda no se puede decir ya nada de un exmagistrado condenado por vulnerar los derechos fundamentales de presos, que ordenó una escucha inadmisible en cualquier país serio].

Se supone que este PP que está en el banquillo es el de aquella otra época en la que fingía no saber lo que tenía dentro [valiente gilipollez] . El que buscaba la argucia, el truco, para que los procedimientos judiciales naufragaran [la argucia, el truco. Si llego a tener esta pieza cuando escribí mi entrada mis comentarios sobre Alsina habrían sido mucho más duros. Es lo de siempre: putos abogados de mierda, siempre intentando evitar que los malos paguen por sus crímenes]. Pero el PP de ahora sostiene que ya no está en eso. Que nada más lejos de su ánimo que intentar eludir la responsabilidad [la que aún no se ha determinado, pero eso qué más da]. Pero entonces aparece su abogado y vuelve a poner el foco en Peñas, el que grabó conversaciones, y en Garzón, el primer instructor, para pedir que se anule todo el proceso [Todo está aquí. Todo].

Ésta es la paradoja, poco afortunada para el partido que nos gobierna: Correa no ha pedido que se anule el juicio de la Gurtel. El PP, sí.

Lamentable.

 

SEGUNDA ACTUALIZACIÓN: Envía Carlos Alsina un largo comentario a esta entrada. Por su interés, lo incluyo en la propia entrada:

Estimado Tsevan:

Mi comentario a su comentario podría titularse “ni asco, ni escándalo, ni por un abogado”. O también, “qué necesidad hay de leer un texto al revés pudiéndolo leer tal como está escrito”.

Del primer párrafo que usted escribe (”En España no estamos…”) me limito a decir que no me reconozco en ese país que usted describe. Imagino que su descripción de cómo somos o actuamos en España es fruto de su experiencia personal y que, tal vez, incurre en la tentación de generalizar elevando su percepción a la categoría de diagnóstico patrio. Me abstengo.

Por alusiones, empezaré por aclararle que no considero “indeseables” a los abogados, ni me escandaliza que un abogado ejercite su derechos, ni pretendo que un abogado tenga que dar por bueno todo lo realizado en la fase de instrucción. Tengo presente, por otra parte, que las escuchas ilegalmente ordenadas por el primer juez de instrucción ya fueron anuladas y sacadas de la causa y que será el tribunal quien establezca si existe causa de nulidad. También tengo presente que la petición de nulidad ya fue formulada por diversos abogados en la fase de instrucción y existen pronunciamientos al respecto del juez de instrucción Ruz y de la sección cuarta de lo Penal de la Audiencia. Ésta última, 2014, rechazó que existiera contaminación procesal, validó la licitud de las demás pruebas practicadas y añadió que obrar de otro modo conduciría a amparar la impunidad. En todo caso, habrá que ver qué dice el tribunal juzgador. Mi pronóstico es que compartirá el criterio de la sección cuarta.

Aclarado que no me escandaliza que un abogado recurra a todos los instrumentos que considere oportunos para hacer su trabajo y que no comparto su idea de que España es un país incivilizado, paso a comentar las apreciaciones que hace al texto de mi monólogo.

Paso por alto su afán en responder usted por el PP a las preguntas que no ha respondido el PP (es usted muy libre de erigirse en portavoz oficioso de quien desee, pero entenderá que yo prefiera esperar a que responda el interpelado). Lo de decir “corrupto” y luego añadir “presuntamente corrupto” es, para usted, “muy feo” porque considera que “el locutor ya ha juzgado”. En cierto modo, tiene usted razón. Decirlo en ese orden significa recordar que no existe aún sentencia en el caso Gurtel, circunstancia que no impide que quien le habla tenga una opinión formada sobre el caso, basada en las actuaciones judiciales y las pruebas aportadas en los siete años de instrucción. Si usted quiere llamar a mi opinión formada sobre este caso “juicio” le concedo que el diccionario le ampara. Naturalmente que yo tengo un juicio formado sobre el caso y sus protagonistas y como tal lo emito. El día que exista sentencia firme podremos usted y yo volver a este punto y valorar su mi juicio era coincidente con el del tribunal o todo lo contrario.

La inclusión que hace usted de “el violador”, “el pederasta”, “el genocida” en su escrito entiendo que es un truco (burdo) para darle pretendida fuerza al texto, pero absurda, en mi opinión, en la medida en que yo mismo explico por qué digo que “el PP no es un procesado cualquiera”. La broma que se permite hacer sobre mi afirmación de que el PP gobierna nuestro país (escribe usted “vaya, noticia impactante”) es simpática, aunque repetida: precisamente con esa broma empecé yo el monólogo, como usted sabe: “Les voy a decir una cosa que ustedes ya saben”. Llega tarde.

A partir de ese punto incurre usted, en mi opinión, en un notable error de apreciación sobre lo que yo estoy diciendo. En primer lugar, porque yo no cuestiono que el abogado pueda actuar como considere oportuno, lo que cuestiono es la coherencia entre el discurso que hace el PP fuera de la sala de justicia y el que su representación hace dentro. Si usted tiene constancia de que el Partido Popular, a través de cualquiera de sus portavoces, ha reclamado la anulación de la instrucción o el juicio del caso Gürtel le agradeceré que me haga llegar la información de que dispone. Yo, hasta el día en que el abogado Santos pidió la nulidad, no tenía noticias de que ésa fuera la posición del PP. me consta que muchos dirigentes de ese partido, tampoco. Bien al contrario, lo que el Partido Popular ha venido diciendo en los últimos años —resuelto ya el asunto de las grabaciones de Garzón— es que los acusados de esta trama se aprovecharon del partido y le perjudicaron con sus actividades corruptas. Si el PP, en su reconocimiento de errores, ha lamentado públicamente no haber detectado, atajado y combatido a esta trama de corrupción, entiendo (espero que no le resulte raro) que está dando por hecha la condición de corruptos de los implicados. No sólo eso, el PP trató —como usted sabe— de personarse como parte afectada en esta causa. Quiso ser acusador, pero el juez instructor rechazó la solicitud y terminó señalándolo como acusado como “partícipe a título lucrativo”.

Que su abogado desempolve a Garzón y pida la nulidad es muy legítimo. Tan legítimo como que yo me pregunte cuál es entonces la postura verdadera del PP, si la de dentro o la de fuera de la sala. Porque, desde mi punto de vista, es coherente con la posición oficial del PP defender en el juicio que no se benefició de las actividades de los otros procesados y que la investigación no ha acreditado que ese beneficio se produjera. Pedir la nulidad de todo el proceso va bastante más allá de eso y tendría, de conseguirse, el paradójico efecto de dejar libre de castigo a aquellos a los que el mismo partido quería acusar por haberle perjudicado gravemente. La absolución puede buscarse sin necesidad de que se anule el proceso. Ésta era la postura del PP. Hasta ahora.

Usted, naturalmente, puede tener un punto de vista diferente al mío, sólo faltaba. Y está en su derecho a emplear expresiones tan enjundiosas como “valiente gilipollez”. Lo que me incomoda es que me atribuya usted opiniones y estados de ánimo que ni he expresado ni tengo. No opino que los “putos abogados de mierda” estén “siempre intentando evitar que los malos paguen por sus crímenes” (exhibe usted gran soltura para hacer juicios de intenciones desnortados) ni que el que “no responda al juez sea un presunto criminal asesorado por un indeseable”. Entiéndame, todo eso está en su cabeza, no en la mía. De argucias y trucos hablamos otro día, si usted quiere. 2009 fue un año muy ilustrativo en esa materia.

Concluyo. Mi pretensión, estimado Tsevan, es modesta: que el Partido Popular explique si, como ha dicho el abogado que le representa, está reclamando la nulidad de este juicio. Y si es así, cuando y por qué cambió de criterio. Y sí, Alfonso Alonso se resistió a contestar porque en absoluto desea que esa nulidad se produzca. Creo que Feijoo lo expresó aún con más claridad hace unas horas.

Espero haber contribuido a aclararle qué sostengo y qué no. Le agradeceré que no me use como ejemplo de esa España que describe al comienzo porque yo no soy representativo ni nada, y porque ese país del que habla usted me resulta ajeno.

Un cordial saludo.
Carlos Alsina.

 

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24 comentarios en “Qué asco: un abogado alegando que su cliente tiene derechos

  1. ¿Quién se escandaliza, cuatro en Tuister y tres en “Cartas al director”? Alsina, no, desde luego. No he escuchado la entrevista a Alonso, sí su monologo de las ocho:

    “Como acusado que es, es verdad que tiene derecho a intentar salir exonerado, y de eso trata la labor de los abogados defensores: de recurrir a todos los argumentos que se les ocurra para intentar que su defendido, su cliente, sea absuelto”

    No acabo de entender ese tiro por elevación, esa reducción al absurdo de los juicios en campos de fútbol.

  2. S, no he escuchado el monólogo. Solo la conversación. Pero me pregunto, ¿si le parece normal por qué le pregunta a Alonso?

    En cuanto a la elevación, la entrada no iba dirigida a Alsina. Ya ayer, como consecuencia de un titular falso en El Confidencial y de otras noticias -más ajustadas- vi a mucha gente escandalizarse y decir muchas burradas. Y lo que llama elevación es una llamada a lo que puede terminar pasando cuando olvidamos ciertas cosas. Como me conoce, sabe que llevo años hablando de esto, en casos muy diversos, y que muchad veces afectan a tipos a los que la mayoría querría linchar.

  3. Claro que tendrá el PP su derecho a defenderse como mejor pueda. Al igual que lo tuvo a presentarse como acusación particular en el mismo caso.
    Lo que me gustaría saber es si se trata de una estrategia inteligente. Si habiendo sido solicitada la anulación de la prueba por el resto de acusados, el hecho de que el PP también la pida ayuda en algo.
    Luego está la vertiente ética. Ahí no creo que tenga un pase.

  4. Fulgencio, es que yo creo que tampoco hay reproche en lo que llama la vertiente ética. Ahí está el meollo. No se debería nunca reprochar a alguien que haga uso de sus derechos. Si voluntariamente alguien quiere confesar o reconocer algo o lo que sea, me parece estupendo. Pero no deberíamos extraer ninguna conclusión del hecho de que alguien decida defenderse usando la ley. Y en el momento en que nos quejamos de que lo haga (aunque sea por razones éticas) estamos entrando en lo que denuncio en la entrada.

  5. Creo que es la mezcla entre lo que es el PP con lo que es el Gobierno lo que confunde. Quiero decir que el Gobierno ha actuado frecuentemente como representante del PP.
    No hay nada que achacar a lo que haga el PP, pero no estoy de acuerdo con que la actuación del Gobierno haya sido impoluta en todo este asunto.
    Muy difícil, porque son dos posiciones que se entremezclan. En el momento en el que el PP está acusado, los límites a su defensa son puramente legales, y dentro de esos límites no entra la ética. Pero la posición del Gobierno tiene que ser otra. Y eso es lo que no parece que distingan.

  6. Bueno, Tse, acabo de escuchar el monólogo entero, otra vez. Me da que no nos pondremos de acuerdo.

    O bien considero a Alsina un cínico que dice una cosa y piensa lo contrario o no queda más remedio que mantener lo de esta mañana. ¿Por qué se va a escandalizar Alsina si un abogado defensor ejercita los derechos que la ley le otorga en beneficio de su cliente, cuando el mismo locutor explica claramente los derechos y obligaciones de ambos? Por supuesto hay todo un reproche general en el comentario de Alsina que yo entiendo de una manera distinta a la suya.

    Veamos.

    Este comportamiento explica que haya tantos que se escandalicen porque un abogado en un juicio penal, al defender a una persona jurídica como responsable civil subsidiario, utilice todos los argumentos legales a su alcance para que su cliente salga absuelto

    [Seguro, pero no parece un comportamiento exclusivo de España. Los abogados no gozan de buena fama entre la plebe, especialmente en USA]

    (hoy, por ejemplo, Carlos Alsina le preguntaba a Alfonso Alonso como si esto fuera un despropósito y Alonso no contestaba, porque imagino que está de acuerdo).

    [No creo que el despropósito fuera la estrategia del abogado, ya que Alsina explica que es la correcta en beneficio de su cliente, sino por la extrañeza de si esa línea de defensa es la adecuada para el PP. Ahí Alsina presupone que es incorrecta y en mi opinión se equivoca. El locutor cree que si se declara nulidad en el juicio los populares pagarán un coste por las contradicciones. Es curioso que el hábil Alonso se trabucara en este punto. Y también piensa que es incorrecta porque el PP es el partido que gobierna España y no es un procesado más. Ante esto último hay, básicamente, dos líneas de pensamiento: 1) Cumplen la ley y utilizan la ley. No hay más que hablar. 2) Cumplen la ley y la usan pero no es lo mismo un particular que un partido político gobernante. O, con otro ejemplo: yo puedo tener una cuenta en Suiza cumpliendo la ley, y el PP puede y no debe.

    Algunos creemos que el punto 2 es el correcto. No sé si lo explico con claridad] […]

    Esta práctica, propia de los peores Estados totalitarios, al parecer no puede ser utilizada como argumento legal porque lo que procede es que el abogado, en el juicio, confiese todo, responda a todo, dé todo por bueno, y a ser posible le eche la culpa de todo a alguien que no está siendo juzgado.

    [Hombre, Tse, no tiremos por elevación que terminamos hablando de Cuba.]

    Lo que en cualquier lugar civilizado del mundo se vería como una sana expresión de un sistema de garantías, en España es un escándalo.

    [Dos cosas. Una: usted y yo sabemos que en cualquier país del primer mundo Rajoy hubiera dimitido hace eones, la cúpula del PP lo mismo, y hasta puede que el ministro del interior estuviera siendo juzgado. Así que sí. Y dos: mucha gente vio la condena de Garzón como un escándalo y otra mucha la vimos como una sana expresión de un sistema de garantías. Así que a medias.]

    ¿De verdad quiere el PP que se anule el juicio de la Gürtel? [¿Y por qué no va a querer?] ¿En serio? [¿Por qué no en serio?] ¿Hace suya el PP la postura que expresó ayer su abogado en la sala de justicia [los abogados representan a sus clientes, hablan por sus clientes, ¿qué pretende insinuar con esto el locutor?],

    [Alsina entiende, y parece que Alonso también, que esa estrategia va en contradicción con lo expresado por los populares cuando hablan de regeneración. Por lo comentado anteriormente: no siempre lo válido y adecuado para un particular es lo correcto parta el primer partido de España.]

    se adhiere a las peticiones de nulidad que han planteado, salvo Correa, todos los otros integrantes de la cabalgata corrupta (presuntamente corrupta) [Muy feo eso de decir corrupto y luego añadir lo de presuntamente corrupto: el locutor ya ha juzgado, aunque diga que no].

    [Está feo, sí. Aunque ha sido más moderado en los calificativos a esa cabalgata que muchos miembros del PP.]

    El Partido Popular no es un procesado más [ese violador no es un procesado más; ese pederasta no es un procesado más; ese genocida no es un procesado más].

    [No, no y no. Estamos hablando del partido que gobierna la mayor parte de España y el gobierno central. Es más que una noticia sabida, es el meollo.]

    [[Y por no alargarme:]]

    Más aún, si prospera la alegación de nulidad de los abogados, la gente verá esto como un triunfo de los corruptos, cuando sería justo lo contrario: un freno a una corrupción mucho más grave, la de los Estados que no respetan las reglas.

    [Puede ser. O puede verse como se vio el Caso Naseiro: el triunfo de una justicia democrática y garantista que deja a los corruptos en la calle antes que saltarse las reglas.]

  7. Yo a veces he visto un reproche similar, y es cuando alguien quiere zafarse de la acusación usando argumentos respecto a la tramitación del procedimiento (argumentos de tipo formal), en vez de “tratando de demostrar su inocencia” (argumentos respecto al fondo del asunto). Por ejemplo, una vez en un curso una abogada del estado nos estaba contando sus cuitas con el pago de multas al ayuntamiento (debe de ser que no se conocía tan bien las ordenanzas como las leyes), y el uso que hacía de los recursos para librarse del pago; y un asistente, en voz baja dijo, “qué jeta, si ha aparcado mal que pague y ya está”.

    Y me parece comprensible. Pero es verdad que lo formal se puede mezclar con el fondo (si por ejemplo, como es el caso, se escuchan conversaciones entre abogado y defensor; pues pueden aparecer evidencias que de mantenerse las formalidades no habrían aparecido). Y que no considerar las formas, como bien dice, nos lleva a regímenes en los que se sustituye la aplicación de la justicia por la aplicación de la voluntad del juzgador.
    Un saludo.

  8. Estimado Tsevan:

    Mi comentario a su comentario podría titularse “ni asco, ni escándalo, ni por un abogado”. O también, “qué necesidad hay de leer un texto al revés pudiéndolo leer tal como está escrito”.

    Del primer párrafo que usted escribe (”En España no estamos…”) me limito a decir que no me reconozco en ese país que usted describe. Imagino que su descripción de cómo somos o actuamos en España es fruto de su experiencia personal y que, tal vez, incurre en la tentación de generalizar elevando su percepción a la categoría de diagnóstico patrio. Me abstengo.

    Por alusiones, empezaré por aclararle que no considero “indeseables” a los abogados, ni me escandaliza que un abogado ejercite su derechos, ni pretendo que un abogado tenga que dar por bueno todo lo realizado en la fase de instrucción. Tengo presente, por otra parte, que las escuchas ilegalmente ordenadas por el primer juez de instrucción ya fueron anuladas y sacadas de la causa y que será el tribunal quien establezca si existe causa de nulidad. También tengo presente que la petición de nulidad ya fue formulada por diversos abogados en la fase de instrucción y existen pronunciamientos al respecto del juez de instrucción Ruz y de la sección cuarta de lo Penal de la Audiencia. Ésta última, 2014, rechazó que existiera contaminación procesal, validó la licitud de las demás pruebas practicadas y añadió que obrar de otro modo conduciría a amparar la impunidad. En todo caso, habrá que ver qué dice el tribunal juzgador. Mi pronóstico es que compartirá el criterio de la sección cuarta.

    Aclarado que no me escandaliza que un abogado recurra a todos los instrumentos que considere oportunos para hacer su trabajo y que no comparto su idea de que España es un país incivilizado, paso a comentar las apreciaciones que hace al texto de mi monólogo.

    Paso por alto su afán en responder usted por el PP a las preguntas que no ha respondido el PP (es usted muy libre de erigirse en portavoz oficioso de quien desee, pero entenderá que yo prefiera esperar a que responda el interpelado). Lo de decir “corrupto” y luego añadir “presuntamente corrupto” es, para usted, “muy feo” porque considera que “el locutor ya ha juzgado”. En cierto modo, tiene usted razón. Decirlo en ese orden significa recordar que no existe aún sentencia en el caso Gurtel, circunstancia que no impide que quien le habla tenga una opinión formada sobre el caso, basada en las actuaciones judiciales y las pruebas aportadas en los siete años de instrucción. Si usted quiere llamar a mi opinión formada sobre este caso “juicio” le concedo que el diccionario le ampara. Naturalmente que yo tengo un juicio formado sobre el caso y sus protagonistas y como tal lo emito. El día que exista sentencia firme podremos usted y yo volver a este punto y valorar su mi juicio era coincidente con el del tribunal o todo lo contrario.

    La inclusión que hace usted de “el violador”, “el pederasta”, “el genocida” en su escrito entiendo que es un truco (burdo) para darle pretendida fuerza al texto, pero absurda, en mi opinión, en la medida en que yo mismo explico por qué digo que “el PP no es un procesado cualquiera”. La broma que se permite hacer sobre mi afirmación de que el PP gobierna nuestro país (escribe usted “vaya, noticia impactante”) es simpática, aunque repetida: precisamente con esa broma empecé yo el monólogo, como usted sabe: “Les voy a decir una cosa que ustedes ya saben”. Llega tarde.

    A partir de ese punto incurre usted, en mi opinión, en un notable error de apreciación sobre lo que yo estoy diciendo. En primer lugar, porque yo no cuestiono que el abogado pueda actuar como considere oportuno, lo que cuestiono es la coherencia entre el discurso que hace el PP fuera de la sala de justicia y el que su representación hace dentro. Si usted tiene constancia de que el Partido Popular, a través de cualquiera de sus portavoces, ha reclamado la anulación de la instrucción o el juicio del caso Gürtel le agradeceré que me haga llegar la información de que dispone. Yo, hasta el día en que el abogado Santos pidió la nulidad, no tenía noticias de que ésa fuera la posición del PP. me consta que muchos dirigentes de ese partido, tampoco. Bien al contrario, lo que el Partido Popular ha venido diciendo en los últimos años —resuelto ya el asunto de las grabaciones de Garzón— es que los acusados de esta trama se aprovecharon del partido y le perjudicaron con sus actividades corruptas. Si el PP, en su reconocimiento de errores, ha lamentado públicamente no haber detectado, atajado y combatido a esta trama de corrupción, entiendo (espero que no le resulte raro) que está dando por hecha la condición de corruptos de los implicados. No sólo eso, el PP trató —como usted sabe— de personarse como parte afectada en esta causa. Quiso ser acusador, pero el juez instructor rechazó la solicitud y terminó señalándolo como acusado como “partícipe a título lucrativo”.

    Que su abogado desempolve a Garzón y pida la nulidad es muy legítimo. Tan legítimo como que yo me pregunte cuál es entonces la postura verdadera del PP, si la de dentro o la de fuera de la sala. Porque, desde mi punto de vista, es coherente con la posición oficial del PP defender en el juicio que no se benefició de las actividades de los otros procesados y que la investigación no ha acreditado que ese beneficio se produjera. Pedir la nulidad de todo el proceso va bastante más allá de eso y tendría, de conseguirse, el paradójico efecto de dejar libre de castigo a aquellos a los que el mismo partido quería acusar por haberle perjudicado gravemente. La absolución puede buscarse sin necesidad de que se anule el proceso. Ésta era la postura del PP. Hasta ahora.

    Usted, naturalmente, puede tener un punto de vista diferente al mío, sólo faltaba. Y está en su derecho a emplear expresiones tan enjundiosas como “valiente gilipollez”. Lo que me incomoda es que me atribuya usted opiniones y estados de ánimo que ni he expresado ni tengo. No opino que los “putos abogados de mierda” estén “siempre intentando evitar que los malos paguen por sus crímenes” (exhibe usted gran soltura para hacer juicios de intenciones desnortados) ni que el que “no responda al juez sea un presunto criminal asesorado por un indeseable”. Entiéndame, todo eso está en su cabeza, no en la mía. De argucias y trucos hablamos otro día, si usted quiere. 2009 fue un año muy ilustrativo en esa materia.

    Concluyo. Mi pretensión, estimado Tsevan, es modesta: que el Partido Popular explique si, como ha dicho el abogado que le representa, está reclamando la nulidad de este juicio. Y si es así, cuando y por qué cambió de criterio. Y sí, Alfonso Alonso se resistió a contestar porque en absoluto desea que esa nulidad se produzca. Creo que Feijoo lo expresó aún con más claridad hace unas horas.

    Espero haber contribuido a aclararle qué sostengo y qué no. Le agradeceré que no me use como ejemplo de esa España que describe al comienzo porque yo no soy representativo ni nada, y porque ese país del que habla usted me resulta ajeno.

    Un cordial saludo.
    Carlos Alsina.

  9. Estimado Carlos:

    Gracias por su respuesta.

    Yo también creo que la alegación de nulidad no será atendida, aunque no conozco la causa. Solo leí, tiempo ha, algunos de los autos dictados sobre el asunto. Ahora, es el tribunal sentenciador (y más tarde los que vean los recursos) el que tiene que decidir, porque solo ahora ese material sirve para juzgar. No obstante, que otros jueces hayan dictaminado algo no implica que el resultado pueda ser otro. Por poner un ejemplo comprensible: el magistrado que sustituyó a Garzón avaló las escuchas. Algo bastante escandaloso, por cierto. Y tuvo que ser un tribunal superior quien las anulase y las extrajese de la causa y, finalmente, tuvo que ser el Supremo quien concluyese que no solo eran nulas, sino que eran delictivas.

    Sobre el juicio que tiene usted formado, que admite tener formado, ese es mi problema constante. Cuando se habla de un asunto penal, yo siempre prefiero esperar a que el presunto delincuente lo sea porque al menos lo ha dicho un juez en una sentencia (aunque no sea firme). Me gusta esperar porque solo en el juicio existen esas garantías (contradicción, audiencia, igualdad de armas, juicio público) que faltan en las fases previas. Es una cuestión de higiene. Por desgracia, esas fases, que son una preparación para el juicio, hace mucho que las hemos convertido en los juicios. Sobre todo en la prensa. Y no tengo ninguna intención de convertirme en portavoz del PP. Por ser más concreto, no creo haberlo hecho en ningún momento.

    Voy a explicar por qué pongo esos ejemplos extremos (violador, pederasta, genocida) porque creo que no me he debido explicar. Intento poner de manifiesto que nunca ejercitar un derecho (por ejemplo pedir una nulidad) debería dar llevar a ninguna conclusión, menos aún negativa. Ni siquiera en aquellos casos en los que la gente se suele enfadar más, por la naturaleza de los delitos de los que se trata. La gente suele exigir una rebaja de las garantías cuando esas garantías pueden evitar que un acusado por crímenes horribles tenga que pagar por ello. Por la misma razón, sostengo que toda persona implicada en un proceso penal (como acusado o como responsable civil) debe poder ejercitar sus derechos sin que extraigamos de ese ejercicio ninguna conclusión, porque si lo hacemos entramos en esa pendiente resbaladiza del “algo habrá hecho”. Como esto lo aplico a todo tipo de acusados, también se lo aplico al PP, aunque sea el partido que gobierna.

    Esto mismo enlaza con el siguiente párrafo de su comentario. Usted cree que la conducta del PP fuera del proceso debe limitar su conducta en el proceso. Y que lo afirmado en general sobre algunos de los implicados en el caso debe dar lugar a una especie de confesión general de forma que limite los argumentos del abogado. Yo sostengo que no. Yo no sé si los implicados (todos, algunos o ninguno) son unos golfos y tampoco sé si se beneficiaron o no, por mucho que lo digan muchos señores del PP. El PP tampoco es una fuente autorizada para mí sobre terceros que también se están defendiendo en juicio. Pero además me resulta indiferente respecto del asunto que nos ocupa. Porque ser corrupto o golfo es un término muy genérico cuando hablamos de una causa. En un proceso penal no se trata de saber si alguien es un golfo, sino si cometió un delito concreto, en unas fechas concretas y de una determinada forma, si hubo agravantes, si hubo perjuicios. Y yo creo que alguien puede ser un golfo o un corrupto (incluso que los elementos de hecho para calificarlo así queden acreditados en un proceso o fuera de un proceso) y aun así resultar absueltos porque haya causa legal para ello. Y no sería malo para la justicia que los acusados quedasen libres (por mucho que pueda molestar) si el Estado se excedió hasta el punto de que las pruebas contra ellos deban ser declaradas nulas. Al contrario, sería una excelente noticia en tal caso. Y no veo por qué no va a querer el abogado del PP que se produzca este efecto si, a su juicio (y no tengo por qué presuponer que es un cínico) la causa quedó contaminada desde su inicio.

    En esto nos diferenciamos: usted extrae consecuencias de que alguien ejercite sus derechos. Yo no. Yo espero a la sentencia. Y que los jueces decidan.

    En cuanto al resto, le pido disculpas por el uso de la palabra gilipollez. No obstante, le aclaro que mi juicio de intenciones (y mi enfado) proviene del uso de las palabras truco y argucia. Sí, ese es un animalito habitual en muchas personas: los abogados siempre andamos con trucos y argucias. Yo los llamo de otras formas. Dije hace unos días en tuiter que un derecho ejercitado no es nunca una argucia. Me molestó leerle esas palabras. Ya ve, en otro periodista no me habrían molestado.

    Un abogado que alega la nulidad de un juicio porque hubo escuchas ilegales de las conversaciones entre abogado y cliente sin justificación ninguna, escuchas que llegaron a bastantes personas, que pudieron conocer estrategias procesales y datos secretos, por mucho que luego esas grabaciones se sacasen de la causa, ese abogado no está usando ningún truco o argucia. Se me ocurren pocos motivos mejores para pedir una nulidad.

    Gracias de nuevo por su respuesta y sus aclaraciones.

  10. Estimado Tse:

    Reitera usted algo que yo ya dije: el hecho de que instancias anteriores hayan emitido un criterio respecto de la contaminación procesal no implica que el tribunal sentenciador vaya a compartirlo. Ciertamente. Lo que no obsta para recordar que existen ya esas resoluciones anteriores, en mi opinión muy bien argumentadas. La petición de nulidad de los abogados no es novedosa (si lo prefiere, desde mi punto de vista no es noticia), salvo en dos de los acusados: Correa, que esta vez no la ha pedido, y el PP, que ahora es acusado y sí la pide.

    Cuando yo hablo del PP y su reconocimiento de la corrupción habida en este caso no digo que sea la fuente de autoridad para establecer la conclusión judicial final, digo que debería ser la fuente de autoridad sobre sí mismo (permítame la fórmula) para obrar en coherencia. Usted se fija en el abogado como si no existiera el representado, y es ahí donde no nos vamos a poner de acuerdo porque ésa (y no la que usted erróneamente interpretó) era mi tesis: el PP debe ser coherente en la sala de juicio con lo que viene manteniendo fuera. Usted no ve por qué no va a querer el abogado que la causa sea declarada nula. Yo no veo por qué va a querer el abogado que se declare la nulidad si su representado no desea que eso se produzca. Y en caso de que sí lo desee, espero que el PP lo diga abiertamente.

    Cuando hablé de “argucias y trucos” no me refería a la actuación actual del abogado Santos, sino a 2009 y algunos de los comportamientos que entonces tuvo el equipo del PP encabezado por Trillo. Como le dije, en mi opinión es muy correcto el término “argucia” para denominarlos. Dejemos para otro día esa derivada.

    Hace usted muy bien en esperar la sentencia y en no formarse opinión propia respecto del caso (o en rigor, no emitirla porque tenerla probablemente la tiene) hasta que no haya sentencia firme. Es una opción. Pero elude de nuevo el fondo del asunto que yo planteaba: la coherencia entre la posición política y la estrategia procesal en el PP acusado. De nuevo, ésta es la razón por la que digo que no es un acusado como los demás. Agradezco su ampliación sobre el uso de “pederastas” y “genocidas” pero sigo pensando, sin acritud, que no viene a cuento. No veo necesidad de esperar a que haya sentencia sobre los hechos juzgados para subrayar lo que, en mi opinión, es una manifiesta incoherencia en el partido al que representa el abogado Santos. En el partido, ojo, no en el abogado.

    Por último, le agradezco que rectifique lo de “gilipollez”, aunque le agradecería aún más que rectificara la insinuación de que yo pienso que “los putos abogados de mierda son unos indeseables”. Estoy seguro de que usted esperaría lo mismo de mí si afirmara que usted opina que “los putos periodistas de mierda son unos indeseables que pretenden acabar con las garantías judiciales”. Ciñámonos a lo que cada uno afirma sin atribuir al otro lo que éste nunca ha manifestado, ¿no le parece? Aunque el texto pierda fuerza dramática.

    Un saludo afectuoso.
    Gracias por el intercambio de pareceres.
    Carlos Alsina.

  11. Perdón por inmiscuirme. Únicamente quería puntualizar que el PP sí estuvo admitido como acusación particular desde el año 2009 hasta el 2013 en que lo expulsó Ruz (ratificada por la AN), por fraude procesal.

  12. Estimado Carlos: al menos ya van quedando claros los aspectos en que diferimos. Hay algunos y de enjundia.

    Me dice que hay resoluciones anteriores bien argumentadas. Muchos dijeron de la resolución dictada por el fallecido Antonio Pedreira, que avalaba las famosas escuchas, que era una resolución bien argumentada. Y sin embargo el exmagistrado Garzón fue condenado por ello. Vuelvo a reiterar que, ahora, en el juicio, con igualdad de armas y a la vista de la prueba (prueba que no existe hasta este momento), es el momento lógico en que reiterar la cuestión y la petición de nulidad.

    Cuando yo hablo del abogado, estoy hablando del cliente. No hablo de prurito profesional. Lo dije en el primer comentario: el abogado habla por el cliente. Es el cliente el que ejercita sus derechos. Y es al cliente al que no se le puede reprochar nada por hacerlo; ni concluir que, por hacerlo, su conducta merezca algún reproche. Y yo no creo que el hecho de que el PP utilice sus derechos por boca de su abogado implique falta de coherencia, y he explicado por qué en mi anterior comentario. Correa, Bárcenas y cía pueden seguir siendo unos golfos y unos corruptos a ojos del PP (hablo de lo que dicen no de lo que realmente creen, algo que ignoro) y esto no tiene por qué ser incoherente con que se pida una nulidad en una causa concreta, por concretos delitos, si procede. El propio letrado del PP, si no estoy equivocado, ha vuelto a insistir en que el partido político no pinta nada en el proceso, y que esto afecta a las localidades gobernadas por miembros del PP. Es decir, ha vuelto a insistir en la teoría que llevó al PP a pedir que se le admitiera como acusación, aunque limitada a estrategia defensiva, ya que esa petición fue desestimada definitivamente.

    Usted reprocha al PP su incoherencia (algo negativo) y basa esa incoherencia en que el PP ejercite un derecho que puede beneficiar a alguien del que dice golfo o corrupto. La cuestión es que yo defiendo que está bien (más aún que lo deberían hacer, por ejemplo, los fiscales) alegar una nulidad si concurre, aunque eso beneficie a alguien del que tenemos la peor opinión. Por poner otro ejemplo, siempre he defendido lo que hace Horrach: sabemos que la infanta Cristina se benefició de dinero que presuntamente proviene (en términos laxos) de delitos. Pero hace bien en defender que no por eso (por ser una “corrupta” o una “sinvergüenza”, podríamos pensar) ha de ser condenada si hay razones (legales) para excluir su responsabilidad.

    Me dice que cuando habló de “argucias y trucos” no se refería a la actuación actual del abogado Santos, pero véalo desde mi punto de vista, considerando lo que usted escribe, antes de estas aclaraciones. Dice usted:

    “Se supone que este PP que está en el banquillo es el de aquella otra época en la que fingía no saber lo que tenía dentro . El que buscaba la argucia, el truco, para que los procedimientos judiciales naufragaran. Pero el PP de ahora sostiene que ya no está en eso”.

    Si usted dice que aquel PP era el que buscaba “la argucia, el truco”, pero el actual PP dice no ser aquel PP porque “ya no está en eso”, pero usted escribe ese artículo, será porque cree que con la petición de nulidad, este PP, “el que no está en eso” vuelve a estar en eso: es decir, vuelve a usar “argucias y trucos”. Sinceramente, leyendo la frase de manera recta, no veo cómo no se puede concluir que usted no está hablando del comportamiento del letrado Santos como una vuelta a las “argucias y trucos” del pasado. Al menos estará de acuerdo en que es una conclusión razonable.

    Por cierto, ¿por qué cuando el PP, por boca de otro letrado, ejercitaba sus derechos para evitar que el procedimiento siguiera adelante usaba “argucias y trucos”? Porque es la pescadilla que se muerde la cola: de nuevo volvemos a lo que tanto me molesta y a lo que explica el uso de esa expresión referida a los abogados indeseables.

    En mi anterior comentario le expliqué que eso me molestó precisamente en usted. Escucho su programa siempre que puedo (más concretamente la parte de su programa en la que usted interviene) y no suelo escuchar otros que se emiten a esa misma franja horaria, porque, al margen de numerosas ocasiones en las que no estoy de acuerdo con lo que dice ni con lo que dicen las personas que en él intervienen, le tengo por uno de los mejores y más serios periodistas de este país y, especialmente en este asunto, siempre me pareció cuidadoso. Ya ve, yo no me cabreo cuando otros periodistas u opinadores dicen algo así, porque pasa constantemente y lo doy por amortizado.

    Solo una cosa más: lo curioso es que nadie quiere acabar con las garantías judiciales en abstracto. Nadie dice eso. Sin embargo, en cuanto aparecen casos límite y en cuanto se pone en marcha el linchamiento (tan habitual en las redes sociales y en los medios de comunicación, y tengo ejemplos para aburrir) mucha gente (demasiada) se pone a hacer excepciones. Y no se dan cuenta de que esas excepciones, de extenderse, son las que minan el sistema y acaban con las garantías. Por eso es absurdo pensar que los “putos periodistas quieren acabar con las garantías” (aunque con su comportamiento contribuyan a ello) y, sin embargo, mucha gente sí opina que los abogados siempre están utilizando argucias para evitar que los malos paguen por sus crímenes.

    Le devuelvo el saludo y le doy las gracias por gastar parte de su tiempo en charlar conmigo.

  13. Estimado Tse:

    Desisto. Veo que da usted pasitos pero se resiste a rectificar la esencia. Podemos debatir sobre qué resoluciones nos parecen a usted o a mí mejor fundamentadas. Podemos debatir sobre si el PP incurre o no en incoherencia (en mi opinión, palmaria). Podemos debatir sobre por qué se empeña usted en generalizar una crítica (a los abogados por utilizar argucias) cuando uno se refiere a argucias concretas ejercidas por abogados concretos (“argucia”: argumento falso presentado con agudeza. Pero el motivo de mi escrito no era debatir estas cuestiones sin duda interesantes. El motivo –ésta es la esencia– era refutar lo que usted me atribuyó al comienzo, ¿recuerda?, “asco porque un abogado ejercite sus derechos”. Y lo que venía luego: “los indeseables abogados”, etc. Creo haber dejado claro que me imputó una posición que ni he manifestado ni tengo. Es saludable exigir rigor a los demás, sean periodistas o cualquier otra cosa. Tan saludable como empezar por exigírselo a uno mismo.

    Un abrazo.
    Alsina.

  14. Si se molesta en abrir el enlace, encontrará usted una cronología bien nutrida del caso, que incluye enlaces a las noticias (fechadas, además) a las que se refiere.

    También podría haberle buscado personalmente todas y cada una de las noticias en medios que fueran más de agrado. Ninguno de los hechos que refiere la noticia son secretos o exclusivos de “El Plural”.

    Me decepciona profundamente que desdeñe una información ordenada y descriptiva de un plumazo solo porque el medio le parece tendencioso.

    Si busca cada una de las noticias perfectamente fechadas en el link podrá encontrar la verdad en el medio que más le agrade, por ejemplo:

    https://www.google.es/?gfe_rd=cr&ei=Dn37V5z0JsTv8AfYhYHAAg#safe=off&q=ruz+acusacion+popular+PP

    Una vez haya realizado esa depuración, podrá centrarse en lo que le indico: el hastío y las quejas de Alsina no responden a que ese señor deteste que un abogado defienda a su cliente.

    Responden más bien a que supone la última desvergüenza de un partido que ha tratado de minar el caso de diez modos diferentes, cambiando de versión sobre la marcha y obstaculizando la investigación como podía.

    Y así, espero, comprenderá mejor la reacción de Alsina.

  15. Anónimo, claro que desdeño lo que aparece en El Plural. No lo dude. No me fío de ningún medio. De ese directamente ya sé que es pura manipulación.

    Por lo demás, lo abro y veo por ejemplo referencias a noticias sobre el juez Garzón que ya sé, simplemente leyendo el resumen, que están manipuladas. Como comprenderá, no me voy a poner a mirar uno a uno los enlaces, a buscar las noticias en otros medios y a refutar una a una esas noticias. Podría tirarme un año.

    Y es usted el que me ha enlazado concretamente ese medio y me ha dicho que me ilustrará mucho. Pues no. Ni un minuto pierdo con una noticia de El Plural.

  16. ¿Qué medios le parecen a usted respetables y veraces?

    Lo pregunto sin ironía ninguna. Lo que no querría es hacerle perder el tiempo con enlaces que no va usted a leer jamás.

    Y no solo lo digo por esta entrada que ya languidece (la fiscal ha rechazado, y bastante duramente, esta petición de la defensa), sino por conversaciones futuras.

    Muchas gracias.

    (Arriesgándome mucho, le remito a esta noticia de Telemadrid, que reproduce textualmente lo que opina la fiscal del caso sobre esta defensa:

    http://www.telemadrid.es/noticias/madrid/noticia/el-fiscal-acusa-las-defensas-de-la-guertel-de-intoxicar-y-rechaza-la-nulidad)

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