El puto espíritu de la pesadez

Pensaba hace un segundo en este blog (que arrastra y engulle lo que publiqué en otros) y en sus temas. He hablado sobre muchas cosas, pero, como los sargentos en el ejército, hay un asunto al que puedo llamar su columna vertebral: la verdad.

Los demás —la ley, el bien, el mal, sus obras, la gobernanza, la ciencia, los episodios, la música, la crítica política, la periodística, la flecha termodinámica, las buenas maneras, la memoria, la ironía—, todos los asuntos esparcidos, los mundanos, los trascendentes y los intrascendentes, los mínimos y los descomunales, bailan a su son.

Este exceso de “seriedad” produce rigidez e indigestión. Espanta la ligereza. Pero no veo que tenga remedio. A mi pesar. Hablo del asunto del blog, no del resultado, claro. Como ven, no puedo evitar estas aclaraciones reglamentarias.