Sin mancharme las manos

 

Leo este artículo de Manuel Jabois que no deja a nadie huérfano y recuerdo esto que escribí. Y esto.

Como es obvio, yo no reprocho a Podemos que no facilitase un gobierno alternativo al del PP. Sus decisiones serán tácticamente erróneas o acertadas, pero pedirles responsabilidad institucional sería esquizoide. ¿Cómo van a favorecer la estabilidad del sistema parlamentario si quieren acabar con él? Por tanto, nada añadiré sobre su comportamiento, bien coherente con sus fines.

Lo interesante es lo que falta en el artículo de Jabois. En realidad, lo que falta en todos los análisis sobre los apoyos políticos al Gobierno o a los diferentes ejecutivos de las comunidades autónomas. Me refiero a la alternativa que enunciaba en las entradas enlazadas al principio. ¿Por qué nadie se pregunta en qué medida la situación ahora podría ser diferente de haberse constituido una gran coalición?

En la primera de esas entradas yo decía:

En primer lugar, sería preciso que se preparase y asumiese un programa de gobierno para una legislatura, en el que se detallasen no solo las medidas que se van a adoptar sino los objetivos básicos. Y sería de extrema utilidad que se publicasen los documentos de partida, de forma que quedase claro cuál es el programa de cada partido y a qué han renunciado para facilitar el acuerdo.

(…)

En segundo lugar, sería preciso que los partidos adoptasen, en ese acuerdo inicial, un sistema de comisiones de expertos en relación a reformas estructurales básicas: administraciones públicas, estado autonómico, sanidad, laboral, justicia, educación, fiscal, constitucional, etc. (…)

En tercer lugar, sería imprescindible que hubiese de entrada un acuerdo sobre transparencia, corrupción, contratación pública e independencia de la justicia. El fiscal general debería ser designado ya en ese acuerdo inicial y debería incluirse una dotación económica suficiente para la investigación y persecución de la corrupción política.

En cuarto lugar, el acuerdo debería distribuir entre los partidos firmantes las carteras del Gobierno, en proporción aproximada al número de diputados de cada partido. En ese gobierno deberían estar presentes los líderes de los partidos. La legislatura que empieza exige política, no tecnócratas.

Ahora imaginemos dos posibles escenarios:

1.- En el primero, el PSOE y Ciudadanos anuncian que están dispuestos a formar parte de un Gobierno encabezado por Rajoy, basado en esos puntos, y en el que líderes de Ciudadanos y el PSOE asumen determinados ministerios. Pongamos, por ejemplo, justicia e interior, ya que un reproche básico al PP (recuerden los debates) era precisamente el relativo a la corrupción. El PP se niega o se hace el remolón. Habría quedado retratado respecto de sus propios votantes.

2.- En el segundo, dado un escenario similar, el PP, acuciado por la necesidad de continuar en el poder y el miedo a unas segundas elecciones, acepta. Desde ese momento, Ciudadanos y el PSOE asumen el control de parcelas enormes de poder, participan de las deliberaciones y acuerdos del Consejo de Ministros, y se impulsan esas medidas (por ejemplo, la designación de un Fiscal general independiente). En este caso, todo lo que está apareciendo —lo del PP— seguiría siendo porquería del PP, pero los ciudadanos españoles podrían aceptar que desde el poder no se favorece la impunidad (o que esto, al menos, es mucho más difícil).

Naturalmente, ese escenario también habría tenido costes para Ciudadanos y el PSOE. Tendrían que haber admitido una parte del programa del PP, pero esa parte podría centrarse en cuestiones “neutrales” (fuera de la regeneración política). Tendrían que haber gobernado y asumido el desgaste correspondiente, pero ¿no se supone que es eso lo que quieren hacer, gobernar para ir aplicando las medidas que defienden? Y no podrían haber atacado al “Gobierno” en el momento en que apareciesen esos casos, por su actuación en ese momento (siempre que se cumpliesen los acuerdos), aunque podrían seguir haciéndolo por sus actos pasados, por sus responsabilidades pasadas.

Y esto es lo que no querían: no querían correr riesgos. No querían pagar costes. Por eso optaron por lo más absurdo: permitir un gobierno sin entrar en él, pensando (o, mejor, vendiendo) que podían controlarlo desde el parlamento (cuando todos sabemos que esto es bastante complicado), en vez de, simplemente, controlarlo desde dentro.

Gobernar pactando y, a la vez, explicar a los ciudadanos el contenido del pacto y la acción concreta de Gobierno (con sus errores inevitables) les pareció demasiado riesgo. Es una trola que les importe España por encima de todo. Por encima de todo les importan ellos mismos (a todos). Porque todos son unos enanos y porque creen que los españoles son tan imbéciles que era imposible que un número suficiente de ellos comprendiera y agradeciera el esfuerzo.

Esto que defiendo, lo sé, no lo piensa mucha gente. Así que, a lo mejor, hasta tenían razón.

 

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5 comentarios en “Sin mancharme las manos

  1. Creo que en este país de sectarios, que lee poco los periódicos (y cada uno el suyo) y cuyo debate político en prime-time es básicamente zafio y reducido a eslóganes, es difícil que los políticos “expliquen” nada. Al día siguiente de entrar en el gobierno, Podemos quedaría como única oposición “verdadera”, dirían que PSOE y Cs sólo buscaban “sillones” y a cada nuevo caso de corrupción del PP que llegase con el desayuno dirían que “su” gobierno es corrupto.
    Eso no quiere decir que PSOE y Cs no tuvieran que entrar. Sólo que se arriesgaban bastante. Nos arriesgaban…

  2. Esto que dice usted está muy bien para otro país, pero en España eso no vende. En cuanto saliera otro caso de corrupción, Podemos ya estaría diciendo que PSOE y C’s están apoyando la corrupción, que son la “trama”, la “casta”, etc. Con ver el nivel de los discursos de los líderes políticos y las “tertulias” políticas en TV ya podemos darnos cuenta de cómo funcionan los electores, a través del eslogan y la consigna.

    Dicho esto, yo lo hubiera intentado, porque estar en política significa en mi opinión tratar de llevar a cabo lo que piensas que es correcto, aunque te estrelles. Hay que hacer pedagogía, que algo quedará. Lo que pasa que el esfuerzo inútil es descorazonador. Yo ya lo he experimentado en carne propia y sé de lo que hablo.

  3. Hoy se escenifica otro despropósito de estos. ¿No podrían pactar los partidos estatalistas protegerse entre ellos de los chantajes nacionalistas? Una cuestión de mínimo compromiso; un voto circunstancial que no se usase luego contra el oponente y que sirviese únicamente para salvar este chantajismo. Y dicho alto y claro para sus votantes.

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