Un engrudo deletéreo

 

No conocía a Itziar Ituño hasta hoy. Es actriz, vasca, y por lo visto tiene un amigo en prisión.

Este vídeo (de hace cinco años) y otro en el que pide el acercamiento de etarras a prisiones del País Vasco, y su apoyo a un homenaje a Otegi, se están aireando para pedir el boicot a una serie de televisión en la que participa. Hay quien protesta y habla de calumnia.

La actriz, en el pregón, mencionó las semillas de “Txus”, que han florecido.

He buscado información sobre su amigo. Y con esa información (básicamente correcta, aunque contiene algún pequeño error) he encontrado las sentencias que nos explican algo sobre los motivos por los que se encuentra en prisión.

Martín Hernando fue condenado a 3 y 7 años de prisión en Francia por asociación de malhechores con fines terroristas. En España, que yo sepa, no ha sido condenado por pertenencia a banda armada; estuvo huido en Francia (según él) desde 1994. Cuando fue entregado a España, tras cumplir esas penas, se enfrentó a tres causas:

1.- De una de ellas, salió absuelto (se le acusaba un delito de estragos terroristas) por prescripción. La declaración de hechos probados de la sentencia, sin embargo, afirma que puso, en unión de otra persona, una bomba el 6 de septiembre de 1993, en las cercanías de un bar. La bomba no explotó porque fue desactivada por la ertzaintza. La sentencia se basó en la declaración de un coimputado (Koldo Martín Carmona), prestada espontánea y voluntariamente, ante la policía, ante el juez, y en el juicio previo, que se complementa por una serie de datos objetivos (precisos para desvirtuar la presunción de inocencia en aquellos casos en los que la condena se basa precisamente en eso): esencialmente que ambos arrendaron un piso (utilizado para dar apoyo al comando Vizcaya, que fue resgistrado poco después y donde se encontraron pertenencias del acusado), el uso del vehículo de Martín Hernando, al que se refiere por su apodo, para desplazarse al lugar del crimen y la llamada efectuada por este avisando de la existencia del artefacto.

2.- En una segunda, la causa por la que sigue en prisión, se le condenó inicialmente a una pena de 36 años de prisión por su intervención (como coperador necesario, no como autor material) en el asesinato del ertzaintza Joseba Goikoetxea Asla, tiroteado en presencia de su hijo de 16 años, al que el fallecido llevaba a la parada de un autobús. Esa pena fue luego rebajada a 18 años por el Tribunal Supremo, por considerar que la cooperación necesaria que se había establecido en la primera sentencia no concurría (salvo en el robo de un vehículo luego usado en el crimen), y que la actuación de Martín Hernando (uno o varios seguimientos esporádicos y ese robo) lo era solo en condición de cómplice. Nuevamente la prueba esencial fue la declaración de varios coimputados (ante la policía y el juez de instrucción), que también afirmaron no haber sido presionados y que la ratificaron en el juicio inicial sobre los hechos (en el que no participó Martín Hernando, entonces huido), aunque catorce años después (cuando se juzgó a este último), esos terroristas condenados dijeron no acordarse de nada de lo que entonces habían declarado. Y de nuevo nos encontramos con una corroboración de su participación por datos periféricos, similares a los que antes he descrito.

3.- En una tercera causa, se le acusaba de ser el autor material de un asesinato de un guardia civil, José Manuel García Fernández, el 3 de mayo de 1996, en un bar de Ciérvana. En ese atentado intervinieron tres personas: una estaba en un coche, otra en la puerta del bar, y una tercera se introdujo en él y disparó en la nuca del agente, que estaba acompañado de su esposa. Conocemos la identidad de dos de ellos (ambos murieron en un enfrentamiento con la Guardia Civil en 1997). Ignoramos la del tercero. La razón fundamental para considerar que Martín Hernando era ese tercero fue el reconocimiento de un testigo, que tras el atentado siguió al autor fuera del bar (era ya de noche) hasta que este se dio la vuelta y lo amedrentó, para después introducirse en un coche. Esa prueba se veía supuestamente confirmada por ser el acusado natural de Santurce y existir una declaración de otro terrorista que mencionaba que los autores habían sido tres y que uno de ellos era un “chico de Santurce”, así como por la aparición, en 1997, en una vivienda de Basauri, entre otro material, de un papel con matrículas de agentes anotadas a mano. Se introdujo en el juicio una prueba caligráfica de que la letra era de Martín Hernando, y por una de las matrículas en cuestión se sabía que la anotación era coetánea al crimen (lo que supuestamente desmontaba la presencia en Francia del acusado). El tribunal, sin embargo, absolvió en este caso y, más aún, consideró autor material a uno de los etarras muertos en 1997. Les recomiendo que lean la sentencia, porque es un buen ejemplo de una manera “jurídica” de razonar. Lo cierto es que la acusación era tremendamente dudosa, que no había pruebas consistentes de la participación de Martín Hernando en los hechos y que, en realidad, concurren pruebas de descargo de cierta entidad (sobre todo la talla del autor material).

Esto es lo que podemos saber sobre Txus Martín Hernando consultando las sentencias. La prensa también nos indica que en 2010, cuando se encontraba en Francia, intentó suicidarse, tras pasar muchos años en aislamiento. Al parecer, sufre un grave trastorno psiquiátrico.

Ignoro si Itziar Ituño, cuando habla de la semilla y los frutos de su amigo, se refiere a otra cosa, a algo diferente. Quizás el condenado es poeta o tiene hijos o alguien ha plantado en su nombre un rosal. No seguiré haciendo hipótesis. No hace falta; porque es evidente que, incluso en tal caso, la mezcla de lo que falta en el discurso de la pregonera con su énfasis y su emoción se convierte en un engrudo deletéreo. En los datos biográficos a los que puedo acceder solo hay dolor, embrutecimiento, inutilidad. Una biografía de mierda.

No me gustan los boicots organizados y dirigidos contra personas concretas. Desprenden la fetidez de la turba. Solo quería saber algo más, pero no ha servido de mucho.

Sé una cama dura para tu amigo, decía Nietzsche por boca de Zaratustra. No se lo digo a la actriz.

 

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