Lo llaman transparencia

 

No conozco con detalle las otras polémicas sobre el fiscal Moix. En lo leído no he encontrado nada más que ruido, versiones contradictorias y mucha mala hostia en varias direcciones. Mi impresión es que estamos presenciando una guerra sucia. Pero es solo eso, una impresión. No sé si algún día conoceremos la verdad.

Tampoco sé si las explicaciones que da Moix sobre su participación en una sociedad panameña son ciertas o falsas. Por otra parte, lo mollar de sus explicaciones se demuestra falso o auténtico rápidamente: basta con ver cuándo murieron su padre y su madre y los certificados, el o las particiones (puede haber una o dos), la o las liquidaciones del Impuesto de Sucesiones y el 720 (declaración a efectos impositivos de bienes en el extranjero). No es muy difícil, como ven.

No tenemos por qué aceptar sus explicaciones, pero sí podemos suspender el juicio hasta que las complete. ¿Por qué tanta prisa?

Sin embargo, ¿han hecho esto los medios, los políticos e incluso sus propios compañeros de profesión? No, y esto es lo asqueroso de este asunto.

Vayamos por partes. El medio que destapó el asunto, para sacar partido y visitas, y notoriedad, claro, en vez de solo contar lo que sabía, desde el primer momento y como respuesta a la negativa de Moix de contestar a sus preguntas, entró en una carrera absurda por demostrar que “algo malo” había en el asunto. Algo a lo que se han apuntado otros rápidamente.

Ayer, por ejemplo (no voy a enlazarlo), ese medio se puso a contar paridas, como la edad que tenía la testaferro panameña y el número de sociedades que representa. Algo utilizado por políticos (por ejemplo, la número dos de Podemos) para esputar el típico tuit populista.

Ese mismo medio, ayer decía esto:

1

Es tremendo. Solo en impuestos (AJD, plusvalía municipal, ganancia patrimonial), notaría y registros, la cifra, con seguridad (considerando una declaración de 900.000 € en el Impuesto de Sucesiones, según he leído) será de varias decenas de miles de euros. No sé cuánto. Ni tengo los datos para calcularlo, ni me ha pagado nadie por hacerlo. Pero esto que dice el periódico es una basura. Eso de que en cinco años y medio no han podido prestar 100 euros al hermano.

Por otra parte, si la sociedad está inactiva y solo tiene ese patrimonio, es perfectamente razonable que vendan el inmueble y usen parte del dinero para disolver la sociedad. Insisto, ignoro si esto es verdad o no. Solo hablo de la respuesta.

Lo más gracioso es que los de ese medio (y otros) mencionan esto como si hubieran pillado a Moix y no hayan caído en algunas de las posibles inconsecuencias de sus explicaciones:

1.- La primera la comentaba Ignacio Gomá. Moix es fiscal, jurista, y ¿su padre no le dijo nada y no se enteró de la sociedad panameña hasta su muerte? Lo cierto es que el padre también era jurista (inspector de trabajo y profesor de universidad), perfectamente capaz de entender lo que hacía y organizarlo, y que se me ocurren mil razones por las que puede esto ser cierto que tienen que ver con esas cosas complicadas llamadas relaciones entre padres e hijos.

2.- La segunda, que la madre falleció antes. ¿No se hizo la partición en ese momento? ¿Se declararon impuestos? A menudo cuando hay dos cónyuges y fallece uno primero, los hijos esperan al fallecimiento del segundo para hacer el papeleo. Pero los impuestos hay que declararlos. Si las acciones de la sociedad eran de ambos progenitores (algo que ignoro; podrían ser privativas del padre) y se presentó una declaración de impuestos, en ella Moix ya debió incluir unas acciones, muchos años antes de la fecha que da como fecha en la que tiene constancia de la existencia de la sociedad. Si no presentó la declaración, habría incumplido sus obligaciones tributarias. Puede, naturalmente, que se presentara la declaración, pero no se incluyeran las acciones por desconocimiento hasta la muerte del padre.

3.- La tercera, que Moix afirma que se planteó “renunciar” a la casa, pero que esto también llevaría consigo una serie de impuestos y gastos para sus hermanos. Esto es cierto si se hace después de aceptada la herencia. Si el padre falleció sin testamento (como he leído) y se declaró a los cuatro hijos herederos, y si Moix hubiera renunciado sin más, pura y simplemente, es decir antes de aceptar, no habría gastos, ya que su parte acrecería a los hermanos. Como es obvio, esto solo ocurriría si la casa fuese el único bien hereditario. Si había otros, esto implicaría que Moix tuviese que renunciar a todo, no solo a la casa.

Parto de las explicaciones de Moix. Moix también podría haber dicho: es mi herencia, no sé por qué cojones tengo que renunciar a ella si todo es perfectamente legal. Pero no lo ha dicho. También podría haber dicho: sí, sabía lo de mi padre, pero yo no soy mi padre. Pero no lo ha dicho. Sus explicaciones son la vara de medir que se ha impuesto a sí mismo.

En todo caso, esto es lo que yo preguntaría. Por otra parte, una vez aceptada la herencia ES COMPLETAMENTE RACIONAL QUE LOS HEREDEROS TOMEN DECISIONES PARA MINIMIZAR EL COSTE DE REPARTÍRSELA. Se hace constantemente. ¡Coño, uno vive de esto! Y es perfectamente lógico y ético (siempre que sea legal). Más aún cuando Moix afirma que la hacienda española conoce la existencia de la sociedad y de la titularidad real del inmueble de marras. Otra cosa sería que, una vez heredada la sociedad, la utilizasen para cualquier otra cosa que no fuese terminar liquidándola y distribuyéndose el resultado. Esto ya no sería admisible éticamente en un fiscal anticorrupción, y podría ser incluso ilegal. Pero ¿alguien tiene pruebas de esto?

En cuanto a los políticos, lo sucedido ayer es infame. Una nueva cacería, con todos corriendo como pollos sin cabeza a demostrar que son más puros y honestos que nadie. Sin esperar ni un mísero día a ver qué explicaciones se daban, aduciendo que Moix tiene “intereses” en “paraísos fiscales”. Así, en plural, eludiendo los mil matices que ofrece la maldita realidad.

Y lo peor, en mi opinión, es lo de algunos fiscales. Tipos que, en el mejor de los casos, se han vendido a la necesidad aparentemente imperiosa de que los ciudadanos, imbéciles y menores de edad ellos, no sucumban a la teoría de la conspiración, para lo cual se aferran a las paredes y los techos de cristal, y a la mujer del César, y se apuntan a la furia, cogiendo las antorchas e indignándose ante la posibilidad de que un fiscal haya tenido padre y heredado. Tipos que renuncian a cualquier intento de explicar a la turba que el mundo es más complejo y gris que lo que resulta de las engoladas y mendaces expresiones de los frailes milenaristas que tanto hueco han encontrado en estos días de exceso y aburrimiento infantil.

Así nos va. Los que deberían ser mejores, asustados ante la posibilidad de que la “gente” los señale con el dedo, vendiendo, no a uno de los suyos, sino a una cierta idea sobre lo que ha de ser la civilización, y renunciando a dar explicaciones y ofrecer ejemplos de moderación.

Lo llaman transparencia, pero no lo es. Es combustible para la misma pira de siglos.

Anuncios

3 comentarios en “Lo llaman transparencia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s