La libertad es la primera de mis pasiones

 

Las palabras reptilianas de Tocqueville que luego transcribo despiden un aroma de sinceridad. Por su incorrección insalvable, y por esa tensión entre la biografía y la inteligencia. Si hubiese hablado de otra aristocracia, serían excelentes. Pero no, Tocqueville, preso, como todos, de sus contradicciones, atribuye la razón y la individualidad a una clase social, y olvida las raíces materiales del odio y de la injusticia. Mi padre era camionero. Mi madre, ama de casa. Mis abuelos, pobres como ratas.

En todo caso, siempre nos dicen que el primer paso para curarse es diagnosticar la enfermedad.

(La traducción es mía; perdonen si hay alguna incorrección).

J’ai pour les institutions démocratiques un goût de tête, mais je suis aristocratique par l’instinct, c’est-à-dire que je méprise et crains la foule. J’aime avec passion la liberté, la légalité, le respect des droits, mais non la démocratie. Voilà le fond de mon âme. Je hais la démagogie, l’action désordonnée des masses, leur intervention violente et mal éclairée dans les affaires, les passions envieuses des basses classes, les tendances irréligieuses. Voilà le fond de l’âme. 

Je ne suis ni du parti révolutionnaire, ni du parti conservateur. Mais, cependant et après tout, je tiens plus au second qu’au premier. Car je diffère du second plutôt par les moyens que par la fin, tandis que je diffère, du premier tout à la fois par les moyens et la fin.

La liberté est la première de mes passions. Voilà ce qui est vrai.

“Mon instinct, mes opinions” (OC, t. III, 2, p. 87)

Por la razón aprecio las instituciones democráticas, pero soy aristocrático por instinto; es decir, menosprecio y temo a la turba. Amo con pasión la libertad, la legalidad, el respeto a los derechos, pero no la democracia. Ese es el fondo de mi alma. Odio la demagogia, la acción desordenada de las masas, cómo prorrumpen sombríamente en los asuntos, las envidiosas pasiones de las clases bajas, sus tendencias irreligiosas. Ese es el fondo de mi alma.

No soy de los revolucionarios o de los conservadores. Pero, sin embargo y finalmente, me inclino más hacia los segundos que hacia los primeros, pues difiero de los medios de los segundos, pero lo hago de los medios y los fines de los primeros.

La libertad es la primera de mis pasiones. Esto sí que es cierto.

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