I’m a good girl, I am!

 

Voy a aprovechar que hoy es la víspera de la fecha en la que ve la luz el Atlas del bien y del mal y que no tengo ni idea de lo que va a ser de él, ahora que me ha declarado una DUI, para contar un par de cosas.

La primera, que hay una persona, de la que no voy a decir el nombre (porque no sé si le gustaría) [ya puedo decirlo: es Dante Hermo, mi editor en Planeta], a la que pueden echar la culpa de que el libro se edite. Nunca se me pasó por el magín que las cosas que contaba pudieran interesar a alguien hasta el punto de invertir dinero en ellas. Tampoco que eso que a veces he llamado mis temas funcionase como una trama que pudiera plasmarse en un mapa. Por eso me sorprendió tanto que alguien —un desconocido— me demostrase, desde el primer momento, que una mano invisible había hecho su trabajo a la manera de los peces de la mar océana, desperdigando trozos de mis obsesiones aleatoriamente, como en un método de Montecarlo. Siempre he presumido de analizarme de manera casi patológica, pero estaba equivocado. Esos análisis eran también trozos de obsesiones. Al final, los contornos de tu mapa siempre te los dibujan los demás.

La segunda, que el proceso de fijar un texto definitivo —que me ha parecido divertidísimo— me ha convertido en espectador privilegiado del trabajo fantástico de una serie de personas a las que no puedo poner ni cara ni nombre. Ya sé que así se ganan la vida, pero es lo que tiene ser como el rústico que llega a la gran ciudad.

Supongo que debería callarme. Hacerme el interesante. Empezar a fumar en pipa. Calzarme un fular. Fotografiarme con el puño en el mentón. No puedo. Aún ando más o menos así:

Gracias.

2 comentarios en “I’m a good girl, I am!

  1. Como no somos de la farándula se puede hacer lo de desear suerte. Pues eso, suerte, amigo.

    Pd. Aunque lo haya leído todo seguro que está remasterizado.

Los comentarios están cerrados.