Ahora sí usa palabras

 

Lo que me parece más asombroso de la denuncia de “Grace” contra Aziz Anzari se resume muy bien en este artículo.

Me explicaré: hay un montón de gente hablando de algo que no presenciaron; haciendo comentarios sobre si fueron equívocos o inequívocos determinados “signos” verbales y no verbales, cuando solo saben de ellos a través de dos versiones diferentes, una dada por un actor muy conocido, otra por una denunciante anónima en internet; planteando incluso si la actividad sexual que se describe en ese escrito anónimo fue una agresión o una coacción, cuando ni siquiera sabemos si la versión subjetiva de la denunciante sería admitida por un jurado de doce hombres y mujeres justos que hubiesen presenciado toda la escena en una esquina del apartamento, bien formales ellos, y accediendo a todas las pruebas (incluidos los pensamientos de él y de ella).

Todo esto es, como digo, asombroso. Más aún lo es el cansino y estúpido rollo sobre el lenguaje no verbal y lo que los hombres pueden entender o no cuando hablamos de algo tan importante como la libertad sexual. Atentar contra la libertad es una cosa muy seria. Tanto que se considera delito en muchas de sus formas (lo son las coacciones, la detención ilegal, el abuso, la violación). Hacemos a menudo cosas que quizás no nos interesan o incluso nos dan asco por muchas razones. Puede que me repugne esa cena con mi suegra o reír los chistes del jefe o incluso que mi esposa me dé repelús, pero a lo mejor sopeso lo que pierdo si soy sincero y decido hacer cosas que no son divertidas. Sí, no es tan raro tragar sapos durante todo el puto día y durante años. Pero si lo hago, no es serio que sostenga después que mi suegra, mi jefe o mi esposa me tienen secuestrado o coaccionado. Lo hago porque quiero. Porque me conviene de alguna forma, a lo mejor cobarde y oscura.

Y si pretendes que no quieres, el asco que puedas sentir no es suficiente. Es preciso demostrar que el otro sabía que tú no querías y aun así te obligó a hacerlo. Te obligó usando la violencia o amenazándote con un mal injusto. Y para demostrar que el otro sabía, hay un procedimiento muy sencillo: lo dices. Lo dices inequívoca y seriamente, y evitas cualquier posible ambigüedad. Eso es ser adulto. Y por eso nuestras exigencias se hacen más laxas cuando se trata de menores, o de personas con capacidad reducida.

¿O hemos de pensar que las mujeres son inferiores y no son capaces de decir que no de forma que ese jurado sentado en la esquina afirme sin duda alguna: está claro, no quiere y él lo sabe?

Además, si el consentimiento que vale es el que vale subjetivamente para ellas, que son de Venus, ¿cuánto dura la validez del consentimiento prestado incluso formalmente? Si ella dice sí, y firma el modelo X-28 en presencia de dos testigos, ¿puede revocarlo usando el lenguaje no verbal en medio de una relación sexual?

Por cierto, ¿para follar hay que tener determinado CI? ¿Hay que tener algún título universitario? ¿Puede un imbécil follar sin la asistencia de un representante que complete su capacidad? Lo pregunto porque todos conocemos a gente que difícilmente entiende lo que le dices; imaginad adiestrarla en este mundo ignoto de lo “que está en el aire”.

¿O pretendemos que el asunto del consentimiento se convierta en una forma de la paradoja del gilipollas de Schrödinger?

Ah, ¿el lenguaje no verbal para decir no no es machista? ¿No es una forma de decir que no, sin tener que decirlo para así no contrariar al macho? ¿O es que el mensaje es: chicas no renunciéis a las falsas excusas y al silencio conveniente, porque es un vudú muy poderoso que podéis activar en cualquier momento?

Todo lo anterior, por lo demás, a pesar del tiempo que ya le he dedicado, no es lo más grave de este asunto.

No. Lo más grave es que la discusión se centra en lo que supuestamente sucedió y casi nadie considera la enorme responsabilidad de la denunciante: puedes joder la carrera de un actor, que vive de una imagen pública, contando esta historia en internet. Como no se denuncia que haya delito, parece que no importa que él quede retratado como un cerdo asqueroso. Y como la cuestión se centra en este asunto, que se está convirtiendo en tabú, nadie discutirá tu derecho a dibujarlo así. Anónimamente.

Por lo visto, está muy feo que el actor no entendiera los mensajes de ella, si es que de verdad existieron de forma comprensible para un “buen padre de familia”, pero está muy bien que ella, anónimamente, cuente a gritos meses después un episodio íntimo (no delictivo), con la evidente intención de mostrarle como un puto hipócrita y hacerle daño.

Eso sí: lo que cuenta lo cuenta usando palabras. Porque, claro, así se entiende perfectamente. ¿A que sí?

 

Anuncios