Mentiras y muñecos de ventrílocuo

 

Publica El Mundo esta entrevista de Emilia Landaluce a Albert Rivera. Una más. No hay diferencia apreciable entre Rivera y la mayoría de los políticos. Las respuestas me parecen, en general, superficiales, mensajes de galletita china, y, en algún caso, sonrojantes (por ejemplo, lo que dice sobre cuándo se produjo la «primera parte» del «golpe» para justificar el bandazo que dieron sobre el 155 o la agrupación de niños y mujeres como más débiles —algo que me parece ofensivo—). Digamos que la entrevista es, como he dicho, una más.

Pero hay algo que está feo. Muy feo. Y es mentir. Rivera es licenciado en derecho y creo que llegó a trabajar como abogado. No concibo error en lo que dice, que es esto:

«La Legislatura está liquidada por la condena por corrupción al partido del Gobierno.»

Y esto:

«No se puede gobernar en minoría, sin apoyos y con tu partido condenado por corrupción.»

El PP no ha sido condenado por corrupción. Eso es falso. No solo no hay en la sentencia una sola mención de la que resulte que el Partido Popular ha sido condenado por delito de ningún tipo, sino que la única consecuencia jurídica de la sentencia para el Partido Popular expresamente implica que no es responsable de hecho delictivo alguno. De ninguna manera*.

 * * * * *

He leído esto. No voy a darlo por cierto porque me parecería literalmente acojonante que se considere normal que señores diputados que representan la soberanía popular, no sujetos a mandato imperativo y a los que les está expresamente prohibido por la Constitución delegar su voto, que es calificado como personal, firmen papeles en blanco para que se puedan rellenar a voluntad de quien los tiene en su poder para que este, ni más ni menos, pueda hacer algo como presentar una moción de censura (algo de tanta trascendencia y con efectos jurídicos inmediatos, ya que el presidente del Gobierno pierde su facultad de disolver una o ambas cámaras).

Si alguien hace eso —algo que a mi juicio debería considerarse como un caso claro de fraude y de ausencia de consentimiento, por más que luego el tipo que firma en blanco vuelva a decir sí bwana— no es un diputado. Ni merece serlo.

 

*NOTA: La sentencia del caso Gürtel condena al PP a devolver doscientos y pico mil euros como partícipe a título lucrativo, lo que expresa y literalmente excluye en la sentencia (en términos jurídicos) conciencia por el PP (como partido) de que ese dinero que ha de devolver tuviera un origen delictivo.

El artículo 122 del Código Penal dice:

El que por título lucrativo hubiere participado de los efectos de un delito, está obligado a la restitución de la cosa o al resarcimiento del daño hasta la cuantía de su participación.

El Tribunal Supremo explica que la acción contra el partícipe a título lucrativo por el perjudicado es de naturaleza civil, no penal, pero, a su vez, y a diferencia de la responsabilidad civil subsidiaria derivada del delito la obligación de restituir no es consecuencia del delito.. Veamos qué dice el Tribunal Supremo (las negritas son mías):

«El art. 122 del Cpenal define al tercero a título lucrativo como aquel que se ha beneficiado en los efectos del delito o falta sin haber participado en el mismo ni como autor ni como cómplice.

Por tanto el tercero a título lucrativo se define por las siguientes notas :

a) Nota positiva el haberse beneficiado de los efectos de un delito o falta.

b) Nota negativa no haber tenido ninguna intervención en tal hecho delictivo, ni como autor o cómplice, pues en caso contrario sería de aplicación el art. 116 y no el 122 del Cpenal.

c) Que tal participación o aprovechamiento de los efectos del delito lo sea a título gratuito, es decir, sin contraprestación alguna.

d) Por tanto no se trata de una responsabilidad ex delicto, sino que tiene su fundamento en el principio de que nadie puede enriquecerse de un contrato con causa ilícita –art. 1305 CCivil. En definitiva, se trata de una manifestación aplicable al orden penal según el cual no cabe un enriquecimiento con causa ilícita  (…)

Por contra, la responsabilidad civil subsidiaria :

a) Tiene su origen en el propio delito.

b) Se trata de una responsabilidad ex delicto.

c) La obligación de hacer frente a las consecuencias económicas del delito se amplía a personas que no participaron en el a consecuencia de la especial relación que une al responsable penal con el responsable civil en los términos y forma declarados en los arts. 120 y 121 del Cpenal, que se refiere a casos de culpa in vigilando, una situación de dependencia, una culpa in eligendo, un beneficio para el responsable civil de lo efectuado por el responsable de la infracción o un mal funcionamiento defectuoso de los servicios públicos.

d) Su extensión es coincidente con la declarada para el responsable penal.»

Más del Tribunal Supremo:

“La responsabilidad como partícipe a título lucrativo es una responsabilidad civil directa declarada en sentencia constitutiva, pero cuya existencia en nada puede confundirse con la responsabilidad criminal, (…) No existe una igualdad axiológica entre el responsable penal y el partícipe a título lucrativo. La responsabilidad de éste no debe estar expuesta al mismo juicio de reproche que sirve de fundamento a la declaración de culpabilidad penal. Desde este punto de vista, existe una desconexión con el delito objeto de enjuiciamiento, tanto en relación a su autoría y participación, como respecto a la eventual posibilidad de comisión por un tercero de un delito de encubrimiento. El partícipe a título lucrativo, por definición, no puede tener conocimiento alguno del hecho típico ejecutado por otro y del que se derivan sus activos patrimoniales. Dicho con otras palabras, el partícipe a título lucrativo participa de los efectos del delito, esto es, participa del delito, pero no en el delito. De ahí que su llamada al proceso no tenga otro objeto que la interdicción del enriquecimiento ilícito. Su exigencia en el proceso penal no puede perder de vista la naturaleza que le es propia”.

La sentencia del caso Gürtel dice:

«CONCLUSIÓN:

Como partícipe a título lucrativo del art. 122 CP responderá:

· El PARTIDO POPULAR, de modo directo y solidario con Guillermo Ortega Alonso, José Luis Peñas Domingo, Juan José Moreno Alonso, Mª Carmen Rodríguez Quijano, Francisco Correa Sánchez y Pablo Crespo Sabarís hasta un importe total de 133.628,48 €.

· El PARTIDO POPULAR hasta un importe de 111.864,32 €, correspondiente a los gastos referidos a la campaña electoral de las elecciones de 25.5.2003, de modo directo y solidario, con Jesús Sepúlveda Recio.»

 

 

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Cuidado, que vienen los nuestros

 

Después de las elecciones de 2015 escribí esto.

Hace un año escribí esto.

Se vuelve a repetir el escenario. Solo cambian las expectativas de unos y otros, pero eso, aunque parezca extraño, solo refuerza mis opiniones. Sí, ya lo sé, qué escándalo, aquí se juega. Pero no se escandalicen por mi escándalo, porque yo no me estoy escandalizando. Solo hago recuento.

Una vez más, se nos dice, estamos ante una situación de urgencia histórica. Pero, ¿qué habría pasado si …?

… el PP, acuciado por la necesidad de continuar en el poder y el miedo a unas segundas elecciones, acepta. Desde ese momento, Ciudadanos y el PSOE asumen el control de parcelas enormes de poder, participan de las deliberaciones y acuerdos del Consejo de Ministros, y se impulsan esas medidas (por ejemplo, la designación de un Fiscal general independiente). En este caso, todo lo que está apareciendo —lo del PP— seguiría siendo porquería del PP, pero los ciudadanos españoles podrían aceptar que desde el poder no se favorece la impunidad (o que esto, al menos, es mucho más difícil).

Naturalmente, ese escenario también habría tenido costes para Ciudadanos y el PSOE. Tendrían que haber admitido una parte del programa del PP, pero esa parte podría centrarse en cuestiones “neutrales” (fuera de la regeneración política). Tendrían que haber gobernado y asumido el desgaste correspondiente, pero ¿no se supone que es eso lo que quieren hacer, gobernar para ir aplicando las medidas que defienden? Y no podrían haber atacado al “Gobierno” en el momento en que apareciesen esos casos, por su actuación en ese momento (siempre que se cumpliesen los acuerdos), aunque podrían seguir haciéndolo por sus actos pasados, por sus responsabilidades pasadas.

(…)

Gobernar pactando y, a la vez, explicar a los ciudadanos el contenido del pacto y la acción concreta de Gobierno (con sus errores inevitables) les pareció demasiado riesgo. Es una trola que les importe España por encima de todo. Por encima de todo les importan ellos mismos (a todos). Porque todos son unos enanos y porque creen que los españoles son tan imbéciles que era imposible que un número suficiente de ellos comprendiera y agradeciera el esfuerzo.

No lo sabremos nunca. Resulta que la corrupción del PP es un asunto tan grave y acuciante que hay que ponerse de acuerdo para desalojar a ese partido del Gobierno, y el PSOE y Ciudadanos se dedican a lo que les conviene en primer lugar y, más tarde, a lo que les conviene. Uno a intentar que se retrate Ciudadanos votando que no a una moción de censura. El otro exigiendo elecciones porque las encuestas. De los demás no hablo, porque esos no es que anden abiertamente a ver si pillan un cacho de botín, es que lo proclaman. Salvo Podemos, que de un partido sin hipotecas se ha transmutado en un partido responsable y por eso apoya al PSOE sin exigir nada a cambio.

Y luego está el espectáculo de los grupis de unos y otros a hostias, usando la enorme viga que tienen en el ojo como porra.

Me imagino a Rajoy, esta vez sí  genuinamente descolocado, como el gif de Travolta, mirando a derecha e izquierda y preguntando a la nada: pero ¿va a venir alguien o no a echarme?

Mariano, no te preocupes. Tú solo sé fuerte.