Cuidado, que vienen los nuestros

 

Después de las elecciones de 2015 escribí esto.

Hace un año escribí esto.

Se vuelve a repetir el escenario. Solo cambian las expectativas de unos y otros, pero eso, aunque parezca extraño, solo refuerza mis opiniones. Sí, ya lo sé, qué escándalo, aquí se juega. Pero no se escandalicen por mi escándalo, porque yo no me estoy escandalizando. Solo hago recuento.

Una vez más, se nos dice, estamos ante una situación de urgencia histórica. Pero, ¿qué habría pasado si …?

… el PP, acuciado por la necesidad de continuar en el poder y el miedo a unas segundas elecciones, acepta. Desde ese momento, Ciudadanos y el PSOE asumen el control de parcelas enormes de poder, participan de las deliberaciones y acuerdos del Consejo de Ministros, y se impulsan esas medidas (por ejemplo, la designación de un Fiscal general independiente). En este caso, todo lo que está apareciendo —lo del PP— seguiría siendo porquería del PP, pero los ciudadanos españoles podrían aceptar que desde el poder no se favorece la impunidad (o que esto, al menos, es mucho más difícil).

Naturalmente, ese escenario también habría tenido costes para Ciudadanos y el PSOE. Tendrían que haber admitido una parte del programa del PP, pero esa parte podría centrarse en cuestiones “neutrales” (fuera de la regeneración política). Tendrían que haber gobernado y asumido el desgaste correspondiente, pero ¿no se supone que es eso lo que quieren hacer, gobernar para ir aplicando las medidas que defienden? Y no podrían haber atacado al “Gobierno” en el momento en que apareciesen esos casos, por su actuación en ese momento (siempre que se cumpliesen los acuerdos), aunque podrían seguir haciéndolo por sus actos pasados, por sus responsabilidades pasadas.

(…)

Gobernar pactando y, a la vez, explicar a los ciudadanos el contenido del pacto y la acción concreta de Gobierno (con sus errores inevitables) les pareció demasiado riesgo. Es una trola que les importe España por encima de todo. Por encima de todo les importan ellos mismos (a todos). Porque todos son unos enanos y porque creen que los españoles son tan imbéciles que era imposible que un número suficiente de ellos comprendiera y agradeciera el esfuerzo.

No lo sabremos nunca. Resulta que la corrupción del PP es un asunto tan grave y acuciante que hay que ponerse de acuerdo para desalojar a ese partido del Gobierno, y el PSOE y Ciudadanos se dedican a lo que les conviene en primer lugar y, más tarde, a lo que les conviene. Uno a intentar que se retrate Ciudadanos votando que no a una moción de censura. El otro exigiendo elecciones porque las encuestas. De los demás no hablo, porque esos no es que anden abiertamente a ver si pillan un cacho de botín, es que lo proclaman. Salvo Podemos, que de un partido sin hipotecas se ha transmutado en un partido responsable y por eso apoya al PSOE sin exigir nada a cambio.

Y luego está el espectáculo de los grupis de unos y otros a hostias, usando la enorme viga que tienen en el ojo como porra.

Me imagino a Rajoy, esta vez sí  genuinamente descolocado, como el gif de Travolta, mirando a derecha e izquierda y preguntando a la nada: pero ¿va a venir alguien o no a echarme?

Mariano, no te preocupes. Tú solo sé fuerte.