Que dimita ese impresentable defraudador del PP

La noticia de El Confidencial sobre el actual ministro de Cultura y Deportes se va a convertir en un escándalo. Con seguridad se hará referencia a, por ejemplo, Urdangarín, condenado por dos delitos fiscales, o a algunos jugadores de fútbol; se dirá que la única diferencia se encuentra en el hecho de que Huerta no haya llegado a los límites cuantitativos que permiten aplicar los tipos del delito fiscal.

La realidad es que las sentencias no permiten afirmar eso: son sentencias dictadas en el ámbito contencioso-administrativo (judicial) contra resoluciones administrativas (lo son las que dictan los llamados tribunales económico-administrativos) que confirmaban liquidaciones y sanciones de Hacienda.

Además, las sanciones se imponen por infracciones leves. Es decir, por una conducta negligente. Para que fuese doloso sería precisa ocultación o utilización de medios fraudulentos. Y no hay delito fiscal sin dolo, aunque la cuota impagada sea superior a la que permite acusar por delito fiscal.

Huerta hizo lo que miles hicieron en esos años: constituir sociedades para pagar menos impuestos, siguiendo las recomendaciones de algún asesor. Existía tolerancia en aquellos años, hasta que desapareció. Digo tolerancia porque, y esta es la cara B, todo el mundo tenía claro que la interpretación correcta de la ley, también entonces, implicaba que estas soluciones fuesen, en la mayoría de los casos, una forma de eludir impuestos. Porque esas sociedades no aportaban nada diferente de lo que aportaba la persona física y, además del ahorro por el tipo más bajo del Impuesto de Sociedades, se deducían gastos (por ejemplo, IBI, gastos de comunidad, gastos de adquisición de inmuebles, etc.).

La sociedad de Huerta cobraba mucho más de lo que luego pagaba a Huerta, cuando Huerta era la única razón por la que la sociedad cobraba ese dinero. Y se dedujo gastos que no podía deducirse.

Yo creo no tendría por qué dimitir en un país normal. Pero tengo la seguridad de que si Huerta hubiera sido del PP ya estaría crucificado.

Por cierto, este no es el caso de Monedero. Hemos visto a Huerta trabajar. Y hemos comprendido por qué le pagaban lo que le pagaban.

 

 

 

 

 

 

Anuncios