Retahíla leguleya y gris

 

El magistrado Llarena ha decidido denegar la petición de libertad de Forcadell, Junqueras y Romeva. En ese mismo auto ha decidido dejar sin efecto las medidas acordadas a determinadas personas inicialmente investigadas por rebelión, y hoy solo procesadas por desobediencia: son Anna Simó, Lluís María Corominas, Lluís Guinó y Ramona Barrufet.

Y en ese mismo auto ha dejado claro que no es él quien tiene que decidir en qué centro penitenciario han de estar los procesados en prisión preventiva. Y tiene razón. Lo extraordinario es que el ministro del Interior, juez de profesión, había dicho hoy mismo justo lo contrario (minutos 12′ en adelante). Y ha sido magistrado de la Audiencia Nacional. Ojo, no hablo de que la administración tenga en cuenta el criterio del juez y cuestiones prácticas: lo que dice el ministro es que es el juez el que tiene la competencia.

Por último, también hoy, Llarena ha inadmitido a limine la recusación trucha. La resolución es irreprochable.

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Se veía venir. A esta mujer la han usado y la han tirado. Ella es responsable, por supuesto. Es adulta. Pero es terrible cómo va a pagar por ser la bandera de un montón de indocumentados irresponsables.

Lo del letrado, un esperpento.

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Esto es maravilloso.

El periódico que ha recuperado el norte ético para tantos en manos de una directora intachable, titulando en forma de trabalenguas.

Titulando para no titular como habría titulado cualquiera: «el ministro de Agricultura está imputado».

Titulando con el que tendría que haber sido el titular de la segunda noticia: las explicaciones del ministro.

La elipsis es la prueba del nueve. El País sigue igual. Por supuesto. Solo ha cambiado lo accesorio, aunque lo accesorio guste a tantos a los que no les importa la verdad y solo suspiren porque la propaganda vaya en la dirección adecuada.