Ya ves, defender que se cumpla la Constitución es ser un franquista.

 

Lo de los huesos de Franco y el Real Decreto-Ley empieza a ser francamente gracioso. Para explicar a qué me refiero voy a poner un ejemplo (que me perdone el aludido, del que tengo muy buena opinión, pero le ha tocado). Vean:

La estructura profunda del tuit es esta: cuando una causa es «justa» da igual la forma en que la promueves. Y si te quejas de las formas es que te gusta el mal.

Es esa. No otra. Seguramente su autor se defenderá diciendo que no, pero es esa. Se defenderá porque es seguro que no quiere decir que los secesionistas catalanes puedan declarar la secesión saliendo a un balcón y saltándose la ley, ni que esté bien meter en la cárcel a los de «la manada» sin juicio. Fíjense que seguro que piensa que estaría mal que Pedro Sánchez fuese con un pico y una pala a la basílica del Valle de los Caídos y sacase personalmente los huesos de Franco entregándoselos a sus familiares. Sin embargo, esto último sería menos grave, en mi opinión, que lo del Real Decreto-Ley. Porque esa norma, manifiestamente inconstitucional, es la forma de impedir a los familiares del muerto ir a una comisaría y denunciar a Sánchez. Hay más abuso de poder en sostener que se puede usar un instrumento jurídico cuando no se dan manifiestamente sus presupuestos habilitantes que en ir a cavar. Porque el Decreto-Ley no puede ser recurrido por la familia (es decir, por los ciudadanos), y porque el Gobierno usa el martillo de Thor y luego juega a que los partidos, siempre tan preocupados por el qué dirán los electores, traguen. Y si no tragan y recurren, entonces se dirá: es que Franco fue muy malo. Sí, lo que dice Roger Senserrich.

Tan obvio es esto, que veo a mucha gente que está en contra de esta arbitrariedad del Gobierno de Sánchez, añadir inmediatamente que está a favor de que se exhume a Franco. No sea que los confundan con un facha.

Eso es lo asquerosamente cachondo del tema. Nadie tiene cojones de decir: yo no voto sí a un Real Decreto-Ley tan groseramente inconstitucional ni de coña. Y no voy a decir más, me llamen lo que me llamen. Y si me llamas franquista te puedes ir yendo a tomar por culo.

Por eso soy tan pesimista. Lo he dicho mil veces. Cuando llega la hora de la verdad, que es la hora en la que algo que nos gusta mucho se hace mal, solo dos o tres aguantan el tirón de decir no. Los demás dejan de defender esas cosas que dicen defender y encima acusan a los demás de hacer malabarismos cuando los que hacen malabarismos, unos malabarismos alucinantes, son ellos.

Manda huevos.